Diario Vasco

Cocinar el pavo el Día de Acción de Gracias puede ser peligroso

  • Se estima que en Estados Unidos durante esa tradicional fiesta se producen 1.400 accidentes, tres veces más que el resto del año

Cocinar el pavo el Día de Acción de Gracias puede ser peligroso. Que se lo digan a la comisión nortemericana de seguridad en productos de consumo. Acaba de sacar un vídeo que muestra una simulación de lo que ocurre cuando se mete al ave en una cacerola con aceite hirviendo. Y es que se estima que durante esta tradicional fiesta, que se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre, se producen en Estados Unidos alrededor de 1.400 accidentes, tres veces más que el resto del año.

En Estados Unidos se consumen cada año en Acción de Gracias (Thanksgiving Day) un total de 46 millones de pavos, 24 millones más que en Navidad. Las familias estadounidenses deberán 'rascarse' el bolsillo un poco menos este año para celebrar este jueves la tradicional cena de Acción de Gracias, en el que se reúnen en torno a una mesa familiares y amigos a compartir un banquete para dar gracias por todo lo recibido a lo largo del año. El precio medio del menú habitual en esta festividad ha registrado una caída del 0,5% con respecto al año pasado, situándose por debajo del umbral de los 50 dólares, que había rebasado por primera vez en 2015, según las estimaciones de la Federación de Granjeros de América (AFBF por sus siglas en inglés).

El descenso registrado este año se explica en gran medida por el abaratamiento del 1,3% en el precio del pavo, el protagonista del menú típico de Acción de Gracias, que alcanza un precio medio de 22,74 dólares (21,25 euros), frente a los 23,04 dólares (21,53 euros) de 2015.

Otros ingredientes del menú tradicional que contribuyeron a la bajada del coste del banquete fueron el preparado para el pastel de calabaza, la leche y otros elementos necesarios para la preparación de la cena, incluyendo zanahoria, apio, cebolla, café, azúcar y harina. Por contra, registraron subidas modestas de precios ingredientes habituales como los panecillos, los arándanos, la nata montada y el preparado para el relleno.

Esta festividad comenzó en 1621 en la colonia de Playmouth, cuando un grupo de colonos llegó a este lugar desprovistos de comida. Los indios nativos de la zona les enseñaron a pescar, cazar y labrar los campos y, meses más tarde, como gratitud, les ofrecieron una cena en la que compatieron sus alimentos.

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