Diario Vasco

«No sé por qué me quería mandar a la cárcel, a esa chavala la quería de verdad»

Autopista A8 a su paso por Cruces.
Autopista A8 a su paso por Cruces. / DV
  • El hombre acusado y luego exonerado de embestir a su expareja en la A-8 emprenderá acciones legales contra ella por denuncia falsa

«Psicológicamente estoy fatal. Por más que lo pienso no le encuentro la lógica. No sé porqué quería mandarme a la cárcel si lo único que he hecho ha sido ayudarla, a esa chavala la quería de verdad. ¿Qué buscaba? ¿Que le arreglaran el coche?». El vecino de Barakaldo de 39 años acusado de forma falsa por su expareja, de 35, de embestirle con el coche en la A-8, pasó doce horas detenido por intento de homicidio hasta que la investigación de la Ertzaintza desmontó la versión ideada por la mujer. La aparición de un testigo que circulaba detrás del automóvil en el que viajaban juntos cuando sufrieron el siniestro resultó esclarecedora.

«Se ha inventado una película. Cuando me vinieron a buscar por intento de homicidio me temblaban las piernas, se me vino el mundo encima. Mi madre me preguntó si se me había ido la cabeza». El hombre, que se encuentra en libertad por orden judicial aunque podría haber estado entre rejas, se plantea emprender acciones legales contra su expareja por una denuncia falsa y reclamarle también por los daños que la Policía Científica provocó en su coche para demostrar que no había colisionado contra el de ella.

Según su versión, el pasado domingo la mujer, de la que tiene una orden de alejamiento, le envió un whatsapp proponiéndole tomar un café. «Y caí porque estoy enamorado. Me he jugado la libertad por estar con ella», asegura. El lunes por la mañana estuvieron juntos y la acompañó «a hacer unos papeles a Castro Urdiales». Cuando volvían por la autopista en el mismo vehículo conducido por ella –«se verá en las cámaras de la DGT»– sufrieron un accidente.

«¿Estáis bien?»

«Le dije que no quería verla más y ella se puso como loca. Se le fue el coche, dimos varias vueltas y nos empotramos contra la mediana», relata. El vehículo, un ‘Opel Astra’ de color rojo con más de diez años de antigüedad, giró sobre si mismo y quedó mirando en sentido contrario, pegado a la valla por la parte del copiloto. El hombre se apeó por el asiento del conductor y recogió el faldón y un foco rotos tirados en la carretera y los metió en el maletero. «¿Estáis bien?», les preguntó otro conductor que circulaba tras ellos y vio el siniestro. Tras agradecerle el interés, el hombre se puso al volante del coche siniestrado, dio la vuelta y continuaron el viaje. «Tenía miedo de que me encontrara la Ertzaintza y me metieran otra vez por quebrantamiento». Cuando le arrestaron, negó que fuera con ella en el turismo. Esos fueron sus errores.

Para evitar que les vieran juntos, el hombre se apeó en Barakaldo, en el barrio de Cruces. En ese momento la mujer debió de llamar al 112 imputándole un delito grave.

Tras la detención, en la mañana del martes la Ertzaintza revisó su vehículo, que «llevaba cuatro días en el garaje» con daños en la aleta delantera «de un golpe que sufrí hace dos meses en la rotonda de Carrefour». Los especialistas de la Policía Científica cortaron con una rotaflex un trozo del morro del coche para verificar si tenía restos de pintura del automóvil de su exnovia o, por contra, de un coche gris, como él aseguraba. Además, el ‘Astra’ rojo no tenía daños en la parte derecha.

En su declaración, la mujer incurrió en contradicciones que llevaron a la Fiscalía a no pedir prisión. El caso, pendiente del delito de quebrantamiento de orden judicial del que sigue acusado pese a quedar demostrado que fue de mutuo acuerdo, ha sido derivado al juzgado de violencia de Castro Urdiales y se han abierto diligencias contra la mujer por simular un delito.

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