Diario Vasco
El rector Iñaki Goirizelaia, durante la entrevista.
El rector Iñaki Goirizelaia, durante la entrevista. / PEDRO URRESTI

Iñaki Goirizelaia: «La UPV ha estado más de una vez al borde del abismo»

  • Iñaki Goirizelaia, Rector de la UPV/EHU, Afronta sus últimos meses al frente de la UPV/EHU después de haber tomado la decisión de no optar a su tercer mandato

Iñaki Goirizelaia participará el próximo lunes en su último acto de apertura del nuevo curso en la UPV/EHU. El rector de la Universidad vasca no optará a un tercer mandato en las elecciones previstas para finales de año y ahora aspira a regresar a la normalidad de la docencia y la investigación. Goirizelaia estrenó su cargo en 2008, el año en el que comenzó una crisis económica que ha condicionado su gestión. «Con los recursos que hemos tenido hemos hecho la mejor universidad posible», asegura.

- ¿Recuerda el primer día en el que entró como rector en su nuevo despacho?

- Ganamos las elecciones y al día siguiente lo primero que hice fue ir a una entrevista en la radio. Después fui al despacho en Leioa. Recuerdo la sensación de sentarme en la silla del rector. Eso es algo que impone, lo recuerdo muy bien.

- ¿Qué sensación es?

- Hasta ese momento has visto allí a otra persona que es la que dirige la universidad y cuando te sientas en esa silla te dices que es la del rector y ahora me tengo que sentar yo ahí. Te viene encima una sensación de responsabilidad muy grande y de que hay que ponerse a trabajar.

- ¿Puso los pies sobre la mesa?

- No lo hice pero yo soy una persona a la que le gusta tener los papeles sobre la mesa y sí que los empecé a poner encima, eso sí.

- ¿Cuando entró en ese despacho llevaba en el maletín muchos proyectos?

- Llevaba un programa electoral y muchísimas ideas. Aparte de eso, el maletín iba lleno de ilusión.

- ¿Cuándo se estrellaron esos proyectos con la realidad?

- Vamos a decir que muchísimos fructificaron con la realidad y alguno se estrelló. Para mí ha fructificado muchísimo el desarrollo de las infraestructuras en nuestra universidad, la organización de nuestra oferta docente y el sentimiento de una universidad investigadora que nos ha llevado a mejorar notablemente nuestra actividad en ese sentido. Hemos hecho cosas que son significativas.

- ¿Qué es lo que no ha fructificado?

- Uno de nuestros proyectos era la gestión del personal docente e investigador para mejorar las condiciones de trabajo académico. Empezamos pudiéndolo hacer pero no lo hemos logrado en parte por las normativas que nos han paralizado la carrera académica y la del personal de administración y servicios. Queríamos llevar adelante un conjunto de ofertas de empleo que no han podido realizarse.

- ¿Y el edificio Korta II, en el campus de Ibaeta?

- En su momento estuvo a punto de ver la luz pero llegó la crisis económica y nos hemos quedado sin posibilidad de llevarlo adelante. Sigo pensando que es una infraestructura necesaria.

- ¿Cuántos ideales ha perdido usted en estos ocho años?

- Yo soy una persona de pensamientos y convicciones muy arraigadas pero sí que es cierto que el mundo político me ha defraudado algunas veces. Algunas normativas que se han puesto en marcha sobre todo desde el Gobierno español, el hecho de que no se hayan cumplido los dos planes universitarios, me ha defraudado un poco. Pero sigo pensando que la política y los políticos son necesarios, sigo creyendo que la universidad es el futuro y que la apuesta por la universidad no tiene que estar condicionada por ningún elemento que no sea estrictamente académico. Todos estos valores que tenía los sigo teniendo, no los he perdido.

- ¿En ningún momento?

- A veces he tenido una relación difícil con las organizaciones sindicales. Ahí sí que creo que exigen en la universidad pública mucho más de lo que debieran exigir y que se hacen valoraciones excesivamente duras de la labor de gestión de la universidad. Quizás ahí sí que he perdido un poco de confianza en la labor de los sindicatos.

- ¿Los gobiernos vascos con los que ha tenido que trabajar se han portado bien o solo le han dado palmadas en la espalda?

- Los gobiernos vascos han tenido una herramienta por la que han apostado siempre, que es el plan universitario, y es una herramienta que considero adecuada pero que hay que proteger. Una vez que se acuerda un plan debería blindarse para un tiempo superior a un mandato para que no se pueda modificar o dejar de cumplir. Que esto sea así es fundamental de cara al futuro porque hasta ahora no ha pasado.

- Usted fue elegido rector en 2008, cuando empezaba la crisis económica. ¿Pensaba que iba a durar tanto la recesión?

- La verdad es que llegar al rectorado en el momento en el que se produce la situación más crítica fue complicado y lo ha seguido siendo durante todos estos años. Sin embargo, hemos podido seguir haciendo cosas. Con los recursos que hemos tenido hemos hecho la mejor universidad posible. ¿Que me hubiera gustado tener más para tener mayor rendimiento? Pues es evidente.

- ¿En esa tesitura llegó a preguntarse quién le había mandado ser rector?

- Ni para atrás. Nunca me he preguntado eso.

- ¿Y ahora por qué no se presenta a la reelección?

- Nuestros estatutos dicen que no se puede estar al frente de la universidad más de dos mandatos pero también dicen que cuando hay nuevos estatutos el contador se pone a cero. Por eso desde el punto de vista legal podría presentarme, pero creo que no es bueno.

- ¿Por qué?

- No creo que deba haber un rector que esté más de dos mandatos en la universidad aunque lo pueda hacer. Es necesario que haya nuevos proyectos, nueva gente, nueva sangre fluyendo por la universidad. Y también creo que como profesional de la universidad tengo otros ámbitos en los que quiero seguir estando y me apetece estar en mi centro. Por ganas de seguir como rector podría hacerlo pero por filosofía entiendo que no debo hacerlo.

- En 2013 dijo que los recortes habían llevado a la UPV a una situación límite. ¿En este tiempo la universidad ha estado alguna vez al borde del abismo?

- Más de una vez, lo que ocurre es que a mí no me suele gustar nunca hablar de lo que está pasando sino intentar solucionar los problemas antes de que lleguen a calar en la sociedad. Si los problemas se pueden arreglar en la cocina, mucho mejor, pero ha habido momentos críticos, incluso con problemas para pagar sueldos. La situación ha sido compleja y lo sigue siendo desde el punto de vista financiero.

- ¿Aún no han acabado las estrecheces?

- Las estrecheces no han terminado todavía.

- ¿Ha quedado muy tocada la UPV con la crisis?

- Hemos quedado muy tocados en lo que es la gestión de nuestros profesionales tanto académicos como de administración y servicios. Estamos perdiendo a nuestros mejores profesionales porque se van jubilando y tenemos muchísimos problemas para buscar recambios adecuados o para que la gente vaya promocionando. Pero esto es algo que se vive de forma generalizada en todas las universidades.

- ¿Se ha ganado muchos enemigos durante estos años?

- Quién sabe. Lo que sí tengo muy claro es que cuando alguien gestiona una universidad como la nuestra es imposible hacerlo a gusto de todos. Es evidente que hay personas que estarán contentas con la gestión que ha realizado nuestro equipo y supongo que otras no lo están. Elevar esto a categoría de enemigo, pues no lo sé. Es evidente que hay gente que se empeña en llevarme a los tribunales y no sé si estos entran en esa categoría, pero yo no considero a nadie enemigo.

- ¿Y se ha ganado muchos amigos de esos que dejarán de serlo cuando usted deje de ser rector?

- Me suelen decir que esto es algo que pasa. He hablado con otras personas que han dejado de ser rector y me dicen que hay mucha gente que está alrededor y que parecía que eran lo más y luego dejan de serlo. De todas formas, yo sé quiénes son mis amigos y dónde están.

- ¿Qué piensa hacer cuando deje de ser rector?

- Primero tengo que comenzar un proceso de desaparición. Después de tantos años uno se da cuenta de que te conocen, de que acabas siendo un personaje público. Hay gente que no sabe ni quién soy pero que dice esta cara me suena. Esa sensación de ser conocido es algo que me gustaría que fuera desapareciendo, me gustaría volver a ser una persona más normal, que entra a un bar y que no piense en si me han reconocido o no.

- ¿Y luego?

- A mí me gusta mi labor docente e investigadora y veremos cómo me vuelvo a incorporar a mi grupo en el departamento de la Escuela de Ingeniería. El futuro es impredecible, uno no sabe lo que puede pasar ni dónde va a estar, pero si dentro de un año usted y yo nos vemos paseando por Donostia se lo diré.

- Quizá entonces su cara me suene vagamente pero no le reconozca.

- Eso estaría bien.

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