Diario Vasco

«Yaiza está en perfecto estado. Por fin, ha terminado la pesadilla»

Yaiza, en una imagen reciente.
Yaiza, en una imagen reciente. / DV
  • Después de 26 horas desaparecida, la menor bilbaína de 13 años ha decidido volver a su casa. Su padre respira tranquilo: «la he dado un abrazo, un beso, y ella me ha dicho 'aita, no lo volveré a hacer'»

26 horas. Es el tiempo que ha durado la pesadilla para Joseba Azketa y su familia después de que Yaiza, a sus 13 años, decidiese en la mañana de ayer que se iba de casa. La menor dejó una carta a su padre en la que aseguraba estar harta de los «castigos». «Me agobio todos los días estando en casa. Entiendo que me tengáis que castigar, pero no lo aguanto. Ya volveré cuando me muera de frío o de hambre. Posdata: Os quiero mucho, que lo sepáis, y a mi madre también». Afortunadamente, este martes ha aparecido en buen estado.

Joseba, que ha atendido a elcorreo.com, no sabe dónde ha pasado su hija la noche porque no le ha querido atormentar a preguntas, pero se ha tranquilizado cuando la ha vuelto a abrazar este mediodía: «La cría está en perfecto estado de salud. Ha llegado por su propio pie y está bien. Ha terminado la pesadilla». Eran las 13.00 horas cuando la menor ha decidido poner fin a su chiquillada y ha llamado por teléfono a su tía Yolanda, que regenta junto con su padre el bar 'Chiviri' de Sagarminaga, en Santutxu. Yaiza quería volver a casa.

Los minutos parecían horas hasta que, por fin, han visto a la menor atravesar la puerta del bar. «Yo he sido la primera persona a la que ha visto», apunta su padre, «la he dado un abrazo, un beso, y ella me ha dicho 'aita, no lo volveré a hacer'». No ha habido broncas, ni castigos. «He intentado actuar como si no hubiese pasado nada porque solo me preocupa mi hija y que ella esté bien. Ahora le estamos dejando tranquila en su habitación porque no queremos agobiarla. Ha sido una chiquillada y ya iremos hablando poco a poco para que esto no vuelva a pasar porque lo hemos pasado muy mal».

Se rumoreaba que si la menor se habría podido escapar con un chico diez años mayor que ella pero, según su padre, «al parecer ha estado sola en su escapada».

Preocupación absoluta

La preocupación de la familia ha sido enorme durante estas horas. Esta mañana su tía Yolanda atendía a la clientela al otro lado de la barra con una evidente incertidumbre sobre el paradero de su sobrina. Las lágrimas en sus ojos y el tono flojo al abordar el tema daban buena cuenta del sufrimiento que en las últimas horas han padecido los allegados de la menor. «No sabemos qué ha podido pasar. La Ertzaintza ha establecido los protocolos de actuación y estamos pendientes de que nos llamen cuanto antes para comunicarnos que ha aparecido y que está bien. Estamos muy inquietos», admitían. La joven, cuyos progenitores están separados, vive en Gallarta con su madre, pero según informaba su familiar «viene casi todos los fines de semana a estar con nosotros».

En la zona muchos vecinos se desayunaban con la «inquietante» noticia. Mientras algunos admitían no conocer a la joven, otros comerciantes aseguraban haberle visto en los últimos días. «El otro día bajaba con su padre hacia el bar. Todo parecía muy normal. Será una chiquillada, pero lo importante es que aparezca cuanto antes», comentaba la dueña de una de las tabernas de la zona. Algunos de los clientes, sin embargo, aseguraban no conocer a esta joven de 1,72 metros y complexión delgada, que por suerte ya ha aparecido. «No la he visto en mi vida. No me suena de nada. Hemos oído que estaba hablando por teléfono con una amiga y que cuando su padre le ha llamado ella le ha colgado el teléfono, aunque probablemente sean solo habladurías. De todas formas, tendrán que hablar con ella porque esa actitud no es normal». Ahora, con la noticia de su localización, todos confiesan haberse quedado «mucho más tranquilos».

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