Diario Vasco

La concienciación de las víctimas hace aflorar los casos de racismo en Euskadi

Manifestación en contra del racismo en San Sebastián.
Manifestación en contra del racismo en San Sebastián. / MICHELENA
  • Las denuncias y los protocolos de la Ertzaintza permiten visibilizar este tipo de delitos

  • SOS Racismo advierte sobre el riesgo de que «el discurso xenófobo» se endurezca y llegue a considerarse como algo normal

El País Vasco se situó el pasado año a la cabeza en el conjunto del Estado en cuanto al número de denuncias por hechos relacionados con el racismo y la xenofobia. Según las estadísticas del Ministerio del Interior, en Euskadi se registraron 139 incidentes de este tipo, muy por encima de Cataluña, que con 89 casos ocupó el segundo lugar. Si tenemos en cuenta los datos de población, estas cifras nos convierten en un comunidad sobrerrepresentada en delitos de odio con tintes racistas. Y esto, a pesar de que pueda parecer lo contrario, es una buena noticia.

El dato está incluido en el informe anual que presentó ayer la federación estatal de SOS Racismo, en el que se advierte sobre la pervivencia en España de un racismo cotidiano que corre el riesgo de considerarse como algo normal. Es algo que también se da en Euskadi, aunque con una diferencia. Aquí se denuncian más estos hechos.

Según SOS Racismo, el hecho de que el País Vasco ocupe la primera posición en cuando a los delitos de odio racista «no debe llevarnos a la conclusión de que es el territorio donde más se producen». «La eficacia de los protocolos de la Ertzaintza en esta materia y una mayor concienciación de las víctimas pueden ser los elementos que expliquen las cifras en Euskadi», sostiene el informe.

Este hecho revela también, señala SOS Racismo, que nos hallamos ante «la punta del iceberg de los delitos de odio en este país» y que a medida que se incremente la eficacia policial y la concienciación social este tipo de delitos empezarán a aflorar no porque aumenten sino porque se denunciarán más. Según Mikel Mazkiaran, secretario de la federación de SOS Racismo, «estamos en la fase incipiente de lo que fue en su día la violencia de género, cuando no se hacían públicos los casos. En los incidentes de racismo aún estamos discutiendo si en las relaciones entre particulares puede haber o no discriminación».

Durante la presentación del informe, el responsable de la organización advirtió sobre la existencia de «un racismo escondido» que es necesario visibilizar «porque no se recoge ni en las estadísticas oficiales ni en las noticias». Es una actitud que no está muy lejos de nosotros y que se halla, por ejemplo, en la «discriminación larvada» que se esconde «cuando en una inmobiliaria dicen a la población extranjera que no hay pisos para alquilar», cuando los han ofrecido un poco antes a ciudadanos españoles.

«Persiste una discriminación oculta que no ha disminuido y que está acompañada por un discurso de rechazo cada vez más duro en el vivir diario respecto al fenómeno migratorio», en los bares, entre los vecinos e incluso en el ámbito familiar insistió Mazkiaran. El peligro, recalcó, es que este racismo «se enquiste y termine percibiéndose socialmente como algo normal».

Conflictos con vecinos

SOS Racismo registró el año pasado en sus oficinas de Aragón, Cataluña, Gipuzkoa, Madrid, Navarra y Galicia 247 denuncias, 68 de ellas por agresiones racistas (el 27,5%), la mitad de las cuales estuvieron relacionadas con conflictos con vecinos. En Gipuzkoa se tramitaron un total de 19 denuncias.

Tras este tipo de agresiones, la mayor cantidad de denuncias registradas en este informe fueron por racismo institucional (21,8%), problemas con la seguridad pública (17,8%) y denegación de acceso a prestaciones y servicios públicos (11,7%). El resto fueron por discriminación laboral (10,5%), denegación de acceso a servicios privados (6,5%), problemas relacionados con agentes de la seguridad privada (3,2%) y casos relacionados con la extrema derecha o el discurso del odio (0,8%).

El perfil de la víctima es el de un hombre mayor de edad. De las 247 denuncias, 179 fueron presentadas por hombres y 76 por mujeres, mientras que solo en cinco casos había menores implicados. Del total de denunciantes 147 tenían regularizada su situación y, respecto a su nacionalidad, las procedentes de África subsahariana son los más vulnerables y los que más acuden a las oficinas de la ONG a buscar ayuda.

Violencia física o verbal

En su informe, SOS Racismo constata que los delitos con un contenido de violencia física o verbal representan la mayoría de los incidentes de odio con motivación racista o xenófoba. «En estos casos -señala- nos encontramos ante acciones violentas perpetradas por particulares, miembros de grupos de extrema derecha así como agentes de empresas de seguridad privada».

También es significativo el número de casos de discriminación vinculada a la denegación de servicios privados, como la entrada a locales de ocio, servicios inmobiliarios o alquiler de vehículos. «Mención especial merecen los casos de abusos, motivados por racismo o xenofobia, perpetrados por agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, comunidades y municipios», añade el informe.

La organización propone una serie de medidas «para que el Estado español pueda estar al mismo nivel que el resto de la mayoría de países de la UE en materia de políticas públicas antidiscriminatorias». Entre ellas plantea elaborar de forma urgente una ley integral contra la discriminación y otra de protección de víctimas de delitos de odio, así como elaborar datos estadísticos fiables como primer paso para cuantificar la discriminación y combatirla. Reclaman además a los partidos políticos que «se doten de un código ético para no hacer demagogia ni populismo con la inmigración».