Diario Vasco

Los menores tutelados de Vitoria declaran ante el juez que se prostituían hace más de un año

Una persona ajena a la información pasea ante la fachada del centro foral Sansoheta, en Álava. / JESUS ANDRADE
Una persona ajena a la información pasea ante la fachada del centro foral Sansoheta, en Álava. / JESUS ANDRADE
  • Los jóvenes confirman que en ocasiones empleaban el ordenador del centro de acogida alavés en el que residen para establecer las citas con sus clientes

La red de prostitución en la que están implicados menores tutelados por la Diputación foral de Álava llevaba al menos un año funcionando, según se desprende de las declaraciones que han realizado algunos de los jóvenes señalados en el Palacio de Justicia de Vitoria. Varios han manifestado que comenzaron a practicar sexo a cambio de dinero como método para conseguir un estilo de vida superior al que podían permitirse. Otros compañeros del centro foral de acogida de Sansoheta, en el que residían, comenzaron más tarde a imitarles de forma esporádica, hasta que se convirtió en práctica habitual para algunos.

Tal y como desveló este periódico, la Ertzaintza está investigando la existencia de una trama de prostitución de menores acogidos en este centro foral especializado en jóvenes conflictivos. Por el momento han sido identificados ya nueve menores supuestamente implicados en el caso, así como seis supuestos clientes que habrían contratado sus servicios. Uno de ellos, un psicólogo clínico que precisamente atendía casos de chavales en situación de riesgo, ha ingresado en prisión acusado de mantener sexo con los adolescentes. El resto ha declarado que creía que estaba contratando los servicios de adultos, ya que los jóvenes les aseguraban que tenían más de 18 años.

Los menores que han pasado en las últimas fechas por sede judicial han explicado a la magistrada que lleva el caso que utilizaban internet para anunciar sus servicios y buscar clientes. En concreto, colocaban anuncios en dos páginas de contactos. Una, exclusiva para gays. También le han contado que la gestión de los contactos con las personas que pagaban por sexo se realizaba en ocasiones a través del propio ordenador que el centro de menores de Sansoheta pone a disposición de los jóvenes para que puedan estudiar, y que ya está en manos de la Ertzaintza. Los menores han declarado que en las webs de contactos especificaban que se podían comunicar mediante correo electrónico, por lo que utilizaban la terminal para examinar sus mails, establecer las citas y los precios de los encuentros.

Los jóvenes, en sus comparecencias ante los investigadores, han señalado que mantenían los encuentros en hoteles situados en las afueras de la capital alavesa, donde les citaban los adultos. Pero también en ocasiones en los aparcamientos de centros de ocio de Vitoria.

La investigación ha revelado que asimismo empleaban para sus citas un piso céntrico de esta ciudad. El acceso a este inmueble aún es una in cógnita. Al parecer, se trata de un domicilio del que uno de los menores del centro tenía unas llaves y que algunos de los internos de Sansoheta utilizaban para ocultarse cuando se escapaban del hogar de acogida. Varios habrían declarado que también lo empleaban para quedar con sus clientes.

Los menores se encuentran internados en un centro abierto. Es decir, acuden al local para dormir, comer y estudiar. El resto del día deben ir al colegio y tienen reguladas sus horas de ocio. Hasta la fecha, los jóvenes han insistido en que el dinero conseguido mediante la venta de favores sexuales lo destinaban en exclusiva a comprarse caprichos.

Denuncia en abril

El hecho de que los menores comenzaran a prostituirse hace más de un año, como están manifestando en sus declaraciones, y que no se interviniera hasta el pasado octubre, cuando se produjo la operación de la Ertzaintza, revela que consiguieron actuar sin que sus responsables educativos detectaran nada sospechoso.

La primera denuncia sobre la posible trama de prostitución llegó en abril, cuando la madre de uno de los chicos tuvo acceso al teléfono de su hijo. Pudo leer en los textos de mensajería instantánea los contactos del chaval. La mujer lo denunció en la Policía Local de Vitoria, desde donde se envió el caso al Palacio de Justicia y a la propia Diputación. El caso se archivó ya que, según han asegurado portavoces oficiales de la entidad foral, no se pudo contactar con el menor, quien se había dado a la fuga.

Ya en octubre se produciría una nueva denuncia. Esta vez, el caso se detectó después de que dos menores comentasen con su propio educador que habían practicado sexo a cambio de dinero. La denuncia, que en la anterior ocasión no fue puesta en conocimiento de los responsables políticos de la institución foral, sí que se trasladó en esta ocasión a la diputada foral de Bienestar Social, Beatriz Artolazabal, quien ordenó que se presentara una demanda ante la Ertzaintza.

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