Diario Vasco

Los inicios desde un cuarto de 15 metros

El primer gran éxito de Chicho Ibáñez Serrador en la televisión fue 'Historias para no dormir'.
El primer gran éxito de Chicho Ibáñez Serrador en la televisión fue 'Historias para no dormir'. / EFE

La televisión en España nació en una habitación de 15 metros de largo en un chalet del madrileño Paseo de la Habana en un frío domingo del 28 de octubre de 1956. Una fecha elegida nada al azar: Franco quería que coincidiera con la festividad de Cristo Rey y el aniversario de Falange Española. La intervención del ministro Arias Salgado, una misa para bendecir los estudios y una exhibición de bailes regionales fue el menú de aquel día.

Los técnicos y los presentadores aprendieron a marchas forzadas de un medio del que nadie sabía nada en nuestro país. Todos hacían de todo, ¡hasta grabar anuncios por los pasillos como Dios les daba a entender! Y con un destornillador se arreglaba una cámara o un decorado. «Era todo muy doméstico, como de andar por casa», recuerda Clara Isabel Francia (Logroño, 76 años), que estuvo al frente de espacios como 'Sábado 65' y 'Fin de semana' e hizo pareja televisiva con José Luis Uribarri y Juan Antonio Fernández Abajo.

En aquellos primeros años se imponía el riguroso directo hasta que la llegada de los sistemas de grabación permitió emitir programas 'enlatados' como 'Estudio 1', 'Los chiripitifláuticos', 'Cesta y puntos', 'Un millón para el mejor' o las 'Historias para no dormir', de Chicho Ibáñez Serrador... «Siempre que tienes grandes dificultades te creces ante ello y la televisión de entonces fue fruto de ello», puntualiza la presentadora, que llegó a dirigir la segunda cadena (La 2 actual) años después.

El primer gran salto de calidad de TVE llegó con la inauguración de los estudios de Prado del Rey. De 150 metros cuadrados se pasaron a tres mil y todo comenzó a profesionalizarse. «Pero cuando llegamos no había ni calefacción», rememora entre risas Francia. De hecho, grababan por la noche con los presentadores aguantando los tiritones delante de las cámaras para que no los notase la audiencia. «Me decían que sonriese más y no podía con tanto frío», comenta Francia. Poco a poco la pequeña pantalla iba creciendo en programación al tiempo que la señal se extendía por el resto del país. Y gracias a ello, muchos millones de españoles fueron testigos de la llegada del hombre a la Luna, el 21 de julio de 1969.

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