Diario Vasco

«Cuanto más desapercibido pases, más seguro estarás»

  • Tres vascos residentes en México cuentan las precauciones que toman en un país en el que «no debes despistarte nunca»

«Hechos como éste pasan con mucha frecuencia en México», señala un alto ejecutivo afincado desde hace varios años en México DF, uno de los tres vascos que narran su experiencia en el país para este periódico. «En muchos ámbitos, por desgracia, son tan comunes que a menudo no llegan a ser denunciados ni aparecen en los medios de comunicación. Sin embargo, nunca había sucedido algo así en la colonia española, por eso ha causado mucho revuelo y preocupación. Hay 5.500 empresas españolas con sucursales en México DF, muchas de ellas vascas. Algunas muy potentes, como Iberdrola, Gamesa, Ormazabal, BBVA, el Grupo Mondragón... Y muchas medianas y pequeñas».

A diferencia de otros países americanos, como Brasil, en México la gente no vive en guetos vigilados, sino en los barrios más tranquilos y seguros de la ciudad. «La mayoría de los españoles se agrupa en tres zonas: Santa Fe, donde tuvo lugar el secuestro de Villar, Polanco e Interlomas», explica este empresario. «Los lugares por donde nos movemos no suponen más del 3% de esta megaciudad de 22 millones de habitantes. Es cierto que bastantes españoles han sufrido incidentes más comunes, como asaltos. Conozco a varios a los que les han quitado el móvil y la cartera en un semáforo a punta de pistola», reconoce.

Tomar un taxi en la calle, como hizo María Villar, es práctica de riesgo. «Una de las instrucciones que recibimos a nuestra llegada a México es que jamás pidamos uno en la calle», explica. «Pero lo más importante es mostrar un perfil bajo, no hacer ostentación de dinero, teléfonos, cochazos... cuanto más desapercibido pases, más seguro estarás».

Sara González abandonó hace nueve años su Getxo natal por motivos de trabajo para asentarse en Querétaro. Allí vive «tranquila», porque sigue a rajatabla una máxima: «no llamar la atención». Además, en su urbanización hay vigilancia permanente, y ella toma sus propias precauciones. «Te dejas ver de día, donde todo el mundo te conoce. Aquí no cruzas una calle sola de noche», señala. «México no es un país seguro -apunta-, pero tampoco inseguro, aunque nunca debes despistarte».

El periodista alavés Pradip J. Phanse ha pasado los últimos seis años en Condesa. «Mi mujer ya llevaba allí cinco años», apunta. Pero hace mes y medio que la pareja se trasladó a Granada. «Es más fácil criar aquí a mis dos hijos», reconoce el hombre, que no guarda mal recuerdo del país. «Hay delincuencia, pero no es tanto como dicen ni tan poco como cuentan», precisa. Aunque a él nunca le ha pasado nada, advierte: «si llevas un Rolex y te metes en un barrio en el que no se te ha perdido nada eres un blanco perfecto».