Diario Vasco

Minicámaras para «garantizar» la seguridad

Asesorados por un equipo de abogados, desde Desokupa insisten en que «no hay dos desalojos iguales». Este es su 'modus operandi' paso a paso:

1- Se firma un contrato con el cliente (entre 4.500 y 8.000 euros) en el que el dueño tiene que demostrar que la vivienda es suya y que se la han ocupado a la fuerza.

2- Llaman a los Mossos d'Esquadra para garantizar que no habrá acciones ilegales.

3- Conversan con el administrador o presidente de la comunidad para anunciar su 'negociación'.

4- Llaman a la puerta del afectado y le muestran la escritura de propiedad y el contrato de desalojo. Por las cercanías del inmueble se despliegan hasta 10 o 12 hombres, todos fornidos y casi siempre vestidos de negro. Se supone que tienen título de 'controlador de accesos'.

5- El 50% de los okupas suelen ceder y aceptan bajar al portal para hablar.

6- Si querían seguir en la vivienda, ese es su gran error. Los hombres de Desokupa bloquean el acceso.

7- Una vez fuera, se fuerza a los inquilinos a negociar un acuerdo que suele incluir una cantidad de dinero para que recojan y se marchen.

8- Mientras se cierra el acuerdo, un cerrajero cambia las puertas y llaves de acceso.

9- ¿Qué pasa con ese 50% que no sale de la casa? Se le 'presiona' en el rellano. Si hace falta se repiten las visitas o se monta un sistema de control de acceso.

10- Todo se graba con minicámaras de seguridad incorporadas para dar seguridad y garantizar que no hay violencia.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate