Diario Vasco

Guía práctica para padres que llevan por primera vez a su hijo al colegio

Un grupo de niños atiende en clase a su profesora.
Un grupo de niños atiende en clase a su profesora. / EFE
  • Claves para que los niños más pequeños se adapten con éxito a la experiencia de ir a clase

Miles de niños comienza a partir de hoy en las aulas vascas una nueva y decisiva etapa de sus vidas. El primer día de colegio. Esa recordada experiencia en la que salen del círculo de protección de mamá y papá para llegar a un lugar diferente en el que deberán respetar las normas de un adulto desconocido y aprender a relacionarse con compañeros de su misma edad. Aulas, libros, pupitres y grandes momentos les esperan. Pero tal y como sostiene Leire Aizpuru, psicóloga clínica del Centro Psicológico Gran Vía de Bilbao, se trata de «una etapa que tiene que ser gradual». «Hay que despertar ilusión y seguridad. Que los padres estén tranquilos, no se agobien y que respeten los tiempos de sus hijos», asegura.

Preparación previa desde casa: Antes de que llegue el gran día, «hay que ilusionarles porque van al cole». Del mismo modo, «toca explicarles con claridad cómo sera todo allí», qué actividades harán, quién les atenderá. Adecuar con margen los horarios de sueño y comidas es otra de las claves para «facilitar la adaptación», así como reforzar «el grado de autonomía de cada niño».

Ambiente tranquilo: La primera vez que acudan al colegio, debe ser «sin prisa». Que la mañana no empiece con agobios. Por eso hay que «levantarles con tiempo suficiente» para que se vistan y «que desayunen bien». Nunca se debe ir corriendo ni estresados para que no genere rechazo y en todo momento hay que «mostrar seguridad» para transmitirla a los hijos.

Empezar con un horario reducido: Los primeros días, recomienda Aizpuru, conviene «estar poco tiempo». «Dos horas serían suficientes y luego se puede ir ampliando a tres», recalca. Debe ser algo paulatino y tener en cuenta que «cada niño es un mundo» y hay que «ser paciente». «Lo habitual es que el proceso de adaptación sea de dos semanas pero en algunos casos puede prolongarse hasta un mes», advierte.

Objetos de apego: Aunque por lo general no se recomienda que los niños lleven objetos de casa para evitar conflictos, cuando inician la etapa escolar es aconsejable que tengan con ellos alguno de sus juguetes preferidos o algo que les resulte familiar. «Cuando les sacas del entorno familiar, llevar su peluche les da seguridad, pero al mes hay que irlo quitando», afirma Aizpuru.

Las despedidas: «Rápidas» y evitar las escenas de «dramatismo de algunos padres». «Cuanto más tiempo tarden en marchar, más angustia genera al niño», asegura. Conviene decir adiós sonrientes y «hacerlo con naturalidad». «Explicar a dónde van, cuando les recogerán» y decirles la verdad siempre porque no da resultado engañarles con la idea de que regresarán en un momento.

La hora de salida: «Cuando les recojan, hay que ser puntuales» y no hacerles esperar más de lo debido para evitar generarles angustia, puntualiza Aizpuru. De la misma manera, al salir de clase «hay que escucharles mucho». Dedicar tiempo para «que cuenten cómo les ha ido» pero sin presionarles para que hablen. Mostrar alegría e ilusión por sus progresos y hacerles ver que «el colegio es algo bueno».

Actividades complementarias: Dar «continuidad a los juegos» o tareas que han estado realizando el niño en el colegio. «Que se refuerce lo que han aprendido en el cole. Por ejemplo, a atarse los cordones, lavarse las manos o hacer pis solos», precisa Aizpuru.

Comunicación con el tutor: Es importante acudir al profesor para mostrarle dudas e inquietudes. «Avisarles de cómo socializa su hijo. Si es reactivo y le gusta pegar a los demás o si es introvertido para que actúe de inmediato ante cualquier situación que detecte», subraya Aizpuru. De ese modo, se podrán evitar conflictos con sus compañeros y será su tutor quien le ayude a relacionarse.

Alimentación: Estar pendiente del menú que come en la escuela para «cambiar la dieta en casa y que sea balanceada». Aizpuru resalta igualmente que si el niño tiene problemas con la comida o algún tipo de alergia, hay que «avisar cuanto antes al comedor».