Diario Vasco

Javier Martín-Vide: «Podría decirse que detrás de cada vasco hay un meteorólogo»

Javier Martín-Vide, en el Palacio de Miramar, donde intervino en uno de los cursos de la UPV.
Javier Martín-Vide, en el Palacio de Miramar, donde intervino en uno de los cursos de la UPV. / UNANUE
  • Javier Martín-Vide, Catedrático de Geografía Física, Pone en tela de juicio la capacidad de nuestro cuerpo para anticipar los cambios de tiempo, y nos habla sobre la meteorosensibilidad

Es habitual oír a la gente quejarse de una dolencia en una articulación y, acto seguido, escucharles hacer una predicción meteorológica relacionada con este síntoma. Pero, ¿qué hay de cierto y de mito en este asunto? Javier Martín-Vide, Catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona habló sobre este tema en el curso de verano de la UPV «Influencia del tiempo y el clima en la salud».

- ¿En qué medida es el cuerpo humano sensible a los cambios de tiempo?

- Está muy condicionado por las condiciones ambientales y, particularmente, meteorológicas. Es evidente. Sudamos cuando tenemos un exceso de calor. Los humanos tenemos una serie de mecanismos termorreguladores para evitar que nuestra temperatura en tiempo cálido se dispare por encima de lo que es normal. Eso está demostrado.

- ¿Y esa sensibilidad nos puede permitir hacer predicciones meteorológicas?

- El ser humano, desde tiempos inmemoriales, ha tenido mucho interés por saber qué le va a deparar el futuro, incluyendo el futuro meteorológico. Nuestros antepasados desarrollaron una especial sensibilidad y capacidad de observación del tiempo. Pero saber qué tiempo hará mañana solo gracias a mis percepciones... de eso ya tengo más dudas.

- Sin embargo sí que podría decirse que la meteorosensibilidad existe.

- Podemos hablar de que hay personas más sensibles que otras en cuestión meteorológica. Son personas 'meteorotrópicas', también meteorosensibles, a las que el tiempo les afecta especialmente. Hay algunas que cuando les falta la luz se sienten deprimidas, y otras que, en las mismas condiciones, no tanto.

- Hay estudios que afirman que el 30% de la sociedad puede predecir los cambios meteorológicos.

- Yo ahí soy un poco más crítico, más escéptico. Yo diría que la mitad de la población somos meteorosensibles en diferentes grados. Es decir, notamos que los cambios nos influyen, ya sea favorable o desfavorablemente. Ahora, la capacidad para predecir... no sabría aventurar un porcentaje.

- Esa capacidad de predecir que usted pone en duda, ¿a cuál de los cinco sentidos respondería? ¿O es un sexto sentido?

- Probablemente sea más un sexto sentido.

- Dicen que las ranas croan más antes de que llueva.

- Hay animales que muestran inquietud y comportamiento alterado cuando presagian un tiempo de anomalía ambiental. Los elefantes que antes del tsunami de 2004 ya corrían monte arriba, o las aves que antes de que haya un terremoto ya detectan las vibraciones...

- Por tanto, ellos sí que pueden presagiarlo.

- Los organismos más sensibles notan estos cambios, sí. Y muestran comportamientos diferentes.

- ¿Cuál puede ser la explicación científica?

- Cuando va a haber un cambio de tiempo, la presión atmosférica cambia y la humedad ambiental también. La naturaleza de los animales hace que, al sentirlo, actúen de manera diferente.

- Pero muchas personas mayores aseguran que cuando les duele la rodilla significa que viene un cambio de tiempo.

- Sí. La presión atmosférica es percibida por nuestro organismo. Cuando esta cae, el corazón lo nota. También lo hace la cabeza. Que eso sirva para predecir, como decía, yo creo que desde un punto de vista estadístico está por comprobar.

- Pero la realidad es que muchas veces aciertan.

- Sí, pero yo te podría poner ejemplos de otros aciertos. No hay una ciencia que verifique eso. La cultura popular nos invita a pensar que eso es así, pero ha habido muchas otras creencias que luego se han desmentido. Yo diría que la razón de esta en concreto se debe a nuestra ansia por predecir el futuro.

- ¿La gente que vive en contacto con la naturaleza tiene mayor sensibilidad?

- Sí. Y más capacidad de observación. Quienes viven en un entorno rural y están en contacto con la naturaleza han observado siempre más. Saben que ciertas nubes son indicativo de que viene este tiempo o el otro. Hay un poso cultural. Y además de la observación, tienen esa sensibilidad... perciben el olor de la lluvia. Están muy acostumbrados a sentir de dónde viene el cambio de tiempo.

- En ese caso, ¿podría decirse que es una manera de predecir el tiempo con el cuerpo?

- Bueno, sí. Podría decirse que sí. Sobre todo a partir de la capacidad de observación.

- Entonces, ¿se puede entrenar esta capacidad?

- Sí. Pero es un aprendizaje de experiencia. Esto no está en los libros. Requiere entrar en contacto con la naturaleza. Yo animo a los lectores de EL DIARIO VASCO a que lo hagan, ya que aquí, en el País Vasco, hay tanta naturaleza.

- Parece que en Euskadi todo el mundo entiende de meteorología...

- Hombre, en el conjunto de la península ibérica sí que es probable que hayáis tenido más interés. Por el contacto que habéis tenido con el medio, con el territorio, con la naturaleza. El tiempo es muy variable y eso invita a querer anticiparse a los cambios, por tanto, sí que detrás de cada vasco hay un meteorólogo. Diría que se ha reforzado vuestro conocimiento del tiempo y del clima.

- ¿Y la gente de ciudad tiene menos capacidad?

- No. Aunque está claro que quien se pasa el día entre cuatro paredes y viaja siempre en coche tiene muy poco contacto con la naturaleza, de ahí nuestra falta de sensibilidad. Los habitantes de las ciudades nos hemos 'aburguesado meteorológicamente'.

- ¿Qué significa esto?

- Que si hace un poquito de calor, que si han caído cuatro gotas... Nada nos parece bien, no hay manera de que estemos contentos con el tiempo. Lo queremos a la carta.

- ¿En qué medida afecta la edad a la meteorosensibilidad?

- Las personas muy mayores pierden algunos mecanismos de control térmico del organismo. Este control está en el hipotálamo, y a partir de cierta edad se va perdiendo esta capacidad. Igual que los niños de menos de un año, que no tiritan. Por tanto, una persona mayor tendrá más experiencia pero su sensibilidad será menos precisa.

- Y los hombres y las mujeres, ¿somos igual de sensibles?

- No, hay una pequeña diferencia. La mujer suda menos que el hombre a igualdad de condiciones. En tiempo muy cálido el varón se adapta mejor a las condiciones. Además, muchas mujeres tienen anemias ferropénicas debido a las pérdidas de sangre de la menstruación. Esto les hace tener más frío y, al mismo tiempo, ser más sensibles.

- ¿Los meteorosensibles son más vulnerables cuando hay cambios en cuanto a dolencias?

- Diría que somáticamente no, pero es probable que mentalmente sí. El tiempo no cura ni mata, aunque sí que alivia y empeora los síntomas de algunas dolencias.

- ¿Se puede relacionar la meteorosensibilidad con el cambio climático?

- No, es un asunto mucho anterior, está aquí desde que existimos los humanos.

- Entiendo... ¿es usted meteorosensible?

- ¡Qué bueno! Pues la verdad es que no mucho... no podría hacerte una previsión para esta semana. Aunque soy muy sensible a la meteorología como ciencia porque investigo sobre ello.