Diario Vasco

La cara de Givenchy supera sus miedos

Amanda Seyfried se medica desde los 19 años.
Amanda Seyfried se medica desde los 19 años. / R. C.
  • A sus 30 años, la actriz Amanda Seyfried ha vuelto a hablar de su trastorno obsesivo-compulsivo

Amanda Seyfried nunca ha tenido pelos en la lengua. A la estrella de 'Mamma Mia!', con permiso de Meryl Streep, le encanta cumplir años. Dice que se siente más segura desde que le cayeron los 30. No son las únicas confesiones de la embajadora de la marca de cosmética Clé de Peau Beauté y rostro de Very Irrésistible, el perfume emblemático de Givenchy. Amante de las hamburguesas de habas negras y adicta a las tartas de manzana y a cualquier clase de quesos, la actriz de los ojos enormes -el filme 'Ted 2' los comparaba con los de 'Gollum', el popular personaje de 'El señor de los anillos'- ha vuelto a hablar de su trastorno obsesivo-compulsivo. «Una enfermedad mental es advertida como diferente, pero es igual al resto. Debería tomarse tan en serio. No puedes verla: no es un bulto, no es un quiste, pero está ahí», sostiene.

En la granja que adquirió y reformó hace varios años al pie de las montañas de Catskills, a dos horas de Manhattan, ha renovado uno de los graneros para los invitados. El espacio cuenta con un baño y una cocinita, pero sin fuego. «Siempre me preocupa cómo usa la gente el gas. Puedes provocar un incendio si lo dejas encendido», confiesa esta artista, que no come carne roja a no ser que sea de las vacas que pastan cerca de sus prados. «Parecen contentas», suelta una intérprete que ha encandilado con su belleza a la industria de la moda y que se medica desde los 19 años. «Tomo Lexapro y nunca lo dejo. Llevo la dosis más baja. Tanto si es placebo o no, no quiero arriesgarme». Seyfried reconoce que sufría a menudo crisis de ansiedad «muy graves», hasta el punto de que llegó a pensar que tenía un tumor cerebral. «Es gracioso cuando la inseguridad te golpea. A veces siento que conozco el mundo tan bien y entonces... es debilitante».

Un neurólogo le mandó a un psiquiatra y, afortunadamente, a medida que se hace «mayor», sus temores y pensamientos compulsivos han disminuido mucho. «Saber que muchos de mis miedos no tienen base real ayuda mucho», agradece una Seyfried que piensa que «todo el mundo debería ver porno».

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