Diario Vasco

El 20% de los conductores tiene pánico a ponerse al volante

El 20% de los conductores tiene pánico a ponerse al volante
  • Una encuesta identifica las fobias de los automovilistas y cómo superarlas. Hablamos con personas que sufren amaxofobia para conocer un mal tan extendido como inadvertido

Como el miedo a volar, a coger el ascensor, a los payasos... el miedo a conducir está ahí y es muy real para cientos de miles de personas en España. La empresa de crowdparking Wazypark ha realizado recientemente una encuesta en la que aseguran que el 20% de los conductores españoles lo sufren. Hasta un 52% en el caso de las mujeres. Informes anteriores, como el de la Fundación Mapre, de 2005, elevaba la cifra al 33% y el de Attitudes -el programa de responsabilidad social de Audi- apuntaba que si bien solo el 4% de los conductores se puede decir que tienen una verdadera fobia, «el 22% sí que sufren ansiedad al volante».

Lo más llamativo de la amaxofobia, el término clínico para describir el miedo a conducir, es que en la mayoría de los casos no tiene un origen irracional, que es lo normal en los temores. Los que lo sufren son capaces de describir la razón que les hace tener miedo. Olga (nombre ficticio), por ejemplo, relata a cómo la forma agresiva de los demás usuarios de la vía es lo que la lleva a no querer coger el coche. «En realidad creo que no tengo tanto miedo a ponerme al volante como al resto de conductores. Son ellos, esa actitud machita, la que me asusta».

Y es que, tal y como asegura el informe de Wazypark, «la principal razón que la mayoría (61,4%) ha destacado como causante de ese miedo a conducir es el exceso de tráfico y cómo conducen los demás y que todo ello le pueda llevar a tener un accidente por culpa de la conducta del resto de conductores», señalan los respondables de la encuesta a la que han respondido 2.000 automovilistas. «Es más, según han señalado lo que más les molesta de la conducción de los otros es que no respeten la distancia de seguridad (35,2%), que no utilicen los intermitentes para señalizar (33,1%) o conducir a más velocidad de la permitida (15,3%)». Todas esas imprudencias son una amenaza real y por ello hay quien se decanta por no usar el vehículo propio bajo ninguna circunstancia. «El 2,6% de los encuestados reconoce no haber conducido nunca después de sacarse el carné».

Victoria es una de esas personas. Esta madre y abuela de 65 años aprobó su examen de conducir, a la primera, nada más cumplir los 18. «Me salió un trabajo en Zorroza -a 30 kilómetros de donde vivía- y me pareció buena idea examinarme para poder ir en coche a mi puesto. Cuando aquello pocas mujeres se atrevían. No ya a ponerse al volante. A ir a la autoescuela. La cosa es que una vez que me dieron el carné me di cuenta de que no quería conducir. Iba a trabajar en tren. Nunca compré el coche que tenía visto y ni metí el carné en la cartera. Estaba en un cajón de casa junto al pasaporte».

-¿Por qué?

«No lo sé. Creo que nunca lo he sabido. Supongo que la inseguridad que sentía me hacía pensar que yo podría ser una amenaza para el resto. No quería ser responsable de una accidente, de causar dolor a otra persona. Con el tiempo, ya ni necesitaba el coche. A veces conducía un poco en alguna explanada fuera de la carretera. Incluso entonces, a los tres minutos prefería frenar en seco y bajarme. Sentir miedo es muy desagradable».

Inexplicablemente, y aunque la propia DGT reconoce que conducir con miedo e inseguridad supone un riesgo en la carretera equiparable a no respetar las normas de circulación, renovar el carné -también para los que nunca han conducido- es tan sencillo como llevar una foto y pasar el psicotécnico. «Me dieron una licencia para 20 años», relata Victoria. «Pasado ese tiempo fui a renovarlo. No debería haber ido, pero... . Me renovaron por otros 20 años. Dos décadas en las que no volví a tocar un volante ni con el coche aparcado. A los 58 me pareció estúpido perdir otra renovación y no fui a la cita que me habían preparado en el centro médico para pasar las pruebas físicas. Las había superado, como el 90% de la población. ¿Es normal que eso sea así? Yo no sabía conducir después de 40 años sin hacerlo. Ya ni me acordaba de la mitad de las normas de tráfico».

No obstante, la mayoría de los afectados por amaxofobia no pueden renunciar a conducir. Las obligaciones diarias y la falta de transporte alternativo les hace ponerse a los mandos de un vehículo. De las mujeres de 35 a 50 años que reconocen sentir miedo, la mitad asegura que nunca se pone al volante. La otra mitad no tiene más remedio que hacerlo. Es de suponer que entre los hombres encuestados (más del 80% niegan ningún temor) la realidad es mucho más parecida a la que reconocen. Además, en los últimos tiempos, dicen los expertos, «las brutales campañas de concienciación sobre los accidentes en carretera están haciendo subir el número de las personas que siente miedo a conducir». Es lógico. Si su finalidad es asustar a los fitipaldis, a la gente normal la traumatiza.

Pero hay solución. «La mejor solución, como con cualquier fobia, es tomar las riendas de la situación y enfrentarse a sus miedos», señalan los que imparten lo cursos -que existen- para superar la amaxofobia. Según este estudio «un 39% de los conductores con amaxofobia han llevado a cabo algún remedio para calmar ese temor a conducir. Aunque el 28% asegura haber utilizado métodos más populares como ponerse música relajante, cabe destacar que hay un 4% que ha acudido a profesionales para tratar su problema de ansiedad e intranquilidad al volante e incluso un 7% ha vuelto a la autoescuela después de haberse sacado el carné para 'rehabilitarse' y mejorar su seguridad en la conducción».

En el País Vasco hay varias autoescuelas que imparten estas 'terapias'. Go!!!, por ejemplo, lo hace en sus escuelas de Bilbao, Llodio y Getxo. Estos son algunos de los consejos que dan para aprender a conducir sin miedo. Alguno es propio de Paulo Coelho, pero todo es bienvenido si ayuda.

1. Cuerpo y mente deben estar conectados, dicen. No es filosofía oriental. Se trata de aprender a relajarse y aplicar técnicas de relajación antes de entrar al vehículo.

2. Asocia la conducción a cosas positivas. Si piensas que vas a matar a alguien con tu coche, no hay forma de que disfrutes del trayecto.

3. Trabaja la confianza. Existen ejercicios de autoconfianza que te ayudarán a tomar el volante con otro cuerpo.

4. Primero andar y luego correr. Empieza poco a poco. Primero en circuitos cerrados, luego en recorridos que conoces. En zonas con muy poco tráfico. Gana confianza por repetición. No todas las carreteras son iguales y no en todas se sufre igual. Hay muchas personas que solo tiene miedo a conducir en autopista, pero que lo llevan bien en ciudad.

5. No estás solo. En las autoescuelas y en los centros especializados recibirás la ayuda psicológica y técnica que necesitas para que el miedo al coche sea un lejano recuerdo. Consulta con los profesionales.

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