Diario Vasco

La llegada del color con los censores en el plató

Las andanzas de Curro Jiménez (Sancho Gracia), el Algarrobo (Álvaro de Luna), el Estudiante (Pepe Sancho) y el Fraile (Francisco Algora) tuvieron pendientes a la audiencia española durante tres temporadas.
Las andanzas de Curro Jiménez (Sancho Gracia), el Algarrobo (Álvaro de Luna), el Estudiante (Pepe Sancho) y el Fraile (Francisco Algora) tuvieron pendientes a la audiencia española durante tres temporadas. / EFE

Pasar de una pantalla en blanco y negro a una en color supuso una revolución en los hogares españoles, que usaron parte de sus ahorros para cambiar de receptor y no quedarse anclados en el pasado. «Recuerdo que los presentadores tuvimos que seguir un estricto código de etiqueta para evitar problemas que en la rudimentaria técnica producían algunas gamas cromáticas y tejidos», explica José María Íñigo (Bilbao, 74 años), una figura imprescindible de la época con programas como 'Ritmo 70', 'Fiesta', 'Directísimo' y 'Fantástico', cuyas emisiones se prolongaban durante 6 horas seguidas.

Apenas contaban con medios, pero la imaginación y la creatividad «nos salía por los poros». No contar con audímetros les ayudaba a mantener programas que con solo tres emisiones no funcionaban, «pero con diez se convertían en éxito». Lograron que más de 20 millones de personas se reunían cada noche delante del televisor con espacios como 'Crónicas de un pueblo', el primer 'Un, dos, tres', 'Un globo, dos globos, tres globos', los payasos de 'El circo de TVE', 'La clave' y 'Curro Jiménez'. Sin olvidar, claro, 'La casa de la pradera'. Al día siguiente se comentaba todo con pelos y señales en las charlas de bar y en el trabajo. «¡Y todavía hoy me preguntan si lo de la cuchara doblada de Uri Geller fue real o un truco!», recuerda Íñigo.

- ¿Qué tenían esos programas que echa de menos ahora?

- Grandes figuras internacionales y nacionales del espectáculo, formatos muy atractivos y mucha música, que es lo que falta ahora.

Una década en la que tenían la censura en el cogote continuamente. Nada que hablar de política ni religión sin pasar el filtro correspondiente. «Yo sufrí las miradas censoras de don Francisco, encargado de la vigilancia en el Estudio 1 de Prado del Rey», recuerda el presentador de una figura que se ocupaba de que tampoco hubiera escotes exagerados, faldas demasiado cortas, canciones muy sugerentes...

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