Diario Vasco

47 años entre Teleñecos

47 años entre Teleñecos
  • Gustavo y compañía escondían secretos bajo sus cuerpos de tela. Han cumplido casi medio siglo y va siendo hora de saberlos

«Ya va a sonar la música, las luces van a encender. Estén todos atentos porque empieza nuestro show». Cuando el niño escuchaba las primeras notas fijaba sus ojos en la pantalla y devoraba el bocata de tortilla. Ese que sustituía a otras cenas más serias y que venía a ser el esperado cierre de una semana entre pupitres. Siempre le gustó la tarde del viernes. Además de ser la antesala de dos días de libertad, permitía estirar las horas camino de la cama. Quizá por ello, sonreía al escucharla. Pero había algo más. La rana de la gabardina. La que le hablaba desde la pantalla. Han pasado 47 años. Él está más viejo. La rana, en cambio, sigue igual. Es lo que tiene haber nacido de un pedazo de trapo. Que eres eterno.

Tal semana como ésta, en 1969, nacían los Teleñecos. O, lo que es lo mismo, los habitantes de 'Sesame Street'. Con tanto Trump y la gente pensando por qué no eligió muerte en lugar de este susto, ha pasado desapercibido. Normal, dirá más de una. Valiente chorrada, apuntará otro. Pero teniendo en cuenta que la vida son instantes y ellos han llenado los de muchas generaciones resulta obligado dedicarles unas líneas. Porque tiene mérito seguir en la brecha, medio siglo después. La culpa la tuvo Jim Henson. El padre de los Muppets, que era como les bautizaron allí. La idea inicial fue enseñar a los niños los números y las letras. Y a partir de ahí, ayudarles a entender las cosas de la vida. Pero, más allá, había mensajes subliminales.

Aparecían marionetas de todo tipo, tamaño y color para explicar que, siendo diferentes, somos iguales. El personaje principal era la rana Gustavo, que en sus orígenes fue más básico. Tenía la voz del propio Jim Henson y se llamaba Kermit the frog. Si hablo en pasado es porque ya nada es igual. Poco a poco fueron cambiando. Para entenderlo viajaremos a noviembre de 1975. Cuando llegaron a TVE. En un primer momento desembarcaron como fragmentos doblados al castellano, sin presentación ni hilo conductor como 'Show de los Teleñecos'. Y lo siguieron haciendo incluso después de convertirse en programa vespertino. Por eso aparecieron en el espacio que veía aquél niño en 1977. '24 imágenes por segundo'. Se emitía los viernes y lo presentaba, había más pero él solo recuerda a ella, Isabel Tenaille. Y ya que contamos todo, hablemos de las voces.

El primero en poner la voz a Gustavo en castellano fue Fernando Pieri y después José Martinez Blanco. La del primero grave y habitual en las películas de entonces. La del segundo la recordamos por Bud Spencer o el mismísimo Gene Hackman. Fue tal el éxito de Gustavo que Martinez Blanco tuvo que aparecer en el programa '365 líneas' para ser entrevistado, ante la propia marioneta, por la actriz y co-presentadora Victoria Abril. La misma, por cierto, que comunicó el cese de su emisión el 3 de marzo de 1979. Dos días antes del cumpleaños del niño del bocata. Menudo disgusto. Pero no hablemos de tristezas. Además volvieron enseguida. El programa se llamó inicialmente 'Ábrete Sésamo' y después 'Barrio Sésamo'. A los Teleñecos siempre les presentaba alguien. Caponata de 1979 a 1980. Espinete de 1983 a 1988 y Yupi, el que vivía en sus mundos, de 1988 a 1991. Más tarde llegaría Bluki y desde entonces vienen y van por canales infantiles. Aunque las voces, ya no son las mismas.

