Diario Vasco

Calparsoro habla de «escándalo» y aboga por «llegar hasta el final»

De «escándalo» calificó ayer Juan Calparsoro la trama de prostitución en la que se han visto envueltos varios menores tutelados por el Instituto Foral de Bienestar Social. «Es un escándalo porque no es habitual que ocurran estas cosas y más de prostitución, y más aún de menores. Afecta a muchos valores sociales». El fiscal superior del País Vasco incidió en varias ocasiones en la necesidad de «esperar a ver el resultado de la investigación y, si tiene que haber juicio, es lo que cabe. Pero de momento lo que hay que hacer es seguir investigando y llegar hasta el final, que se esclarezcan los hechos».

Cuestionado sobre la posibilidad de que se hubiera producido una disfunción en los medios de control de la institución foral, hizo referencia, en términos muy genéricos, a «las normas que establece el Código Civil y el Código Penal en cuanto a las obligaciones de vigilancia y de cuidado, educación y formación, pero no es una responsabilidad total. Habría que ver un poco -puntualizó- si se ha producido o no algún tipo de negligencia o de indebido cumplimiento de sus obligaciones por parte de la Diputación. Es una cuestión que tiene que ser objeto del proceso».

Siguiendo ese mismo hilo argumental, insistió en la necesidad de «indagar todo, y uno de los aspectos puede ser ese. Pero tiene que ser dilucidado dentro del proceso, y yo no tengo datos para decir ni siquiera con carácter indiciario si ha habido alguna negligencia o responsabilidad» por parte de la entidad provincial. La máxima autoridad de los fiscales en Euskadi fue informado de la investigación en curso por la Fiscalía de Álava, el órgano competente en este caso. «Las consecuencias que está teniendo este asunto apuntan a que pudo existir un error, un fallo o una disfunción bastante importante, yo no lo sé».

Entiende también que «ha sido la propia Diputación la que parece que ha detectado el hecho. Por lo menos en un momento dado sí que ha funcionado la vigilancia, no sé si en un momento tardío o ha sido el adecuado». El fiscal subrayó que, hoy por hoy, lo «más importante es la tutela, prevenir, alejar a esos menores de cualquier riesgo o peligro y, desde luego, evitar que se vuelvan a producir» situaciones similares a la de Sansoheta.

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