Diario Vasco

Los líos de alcoba también pasan factura

Los egos, el prurito personal, las portadas de los periódicos, las primas de clubes y patrocinadores, entre otras causas, se encuentran a menudo en la base de las disputas entre compañeros de equipo. En definitiva, la competencia. Razones mundanas que se amplían en ocasiones a pasiones puramente fisiológicas.

Los enredos sexuales han provocado de hecho abundantes antagonismos de vestuario. Puede dar fe de ello, por ejemplo, el futbolista John Terry, que en su día puso los cuernos a su entonces compañero en el Chelsea Wayne Bridge. Terry vivió hace siete años, y por espacio de cuatro meses, un romance con la modelo Vanessa Perroncel, por aquel momento novia de Bridge. El escándalo acabó con la amistad de los jugadores, la relación de la pareja y la capitanía de Terry en la selección inglesa.

A Karim Benzema se le ha involucrado después en un intento de extorsión a su compañero en Francia Mathieu Valbuena, al que le exigieron 150.000 euros como condición para no difundir un vídeo de contenido sexual en el que él aparece de fogoso protagonista. A Benzema se le imputa un presunto delito de cómplice de chantaje. Él lo niega y afirma que solo quiso intermediar en ayuda de su amigo. O examigo, para ser más precisos. Culpable o inocente, de momento el delantero madridista fue apartado del combinado galo y tuvo que ver la pasada Eurocopa por televisión.

El lío de cama más reciente sucedió en los pasados Juegos Olímpicos de Río y en el mismo participaron dos saltadoras de trampolín y un remero. Los tres brasileños. Ingrid de Oliveira y Giovanna Pedrosa han formado en los últimos tiempos una exitosa pareja en salto sincronizado. Hace un año se colgaron la medalla de plata en los Panamericanos de Toronto y este verano aspiraban a volver a pisar el podio. La víspera de la final, Ingrid pidió a su compañera que saliera de la habitación que compartían para mantener relaciones sexuales con otro deportista. Giovanna se negó, su amiga la echó «a golpes» y pasó la noche con el piraguista Pedro Gonçalves. A la mañana siguiente, las dos saltadoras completaron una pésima actuación. Quedaron últimas. El precio de una madrugada loca. El Comité Olímpico Brasileño expulsó a Ingrid del equipo por «falta grave». Una sanción comprensible, claro, pero nadie ha informado de que se aplicara idéntico castigo a Gonçalves.