Hace poco escuché un anuncio con la voz de Epi y Blas y no se parecían en nada. Así que empecemos por descubrir quién estaba detrás de Epi. Juan Miguel Cuesta le puso voz a partir de 1980, sustituyendo a José Martínez Blanco, que recordamos por ser la de Gustavo. También hay dos tras Blas. En las temporadas de 'Ábrete Sésamo' Javier Dotú fue el encargado. La voz de Al Pacino, Kevin Spacey o Alan Alda. Ahí es nada. Pero se tapaba la nariz y era Blas. Le sustituyó Simón Ramírez. Y, curiosamente, tras morir éste volvió a interpretarlo Dotú.

Hablemos ahora de Joaquín Vidriales. Porque era quien ponía la voz a otro de los personajes míticos. Quién nos iba a decir que el señor 'M', el jefe de James Bond era...Coco. También se la pusieron Julio Muñoz y Antonio Esquivas. Coco es el simpático peludo azul que nos explicaba la diferencia entre estar dentro y fuera o arriba y abajo. Filosofía pura para entender esta cambiante y caprichosa vida. O que da igual lo que le pidas al camarero del destino, porque te traerá lo que quiera. De hecho, su versión Supercoco demostraba que aunque el pringado se vista de héroe sigue siendo pringado.

En el Show también estaba la cerdita Peggy que acosaba sexualmente a Gustavo. Toda una revolución entonces. Su voz pertenecía a Selica Torcal que, entre otras, dobló a Sally la mujer del famoso McMillan. Y podríamos seguir recordando al pájaro Gonzo, a Sam el águila o al Conde Draco que tenía la teatral voz de Rafael de Penagos, a quien conocíamos por Sherlock Holmes. Pero sobre todo recordamos a dos tipos geniales. Statler y Waldorf. Los viejos del balcón del teatro. Para lo habitual en aquellos años eran muy cañeros. Y sus voces han copado las bocas de infinitos actores de reparto. Pero pocos tan singulares como estos viejos. Y es que con ellos y con el resto, más allá de contar y sumar, aprendimos lo que era el surrealismo. Por ejemplo, escuchando canciones como 'Maná-Maná'. Pietro Umiliani la compuso para un documental sobre sexo en Suecia, allá por 1968. Y, así eran los Teleñecos, lo incorporaron a su show. Nadie se enteró. Recuérdenlo cuando la tarareen. Esa parte canalla permanece vigente. No así otras, por culpa de lo políticamente correcto. Como lo sucedido con Triki y su vicio.

El 'Monstruo de las galletas' nació en 1966 para un anuncio de galletas saladas. Pero tuvo que dejar de comerlas en 2007, por aquello de la obesidad infantil. Como si el nene o la nena estuvieran como un tordo por culpa de la marioneta y no por unos padres que no les han enseñado a comer sano. En fin. Al menos la voz no cambió mucho. Javier Franquelo la ponía. El Jerry Adler que vimos, por ejemplo, en los Soprano. Y así pasaron los años, Gustavo y Peggy se casaron y cada marioneta siguió a los suyo. Con otras voces. Pero siendo ellos. Los Teleñecos arrancaron su vida televisiva en noviembre de 1969 y estamos seguros de que les queda mucho por vivir. Tanto como nuevas generaciones les conozcan. Al menos, así nos pasó a nosotros. Daba igual en qué país, ciudad o pueblo naciéramos. Todos vivimos, en algún momento, en el lejano y cercano 'Barrio Sésamo' con ellos. Los únicos capaces de explicarnos las letras del abecedario a través de una versión del 'Let it Be'. Así que, como dice la canción, dejémoslo estar y soplemos sus 47 velas. Sobre todo el niño del bocata. Por agradecimiento. Imitar a aquellos personajes le sirvió para entrar en la radio. Fue allá por los 80 y en un programa llamado 'Pequeños Principales'. Quién sabe si no fue cosa de la rana Gustavo. Al fin y al cabo, acabó intentando ser un 'Reportero dicharachero'. Pero esa amigos es otra historia.

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