Diario Vasco

El Gobierno devalúa más las reválidas en busca de un acuerdo con el PSOE

  • La prueba de ESO solo la harán algunos colegios y la de Bachillerato pierde dos de los ocho exámenes; uno de ellos el de Filosofía

El Gobierno está dispuesto a dejar las reválidas de ESO y Bachiller que la Lomce le obliga a implantar este curso prácticamente reducidas a la nada para evitar una guerra abierta con el PSOE y las comunidades autónomas que, probablemente, le impediría ponerlas en marcha y, lo que es más grave, atascaría de entrada la ya de por sí difícil negociación de un pacto de Estado para consensuar, por primera vez en democracia, una nueva ley educativa.

El ministro de Educación, al menos por el momento, no va a cumplir la exigencia de la oposición de que paralice el calendario de aplicación de la Lomce y renuncie a implantar este curso ambas pruebas finales, pero se va a acercar lo más posible. Si Mariano Rajoy ya le dio el primer gran hachazo a las reválidas, cuando en la investidura anunció que carecerán de todo valor académico -no habrá que aprobarlas para titularse- por tiempo indefinido, mientras se negocia el pacto educativo, Íñigo Méndez de Vigo anunció ayer una nueva devaluación.

Le remitió a los negociadores del PSOE un borrador de decreto ley, que aspira a consensuar con las comunidades el próximo día 28 y a aprobar la primera semana de diciembre, por el que durante un plazo de tiempo «prudente y razonable», el que acuerden que podría necesitarse para el pacto de Estado, que podrían ser años, la prueba final de la ESO no solo carecerá de valor académico sino que solo la tendrán que hacer una parte mínima de los casi 400.000 alumnos de cuarto.

Esa reválida pasaría a tener un carácter «muestral», solo se haría para evaluar el sistema educativo en el porcentaje de colegios que pacten Estado y comunidades, y de los siete exámenes que estaban previsto realizarse solo pervivirían los seis de las materias troncales de cuarto curso, pues se retiraría el de la asignatura específica. Eso sí, esta reválida, que lleva camino de terminar por no implantarse, sería muestral pero de obligada celebración.

Selectividad

El mismo decreto también busca acercarse todavía más a otra demanda de la oposición: que la reválida de Bachillerato no sea más que un mero sustituto de la selectividad. Según el documento, la prueba, que solo tendrán que hacer los alumnos que quieran ir a la Universidad, ya no tendrá ocho exámenes, como estaba previsto, sino seis, y, como la PAU, solo examinará de materias del segundo y último curso. De esta manera, de las previsiones del ministerio se cae el examen de Filosofía -asignatura que la mayoría de autonomías solo imparte en primer curso- y el que iban a hacer los alumnos con una específica de su elección.

El decreto también contempla otra demanda del PSOE, que los alumnos de FP básica puedan titularse en ESO, siempre que sus profesores certifiquen que han alcanzado los objetivos y competencias de ese ciclo, sin tener que presentarse ni aprobar la reválida de Secundaria.

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