Diario Vasco

La autopsia confirma que la menor de Chella murió estrangulada y el asesino ingresa en prisión

El presunto homicida con el rostro tapado con una sudadera roja, ayer, entra en el furgón de la Guardia Civil.
El presunto homicida con el rostro tapado con una sudadera roja, ayer, entra en el furgón de la Guardia Civil. / JESUS SIGNES
  • El detenido por el crimen de Chella confiesa ante la juez que mató a Vanessa, exculpa al amigo que le dejó el coche y niega la agresión sexual

El presunto autor del crimen de Chella duerme desde este lunes noche entre los muros de la cárcel de Picassent. Rubén Mañó Simón, de 21 años, salió del juzgado de Xàtiva entre gritos e insultos lanzados por un grupo de amigos y conocidos de la víctima. Eran las 18.30 horas del viernes. Poco antes, el joven estuvo declarando cerca de dos horas ante la juez, la fiscal y su abogada. Rubén confesó que estranguló a la menor de forma accidental durante un forcejeo, exculpó al amigo que le dejó el coche y negó haber agredido sexualmente a la víctima.

Tras escuchar la inverosímil versión de un homicidio imprudente, la juez ordenó prisión provisional, comunicada y sin fianza para el único detenido por el crimen de Vanessa F., de 15 años. Según informaron fuentes del Tribunal Superior de Justicia, Rubén está acusado de un delito de asesinato. Antes de ser interrogado en el Juzgado de Instrucción número 4 de Xàtiva, el joven fue sometido a una exploración por un médico forense, que determinó que se encontraba en condiciones de declarar.

«Desde el primer momento colaboró y esclareció hechos que estaban opacos en la investigación», afirmó Dayana Fernández, abogada del presunto asesino. Según el informe de la autopsia, la menor murió por asfixia mecánica tras ser estrangulada la misma noche de su desaparición. Las lesiones externas que presenta la víctima son compatibles, según el forense, con golpes contra la cavidad rocosa cuando el homicida arrojó el cuerpo al fondo de la sima. Según ha podido saber Las Provincias, la necropsia también desveló pequeñas lesiones vaginales y anales, aunque estas no despejan la duda si hubo violación o las relaciones sexuales fueron consentidas.

Rubén negó rotundamente la agresión sexual y reiteró que cometió el crimen solo, sin ninguna colaboración de otra persona, en la casa de sus padres en la calle Sant Antón de Chella tras consumir entre dos y tres gramos de cocaína, alcohol y marihuana.

La abogada del detenido manifestó que es pronto «para avanzar una calificación penal porque el forense aún no se ha pronunciado». La letrada manifestó también que los crueles hechos que cometió su cliente son «lamentables, muy graves, pero no dolosos del todo, por lo que hay que ser respetuosos, sobre todo con la familia de la víctima».

Fernández resaltó «la absoluta colaboración del detenido», y señaló que Rubén «se entregó de manera voluntaria» cuando se enteró que la Guardia Civil lo estaba buscando. Respecto a la causa del forcejeo y la discusión que mantuvo con su amiga Vanessa, el homicida ratificó su declaración anterior ante la Guardia Civil. El pasado sábado, Rubén manifestó que Vanessa se enfadó porque él le dijo que le gustaba una amiga suya. Entonces se produjo una discusión y un forcejeo, según la versión del joven, que sujetó muy fuerte del cuello a la menor hasta que murió en sus manos. El detenido se volvió a mostrar arrepentido y lloró varias veces en el juzgado, según su abogada.

Ocultó su rostro

Una vez que recogió su auto de prisión, el homicida salió del edificio por la misma puerta lateral por la que entró, custodiado por varios guardias civiles, y ocultó su cara con una sudadera roja para evitar que los periodistas pudieran grabar su rostro cariacontecido. Una decena de vecinos de Chella le increparon y gritaron: «asesino», «hijo de puta» y «tienes lo que mereces, cabrón».

Según informaron las mismas fuentes del Tribunal Superior de Justicia, Rubén fue condenado en octubre de 2015 por el Juzgado de Instrucción número 2 de Xàtiva, competente en materia de violencia de género, a 50 días de trabajos en beneficio de la comunidad por un delito de lesiones y maltrato en el ámbito familiar. Además, le prohibieron acercarse a la denunciante, su exnovia, y comunicarse con ella.

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