Diario Vasco
Una de las reuniones que han mantenido los notarios para informarse acerca de la nueva normativa de la ley de Derecho Civil Vasco.
Una de las reuniones que han mantenido los notarios para informarse acerca de la nueva normativa de la ley de Derecho Civil Vasco. / LUSA

La ley que permite desheredar a los hijos duplica en un año las consultas en las notarías

  • «A la gente la reforma de la ley le ha llegado y la ha acogido de buen grado», resumen los notarios tras doce meses de trabajo con la norma

  • El reglamento supone «una pequeña revolución» y ha disparado los movimientos en Gipuzkoa

Un año ha pasado desde que entrara en vigor la nueva ley de Derecho Civil Vasco y el ritmo de consultas no ha parado en las notarías guipuzcoanas. El cambio radical que ha supuesto, sobre todo en el planteamiento del derecho sucesorio, ha conllevado que los profesionales no hayan podido dar abasto durante estos últimos doce meses. El nuevo reglamento, que supone una pequeña revolución respecto al anterior al permitir que solo sin nombrar a uno de los hijos en el testamento no reciba herencia alguna, ha provocado una cascada de cambios y consultas en los despachos notariales del territorio.

El nuevo reglamento ha sido acogido de manera positiva por parte de los guipuzcoanos. Los datos al menos así lo refrendan. Inmaculada Adánez, miembro del Consejo del Colegio de Notarios del País Vasco, reconoce que «los movimientos en las notarías se han duplicado el último año. Se ve que a la gente la reforma de la ley le ha llegado y la ha acogido de buen grado». Por zonas, los cambios en los legados han sido dispares. En lugares como San Sebastián, Irun, Eibar o Errenteria, «en núcleos importantes», los cambios y preguntas han sido más numerosos, señalan fuentes de la delegación del Colegio Notarial de San Sebastián.

La posibilidad de desheredar a un hijo con solamente no nombrarle en el testamento ha desencadenado la mayoría de consultas y cambios que se han realizado en las notarías repartidas por todo Gipuzkoa. Adánez subraya que esta nueva posibilidad, que antes no se contemplaba, «ha implicado un cambio radical con la situación anterior y se está notando mucho en las consultas que nos realizan». En los mismos términos se refería hace varios meses María Aguirre, vicedecana del Colegio Notarial de Gipuzkoa, quien hacía hincapié en que «lo que hemos tenido ha sido una avalancha de gente cambiando sus testamentos, pero también se ha empezado a notar gente que se ha informado y ha comenzado a hacer nuevos legados, porque antes no los tenían».

Para los nietos

Adánez confirma que la mayoría de personas que han acudido hasta las notarías para cambiar sus testamentos lo ha hecho para poder desheredar a algún descendiente. «Son casos de familias rotas. Ahora que les pueden privar de parte de su herencia se está trabajando mucho sobre esa posibilidad. Antes todos los hijos recibían la misma parte de la herencia pero ahora no, incluso puede ir todo a un nieto, por lo que la gente lo cambia con conocimiento», explica Adánez.

Que el testador tenga más libertad a la hora de elegir a quién dejar su herencia no tiene más que puntos positivos para los notarios. «Le veo muchas cosas positivas, sobre todo porque puedes dejar gran parte de la herencia a quien quieras», señalan los fedatarios. Asimismo, a pesar de la carga de trabajo que están teniendo los últimos meses, animan a la gente a que modifique o haga un nuevo testamento, ya que «es muy importante tenerlo hecho y, además, para los beneficios que tiene, su coste es muy pequeño, de entre 38 y 45 euros. Es aconsejable que se haga, sobre todo para evitar problemas en cuanto a la interpretación del derecho transitorio», explica.

A pesar de que la posibilidad de desheredar a uno de los hijos está siendo el punto que más foco mediático está obteniendo, lo cierto es que la nueva ley de Derecho Civil Vasco también abarca otros aspectos importantes. Una de las preocupaciones que más intranquilizan a los testadores cuando elaboran su testamento es saber si los hijos podrán reclamar la vivienda cuando uno de los cónyuges fallezca y de este modo echar de la casa al que quede vivo. «El derecho de la vivienda se lo queda el cónyuge que vive, mientras no vuelva a contraer matrimonio o vuelva a hacer vida marital con otra persona», subrayan los notarios. «Esto quiere decir que los hijos no podrán echar de la vivienda al padre que quede vivo en la misma».

Sin agobios

Pero no solo los ciudadanos se han tenido que adaptar al nuevo panorama que ha abierto esta legislación. Los notarios también deben enfrentarse a los recovecos que deja sueltos el reglamento. «A medida que vengan los clientes y a ellos les vayan surgiendo las dudas, nosotros también iremos aprendiendo más y resolviéndolas», explican los notarios. Para ello, el Colegio de Notarios de Gipuzkoa ha preparado durante el último año conferencias donde han participado los redactores de la nueva ley, para que los notarios supieran de antemano a lo que se enfrentan. Pero tal y como señalan, la práctica y los casos concretos irán instruyendo a los notarios vascos. «Mientras vayamos trabajando en los casos nos irán surgiendo las dudas, pero lo cierto es que las jornadas nos vienen bien para ir aprendiendo sobre la nueva ley y que de este modo no nos pillen por sorpresa los cambios que pueda haber en la legislación».

Adánez reconoce que, a pesar de que durante los últimos doce meses los movimientos se han duplicado en los despachos de los notarios, «no estamos desbordados». «Las consecuencias de la crisis las seguimos notando. No tenemos el mismo número de consultas que hace diez años, por ejemplo, no tenemos el agobio de otros tiempos», señala. Ahora, desde la entrada en vigor del Derecho Civil Vasco, la situación ha comenzado a remontar.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate