Diario Vasco

Aquí se cena de miedo

Las 'cenas de terror' combinan la carta con sorpresas de toda índole.
Las 'cenas de terror' combinan la carta con sorpresas de toda índole. / L. A.
  • Lo que parecía una velada tranquila en la capital del marco incomparable se convirtió en una 'pesadilla' gastronómica

Nada hacía sospechar a Sofía que aquella noche no sería la noche perfecta que había soñado. Había viajado a San Sebastián desde Zaragoza con sus amigas para celebrar su despedida de soltera, y el día había transcurrido entre pintxos y risas por las calles de una de las ciudades más bonitas que había conocido. Por la noche, sus amigas le anunciaron que le llevarían a cenar a un sitio muy especial. Se lo habían pintado como una velada agradable entre amigas de toda la vida, pero Sofía no era tonta: seguro, seguro, seguro que aquel día de fiesta acababa con alguna sorpresa un poco picante, tal vez una tarta provocativa y algún regalo.

Cuando se acercaban al restaurante, un coqueto local alejado del centro de la capital donostiarra, Sofía vio a un tipo muy extraño merodeando por el arcén de la carretera, entre los árboles. No le dio importancia... No al menos en aquel momento. Al llegar al local, la joven se percató de que eran los únicos comensales, ¡qué bien! ¡Todo el lugar para ellas!

Pero varios detalles amenazaban con arruinar aquella velada: no solo que el lugar pareciera oscuro, desangelado y poco acogedor, con una extraña bruma que se colaba entre los platos, sino que la camarera, una mujer rara pero en apariencia inofensiva, empezó a mostrar una cara cada vez más amarga y extraños brotes psicóticos entre plato y plato.

Demasiado tarde

Que se fuera la luz varias veces no ayudaba a dar una imagen profesional del lugar, ¡pero en fin! ¡Estaban allí para pasarlo bien! Sin embargo, la tensión en la cena fue aumentando en grados hasta tomar el cariz de una pesadilla. Sofía no estaba en una cena picante, sino en una cena de terror, y ya era demasiado tarde para echarse atrás.

En el territorio de los restaurantes con platos sorprendentes, Alberto Cruz decidió hace menos de un mes empezar a organizar cenas que proporcionaran sensaciones igual de sorprendentes. Aunque no para el paladar. «La comida es muy buena, aunque a veces traiga alguna sorpresa...».

Se trata de encuentros en los que el terror es el protagonista principal. Una iniciativa que puso en marcha tímidamente la empresa de entretenimiento que dirige, Inkomunikados, y que, casi sin esperarlo, rebasó las fronteras del territorio guipuzcoano para atraer a comensales de otras comunidades con ganas de pasar una noche inolvidable.

Las cenas se preparan a medida del cliente. «Hay quien desde el principio quiere emociones fuertes. No hay problema. El tipo de la carretera les puede esperar con una motosierra y la camarera puede estar en su punto más oscuro desde el principio. Nos adaptamos al deseo de los clientes. Si quieren zombis, también los tenemos. La finalidad es que pasen una noche de miedo en un lugar de miedo», asegura.