Diario Vasco

Transexuales vascos piden por ley dejar de ser considerados enfermos

Marcha en Donostia por el día del Orgullo lésbico, gay, bisexual y transexual.
Marcha en Donostia por el día del Orgullo lésbico, gay, bisexual y transexual. / UNANUE
  • Errespetuz, Gehitu y Chrysallis reclaman al Gobierno Vasco que no se tenga que acreditar un informe psiquiátrico para un cambio de sexo, como ha aprobado Cataluña

Euskadi dio «un gran paso» en el reconocimiento de los derechos de las personas transexuales el pasado mes de julio al editar una guía de atención integral en la que se «despatologiza» la transexualidad. Los colectivos que representan a las personas 'trans' reclaman ahora al Gobierno Vasco que vaya más allá y que no se tenga que acreditar un informe psiquiátrico para iniciar un proceso de cambio de sexo, como ha aprobado esta semana Cataluña.

Las asociaciones Gehitu, Errespetuz y Chrysallis aspiran a que el modelo catalán pueda ser importado a Euskadi, que ya ha sido «pionera» en el reconocimiento del colectivo con la aprobación de una documentación de identidad transitoria, un 'DNI' que les identifica tal y como se sienten mientras dure su proceso de reasignación de sexo. Ahora quieren que por ley no se les considere enfermos mentales, y que la sanidad pública vasca abra la puerta al tratamiento hormonal y a la posterior intervención quirúrgica de cambio de sexo sin la necesidad de contar con un informe psiquiátrico en el que se acredita que la persona tiene un trastorno, llamado disforia de género.

Remarca Ares Piñeiro, secretario de Errespetuz, que tal y como está hoy redactada la ley vasca de 2012, y el posterior decreto de diciembre de 2015 sobre la documentación, «choca» con el espíritu de la guía que editó el Gobierno Vasco en julio, en el que se deja de hablar de enfermedad. Por lo que confía en que ahora el Ejecutivo «también esté a la altura» de la reivindicación de los colectivos. «No somos personas enfermas y no tenemos por qué pasar por un examen psiquiátrico o psicológico», reclama Piñeiro que pide desligar el proceso de cambio de sexo del servicio de salud mental.

Para estas personas, la puerta de la sanidad se abre con una visita al médico de Atención Primaria que deriva el caso a la Unidad de Identidad de Género, dentro del servicio de psiquiatría del Hospital de Cruces. Para diferenciar los procesos, en Cataluña por ejemplo han apartado la unidad del hospital y la han derivado a un ambulatorio, «una alternativa positiva», valora Piñeiro.

La reivindicación no es óbice para reconocer que la atención sanitaria a las personas transexuales en Euskadi «ha cambiado a mejor» en los últimos años, afirman desde la asociación Chrysallis, la asociación de familias de menores transexuales. «A pesar de que el proceso sigue girando en torno a la figura de un psiquiatra, con demasiado peso a nuestro entender, la actitud y la forma de trabajar sí han cambiado, no así en Navarra», constatan desde esta entidad que trabaja por visibilizar la transexualidad en la edad infantil.

La unidad de identidad de género de Cruces -donde está centralizado el servicio- ha atendido en tres años a quince menores. «Antes, por ejemplo a un niño le seguían llamando en femenino. Eso ha cambiado. Hay más información y formación», agradecen. La publicación de la guía en la que se despatologiza la transexualidad se celebra como una pequeña batalla vencida, «pero no puede ser la última» y también piden que el Gobierno Vasco siga dando pasos en la dirección del reconocimiento de las personas transexuales. «Ahora nos parece aberrante que la homosexualidad fuese considerada una enfermedad. Lo mismo debe ocurrir con la transexualidad», subrayan.

El peligro de un recurso

Desde Gehitu también aspiran a avanzar más en derechos, pero advierten de un problema, el peligro de que una ley «demasiado avanzada» pueda ser recurrida por el Gobierno central. «Tengo mis dudas de que no vayan a hacerlo con la catalana», sospecha Izaro Antxia, responsable de la comisión de transexualidad de la asociación.

Porque ya lo intentaron con varios artículos de la actual normativa vasca, o con el paso que ha supuesto el hecho de contar con una documentación transitoria. «A veces es mejor ser prudente que enfrentarse a un recurso que pueda paralizar una ley», opina Antxia que, pese a todo, insiste en que el camino debe ser el de la «despatologización real». «La lucha debe continuar», apela Ares Piñeiro que llama a «avanzar sin miedos».

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