Diario Vasco

«Cuando existe una barbaridad como ésta, la ciudadanía tiene el deber de desobedecer»

Zuloaga y Huarte, ayer frente al PArlamento griego.
Zuloaga y Huarte, ayer frente al PArlamento griego. / EFE
  • El activista vasco Mikel Zuloaga y la navarra Begoña Huarte, acusados de facilitar la inmigración ilegal al intentar transportar a ocho refugiados desde Grecia, aseguran que continuarán sus actividades de desobediencia civil en solidaridad con ese colectivo

El activista vasco Mikel Zuloaga y la navarra Begoña Huarte, acusados de facilitar la inmigración ilegal al intentar transportar a ocho refugiados desde Grecia a Italia, declararon este miércoles en Atenas que continuarán sus actividades de desobediencia civil en solidaridad con ese colectivo.

En una rueda de prensa que tuvo lugar frente al Parlamento griego, los dos activistas denunciaron que el Gobierno español y la Unión Europea (UE) no han cumplido con sus compromisos en materia de reubicación de refugiados.

"Cuando existe una barbaridad como ésta, la ciudadanía tiene el deber de desobedecer", destacó Zuloaga, detenido junto a Huarte la semana pasada en la ciudad griega de Igumenitsa, cuando intentaban transportar a ocho refugiados en una caravana hacia Italia.

Tras pasar tres días en el calabozo, una jueza los dejó en libertad bajo fianza hasta que se celebre el juicio, al que comparecerán en principio acusados por facilitar la inmigración ilegal e imprudencia grave para la integridad de los refugiados, al llevarlos escondidos en un espacio reducido.

El activista vasco recalcó que "la historia se escribe con guerras y genocidios, pero también con actos de desobediencia".

"Nos hemos hecho más personas, nos sentimos más humanos, volveremos a intentarlo", subrayó, por su parte, Huarte.

La activista navarra comparó su acción con las de la gente que ayudaba a los refugiados a cruzar la frontera de España durante la guerra civil y con la de Estados Unidos, en el siglo XIX, que organizaba el paso de los esclavos negros a Canadá.

Huarte y Zuloaga explicaron que su objetivo era trasladar a los ocho refugiados hasta el País Vasco, donde movimientos solidarios se encargarían de alojarles y buscar trabajo para ellos.

"El juez me preguntó si podía respirar en la autocaravana y cuánto tiempo estuve allí, pero no me preguntó por qué tomé esa decisión (de viajar oculto)", destacó Rajim, de nacionalidad iraní, uno de los ocho refugiados que intentaron embarcar ocultos en el vehículo de Huarte y Zuloaga.

Rajim no cree que se haya delinquido y considera que es "Europa, con sus políticas (de migración), la que comete delitos".

"Soy iraní y mi delito es haber nacido en Irán, donde un régimen que comete atentados terroristas en todo el mundo contra sus opositores no permite la libertad de expresión y que con China comparte el récord de ejecuciones de penas capitales en el mundo", recalcó Bejrós, otro de los ocho refugiados que viajaban en la caravana.

«Protección internacional»

Bejrós añadió que el régimen iraní está implicado en todas las guerras de Oriente Medio y Afganistán y que, junto con Rusia, tiene una gran responsabilidad en las matanzas de civiles en Alepo (Siria).

Por ello, criticó a la Unión Europea, que no concede el estatuto de asilo a iraníes.

"Quisimos dar una respuesta a la discriminación contra nosotros, a los que no incluyen en el grupo de personas con derecho a protección internacional", puntualizó Rajim al ser preguntado sobre las razones que le hicieron participar en el intento de viajar al País Vasco.

Bejrós consideró que, con su acción, "Mikel y Bego quisieron enviar un mensaje fuerte".

"Poco importa que no tuviéramos éxito, les agradezco haber participado en el intento", añadió.

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