Diario Vasco

Los activistas detenidos en Grecia por intentar traer refugiados a Euskadi llegan mañana a Bilbao

  • Abonaron ayer la fianza de 4.000 euros y quedaron libres para salir del país heleno

El activista vizcaíno Mikel Zuloaga y la navarra Begoña Huarte, acusados de facilitar la inmigración ilegal al intentar transportar a ocho refugiados desde Grecia a Italia, pagaron ayer la fianza de cuatro mil euros que se les exigía y llegarán al aeropuerto de Bilbao mañana.

Los dos fueron detenidos la semana pasada en la ciudad griega de Igumenitsa, cuando intentaban transportar a ocho refugiados en una caravana hacia Italia.

Tras pasar tres días en el calabozo, una jueza los dejó en libertad bajo fianza hasta que se celebre el juicio, al que comparecerán en principio acusados por facilitar la inmigración ilegal e imprudencia grave para la integridad de los refugiados, al llevarlos escondidos en un espacio reducido.

Antes de realizar el pago, los activistas ofrecieron la víspera una rueda de prensa frente al Parlamento Griego, en Atenas, en la que anunciaron que continuarán sus actividades de desobediencia civil en solidaridad con el colectivo de refugiados. Zuloaga y Huarte acusaron al Gobierno Español y a la Unión Europea de no cumplir con sus compromisos en materia de reubicación de refugiados. «Cuando existe una barbaridad como ésta, la ciudadanía tiene el deber de desobedecer», destacó Zuloaga, a la vez que recalcó que «la historia se escribe con guerras y genocidios, pero también con actos de desobediencia».

La activista navarra comparó su acción con las de la gente que ayudaba a los refugiados a cruzar la frontera de España durante la guerra civil y con la de Estados Unidos, en el siglo XIX, que organizaba el paso de los esclavos negros a Canadá.

En la comparecencia también participó Rajim, de nacionalidad iraní, uno de los ocho refugiados que intentaron embarcar ocultos en el vehículo de los activistas vascos. «El juez me preguntó si podía respirar en la autocaravana y cuánto tiempo estuve allí, pero no me preguntó por qué tomé esa decisión (de viajar oculto)», destacó. No cree que se haya cometido ningún delito y considera que es «Europa, con sus políticas (de migración), la que comete delitos».

Munilla defiende la acción

Por su parte, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, defendió ayer a Zuloaga y Huarte, porque en su opinión, ambos hicieron «algo que había que hacer». Lamentó que Europa no haya acogido al número de refugiados que inicialmente estaba previsto.

«La decisión de la Iglesia ha sido ayudar a los refugiados en el lugar de origen, sobre todo a través de Cáritas». De esta manera, destacó que Cáritas Gipuzkoa ha destinado casi un millón de euros a refugiados que se encuentran en Siria, Irak y Libia. Asimismo, insistió en que la crisis de los refugiados es, «indudablemente», una de las prioridades actuales que tiene la Iglesia Católica.

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