Diario Vasco

¿Un otoño cálido y poco lluvioso?

  • Lloverá menos y las temperaturas subirán más de lo normal para estas fechas

  • De cumplirse las previsiones de Aemet, se agravaría la situación de extrema sequía que afecta al campo y los ríos del País Vasco

Será el próximo jueves, exactamente a las cuatro y veintiún minutos de la tarde. Según los cálculos del Observatorio Astronómico Nacional, en ese preciso instante comenzará el otoño de 2016: se prolongará durante 89 días y 20 horas, hasta que el 21 de diciembre le releve el invierno. Pero no adelantemos acontecimientos; ahora toca bregar con la nostalgia veraniega, disfrutar de los melancólicos paisajes otoñales, aclimatarnos a los días más cortos y menos luminosos, desempolvar abrigos y paraguas... aunque quizás no sea aconsejable esconder demasiado la ropa de verano.

Según la previsión estacional que ha elaborado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el otoño se avecina más cálido y con menos precipitaciones de lo normal, una circunstancia preocupante que, de confirmarse, contribuiría a agudizar la «grave sequía» que ha dejado como herencia un verano demasiado caluroso y falto de lluvia.

Es una situación que ya ha provocado las primeras restricciones en Álava, donde algunos cultivos (patata, maíz, girasol...) empiezan a resentirse de la extrema aridez que sufre el campo y los txakolineros del valle de Ayala planean adelantar la vendimia. Mientras los agricultores miran al cielo, la Diputación alavesa ha comenzado a trasladar cisternas a pequeñas poblaciones que han agotado sus depósitos, si bien la situación general de los embalses que abastecen a Euskadi, cuyas principales cuencas se encuentran al 63% de su capacidad, aún «no es preocupante», según la agencia vasca del agua, Ura.

Así las cosas, las expectativas que dibuja Aemet no invitan al optimismo. Aunque no deben tomarse al pie de la letra, ya que la fiabilidad de los pronósticos cae cuanto más se alejan de la fecha de referencia, las predicciones estacionales sirven para esbozar la tendencia más probable. De hecho, Euskalmet no hace pronósticos a más de tres días vista, ya que a partir de ahí «su porcentaje de fallo es muy alto», pero la agencia estatal Aemet sí se atreve a realizar predicciones trimestrales.

Probabilidad al 50%

Son previsiones que proporcionan «información probabilística»; es decir, expresan la mayor o menor probabilidad de que se desencadenen determinadas condiciones meteorológicas en una zona concreta. Tienen más fiabilidad «en latitudes tropicales que en latitudes medias donde se halla España, ya que en estas últimas las fluctuaciones aleatorias del tiempo son normalmente mayores que las componentes predecibles a escala estacional», reconocen fuentes de la agencia estatal.

Con esas prevenciones, las perspectivas a medio plazo que baraja Aemet para el tercio peninsular en el que se ubica Euskadi refieren una probabilidad del 50% de que en los próximos tres meses las temperaturas superen los valores considerados normales en el periodo de referencia 1981-2010. En cuanto a las precipitaciones, las posibilidades de que llueva menos de lo habitual en la geografía vasca son del 40% y de un 35% la de que esos acumulados ronden la media habitual. «La probabilidad de que sean inferiores a lo normal es algo más acusada en la mitad inferior peninsular, Baleares y Canarias», precisan las mismas fuentes.

«El estado de la vegetación es deprimente. En muchas zonas los árboles han adelantado la otoñada, porque no tienen agua suficiente para vivir y pierden la hoja», lamenta por su parte el responsable de la agencia vasca Euskalmet, José Antonio Aranda, que califica esta situación como «totalmente anómala». Hasta las lluvias torrenciales del pasado martes, «hay que remontarse a comienzos de marzo para encontrar las últimas precipitaciones llamativas y persistentes», rememora. En los ríos el «estiaje es bárbaro, con algunos cauces que han perdido su caudal». «Hace unos años también sufrimos algo parecido, pero no tan exagerado como en esta ocasión. La situación es muy seria», advierte el meteorólogo.

La culpa la tiene uno de los veranos más áridos de las últimas décadas. En los anales meteorológicos de Euskalmet ya ha quedado registrado que julio de 2016 ha sido 'seco' y de temperaturas medias 'normales' y agosto 'muy seco' y con valores 'cálidos'. A 'extremadamente seco' llegó el Gran Bilbao, los valles alaveses y la Rioja alavesa. En la estación de Deusto, por ejemplo, solo el pasado martes llovió el doble que en todo el mes anterior. «Ha sido uno de los agostos más calurosos de lo que llevamos de siglo, aunque lejos de lo sucedido en 2003 y 2012», precisa Aranda.

Este verano que está a punto de concluir nos ha dejado dos olas de calor, en la media de lo que suele ser normal en el País Vasco: los días 18 y 19 de julio, cuando una masa de aire africano disparó los termómetros hasta los 42,4 grados.