Diario Vasco

Un 12% es la plusvalía máxima que podría conseguirse al vender una VPO

Viviendas protegidas en Egazelai, en Eibar.

Viviendas protegidas en Egazelai, en Eibar. / MORQUECHO

  • «Es costumbre que todos vendan a precios máximos», aseguran en el Gobierno Vasco

  • El Gobierno Vasco afirma que aquí no se podría dar un caso como el de Espinar (Podemos) porque las promotoras no pueden vender VPO de forma discrecional

Las pisos de protección oficial en venta se crearon para ofrecer una vivienda a aquellos sectores sociales que más dificultad tienen para acceder al mercado inmobiliario. Se compran a un precio fijado por la administración y se venden también a un precio máximo, a compradores que tienen que cumplir con los requisitos de Etxebide. De entrada no hay negocio, ni especulación posible. Y el control de la Administración es férreo. Eso sí, si entre la compra y la venta coincide que ha habido actualización de precios de VPO al alza de por medio, la venta de ese piso protegido puede reportar una importante plusvalía que no está nada mal. Sea por esta razón o por otras, lo cierto es que desde 2013 hasta la fecha, 315 adjudicatarios de VPO en Euskadi (184 en Gipuzkoa) vendieron el piso sin que pasara un año desde que efectuaron la compra definitiva. A algunos de ellos le cogió una actualización de precio del 12%.

Un 12% es la plusvalía máxima que podría conseguirse al vender una vivienda protegida

El caso de Ramón Espinar, recién elegido secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, ha puesto el foco en las segundas transmisiones de viviendas protegidas y el posible beneficio que se pueda sacar con su venta que, dicho sea de paso, es totalmente legal, aunque quizás haya quien piense que no está bien visto. Y menos cuando el protagonista es un representante político.

El caso es que Espinar compró en 2010 una vivienda pública protegida en Alcobendas por 146.224 euros y la vendió antes de un año por 176.000 sin llegar a vivir en ella. El representante de Podemos, a quien una cooperativa de vivienda vinculada a CC OO le adjudicó sin sorteo el piso en 2007, asegura que vendió la VPO porque no podía cumplir los pagos de la hipoteca.

Según señalan fuentes del Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, en Euskadi no se podría dar un caso como el de Ramón Espinar. Entre otras cosas, porque las promotoras no tienen «ningún» porcentaje de pisos para vender de forma discrecional. En 2010, año en el que el político de Podemos vendió la casa, tanto los promotores públicos como privados, como las cooperativas, «trabajaban con listas de demandantes inscritos en Etxebide y se realizaba un sorteo público ante notario».

Según añaden, los «promotores no disponían de margen ninguno para adjudicar a quien quisieran, ni tan siquiera si estas personas cumplían con requisitos generales de VPO». A partir de 2012, en cambio, el Gobierno Vasco, a través de la promotora pública Visesa, puede adjudicar directamente VPO nuevas en stock, que no encuentra comprador tras los sorteos, a demandantes que cumplan los requisitos de Etxebide.

Ventas con beneficio

Pero sí ha habido en Euskadi adjudicatarios que han podido vender su vivienda protegida y, como Espinar, obtener un beneficio. Se da la circunstancia de que la última actualización de los precios públicos de VPO se dio en noviembre de 2010. Mediante una nueva orden de precios máximos, el Gobierno Vasco acometió el mayor incremento de precios en pisos públicos en venta de la historia: un 12%.

Así pues, quien resultara adjudicatario de la VPO y firmara el contrato de compraventa antes de fin de 2010 ha podido sacar un beneficio extra si vendió la VPO posteriormente ya que, al menos, se ha revalorizado un 12%.

Puede ser el caso de algunos de quienes en los últimos cuatro años han decidido vender su VPO que adquirieron en el primer año de adquisición. Desde 2013 hasta la fecha, 315 vascos que resultaron adjudicatarios de un piso protegido en compra decidieron venderlo, por distintas razones.

Sea cual sea la causa, si dieron la primera señal en 2010 y, tras la construcción, recibieron la casa y sellaron la hipoteca en 2013 ó 2014, se beneficiaron del 12% de aumento de precio en la venta.

Se da la circunstancia de que la mayoría de esos 315 adjudicatarios (184 de Gipuzkoa, 92 en Álava y y 39 en Bizkaia) vendieron sus viviendas públicas en 2013 y 2014. En el primero de estos años, 2013, hasta 177 guipuzcoanos vendieron su piso protegido sin que pasara un año desde su compra.

«Precios máximos limitados»

Desde Vivienda del Gobierno Vasco recuerdan que este tipo de transacciones son totalmente legales y que se realizan a precios limitados administrativamente y bajo un férreo control público. La Administración fija unos precios máximos para su venta y, aunque los propietarios pueden vender por debajo, «es costumbre que todos vendan a precios máximos».

Fuentes del Ejecutivo vasco admiten que «cuando hay un cambio en las políticas de precios -como la que hubo en 2010- se puede obtener una plusvalía, si es al alza», pero advierten de que también puede darse una «minusvalía», cuando la actualización de precios es a la baja y entonces no hay tal ganancia.

Además, recuerdan que en el caso de segundas transmisiones de viviendas protegidas en régimen de derecho de superficie a 75 años, a partir de la segunda transmisión se produce una caída sistemática en el precio máximo hasta llegar a cero su valor a los 75 años. Así, si pasados 20 años desde que se compró una VPO en derecho de superficie se vende, lo que realmente se adquiere es un derecho a 55 años.

Eso sí, los adjudicatarios de viviendas protegidas en derecho de superficie tienen la posibilidad de llegar a la plena propiedad de su piso, adquiriendo el suelo, una fórmula que ha habilitado el Gobierno Vasco con distintas ofertas. De esta forma, los adjudicatarios adquieren la plena propiedad del piso cuando se extingue el derecho de superficie, aunque se mantiene la calificación de VPO.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate