Diario Vasco

¿Qué comen Adrià y Aduriz en casa?

¿Qué comen Adrià y Aduriz en casa?
  • El primero, marisco; y el segundo, churros. Una treintena de cocineros confiesa sus gustos y caprichos en la mesa en el libro 'Grandes chefs en casa'

De chaval, Ferran Adrià quería ser Johan Cruyff pero por si acaso el balón no le diera de comer se empleó como lavaplatos un tiempo en un hotel de Castelldefels. Con el dinero que ganó en su 'estreno' en la cocina se pagó unas vacaciones en Ibiza. Luego se olvidó del fútbol, contagiado ya por el trajín de los fogones, que él intuía a cierta distancia mientras se afanaba en sacar brillo a la vajilla. Porque hasta entonces para él, el súmmum de la gastronomía era la tortilla de patata de su madre. Y no es que no siga siéndolo. Estas anécdotas, la sal y la pimienta, las cuenta el cocinero catalán (3 estrellas Michelin) en 'Grandes chefs en casa' (Planeta Gastro), un libro que mete a los chefs en la cocina. Hasta ahí ningún misterio. La cosa es que les mete en la cocina, sí, pero de sus casas.

Por una vez son ellos los que se sientan a la mesa para comer a capricho. Y en el hogar de Adrià el capricho pasa por un menú a base de marisco. Confiesa que come menos del que quisiera porque «si se come cinco días seguidos, pierde su gracia». Así que para las ocasiones especiales porque la rutina habitual de la cena, la comida que hace en casa, pasa por «verduras, pescado a la plancha y mucha fruta». Todo ligero, como esa sopa de tomate, sandía y aceite de albahaca que sugiere en el libro. Cada chef desvela sus tres recetas favoritas y las otras dos que propone Adrià son muslitos de cordoniz con soja y un postre patrio, crema catalana de frutos rojos.

Andoni Luis Aduriz no cumple con el refrán ese de 'en casa del herrero cuchillo de palo' porque siempre tiene una despensa bien provista: «aceite de oliva, queso Idiazabal y mucho vino». También «botes de masa de churros en spray. ¡Son mi debilidad!». Como postre vale, pero de plato principal ¿qué? «Si se deja caer algún amigo a la hora de cenar preparo sardinas a la barbacoa y sashimi de caballa». Su propuesta de menú para el libro son unos puerros en vinagreta de sésamo, chuleta de ternera con hierbas, rábanos y cebolletas y una torrija (churros para él).

En la sección de embutidos de las delicatessen puede perderse Elena Arzak, que también ejerce de perfecta anfitriona en una ruta de pintxos por San Sebastián. Aunque su vicio son los percebes. «Cuando empiezo a comer no puedo parar», confiesa la cocinera donostiarra, que se inició en los fogones desde muy pequeña. «Con 11 años ya trabajaba dos horas al día en la cocina en verano, era divertido». Hoy enseña a sus hijos, recetas básicas de huevo y otras muy apetitosas a ojos de los pequeños: 'huevos en tortilla de chocolate'. Con eso se le hace la boca agua, a los niños y a ella. No le ocurre con todo. «El pescado abunda en la mesa de casa, pero el pepino y el apio, no».

El libro recoge el recetario más personal de 32 chefs de todo el mundo, desde los más estrellados hasta los más mediáticos, como el televisivo Gordon Ramsay, el Chicote inglés. Pero su nombre no lo ha construido la tele, se lo ha ganado en su restaurante londinense, con el que se convirtió en el chef británico más joven en lograr tres estrellas Michelin (a los 31 años). Él también quería ser jugador de fútbol, pero su relación con el deporte, que no es poca, se limita a la bicicleta (le sirve para relajarse, dice) y los maratones. Para correr, gasolina a base de «uno o dos zumos naturales recién exprimidos». Otra cosa es después de la carrera. «Mi debilidad son las hamburguesas... y los coches».

Otro chef televisivo, el británico Jamie Oliver, que ha utilizado la plataforma de la tele para hacer campaña por la buena alimentación. En el libro defiende las virtudes del apio (como si estuviera dirigiéndose a Elena Arzak): «Es increible cocinado, pero también crudo, en virutas, rallado, picado, entero con un rico relleno o braseado con tomares, vino tinto y hierbas».

De regreso a nuestro país, los hermanos Roca -Jordi y Joan-, dulce y salado porque el primero es un auténtico abanderado del helado. Tiene su propia heladería y también despacha bollos rellenos de «helado caliente» y muffins de helado. De un sabor muy reconocible a otro con evocaciones muy lejanas, los tacos de ceviche que suele preparar Jordi en casa. Su hermano Joan, sin embargo, se afana con los arroces, para los que le hacen de pinches sus hijos. Por cierto que la primera de las recetas que proponen en el libro es muy otoñal: puré de castañas, setas y aromas de anís. De segundo, tostada de sardinas, y crema de vainilla para cerrar el menú.

El listado de chefs que han abierto las puertas de la cocina de su casa se alarga con nombres que son referencia en distintos puntos de planeta. Por ejemplo el estadounidense Joe Bastianich, que además de chef se define como «triatleta, escritor, guitarrista de rock y compositor frustrado» y desvela que su especialidad doméstica son los filetes a la parrilla para las cenas con amigos y la 'jota', un guiso con cerdo y alubias que le 'robó' a su madre. Otro chef, «el mago de la cocina italiana», le presentan. Es Massimo Bottura y hace magia con el queso. Con ese, entre otros productos, se ha hecho un nombre en mayúsculas pero cuando cocina en casa regresa a los orígenes: «tortellini de pasta de huevo casera y lengua de ternera en salsa verde».

Además, los pancakes con chips de chocolate y la sopa de verduras con albóndigas de patata del norteamericano Michael Anthony, la «tostada de alubias al horno» del británico Jason Atherton , el sencillo pollo asado con patatas que nunca falta en la mesa del francés Claude Bosi...

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