Diario Vasco

«'Bruce' murió entre convulsiones, fuera de sí y con la boca totalmente azul»

La mascota apenas tenía nueve meses de edad.
La mascota apenas tenía nueve meses de edad. / IMANOL BERNARDO
  • Un vecino de Galdakao denuncia que su perro ha sido envenenado con albóndigas rellenas de una sustancia tóxica esparcidas en un parque

Imanol Bernardo regenta un bar en Galdakao y, tal y como acostumbraba, hace diez días sacó a pasear junto a su pareja a sus tres perros por una campa cercana al céntrico parking rotatorio de la localidad donde se organizan, por ejemplo, las sanjuanadas. 'Bruce', uno de sus tres perros –un bulldog terrier mestizo de apenas nueve meses de edad– se adelantó para jugar con otro can. Todo parecía normal e incluso el cachorro cenó con normalidad en casa, hasta que a las dos y media de la madrugada Imanol se despertó asustado por los ladridos de sus animales que alertaban de que algo no marchaba bien. Se encontró con una imagen que nunca olvidará. Su perro se retorcía en el suelo de dolor sobre un charco de vómito. No fue capaz de calmarle ya que, por su situación extrema, el animal no se dejaba tocar. Según Bernardo, «era imposible controlarlo, pero logramos cogerlo y llevarlo al veterinario para que intentara parar aquello». Aunque le costó, finalmente el especialista consiguió inducirle al coma para detener los «ataques epilépticos» que sufría. Tras realizarle diferentes pruebas, concluyó que, tal y como indica en su informe, «presentaba signos evidentes de haber ingerido algún tóxico. Finalmente falleció tras registrarse vómitos y diarreas de color azul». «'Bruce' murió entre convulsiones, fuera de sí y con la boca totalmente azul», lamenta su dueño.

Imanol decidió al día siguiente acercarse acompañado de una empleada a la campa donde presuntamente envenenaron a su perro y encontró esparcidas por el césped «varias albóndigas de carne rellenas de veneno de color azul». Entonces tomó la decisión de presentar una denuncia formal ante la Policía Municipal y difundir lo ocurrido en las redes sociales «para que otros dueños estuvieran alertados». Este vecino puntualiza que «respeto a quien no le gusten los animales y o no tenga ese vínculo de amor hacia los animales, pero de ahí a matarlos...». Este joven que hace un mes abrió su bar en la zona de Somera reconoce que «nadie me va a devolver a 'Bruce' y nunca olvidaré las dos lagrimas que brotaban de sus ojos cuando le durmieron. Solo digo que los animales tienen derecho a vivir y pido que les dejemos».

Su mensaje en Facebook no tardó en obtener decenas de respuestas y «varias personas me alertaban de que desde hace años hay una vecina a la que se le ha visto esparcir por zonas donde hay perros tortillas y albóndigas con veneno». Fuentes de la guardia urbana aclaran que hablaron con el propietario del can fallecido y que, a partir de la denuncia, «estamos controlando los diferentes parques para dar con ese desaprensivo. Hemos informado de ello en nuestro canal de la Policía en Twitter».

«No se denuncian»

Confirman, en ese sentido, que este sería «el primer caso de estas características del que tenemos noticias en nuestro municipio». Sin embargo, y a raíz de envenenamiento de 'Bruce', muchos galdakaotarras se han acercado al bar de Imanol para denunciar más casos detectados, además de en el parking rotatorio, también en el parque de Tximelarre y otro presunto envenenamiento de dos perros heridos por ingerir salchichas con clavos. Según Imanol, que ha vuelto varias veces a la zona en la que se encontró las albóndigas envenenadas en un intento de pillar 'in fraganti' al o la autora de la muerte de su perro, «seguramente no lo han denunciado y por eso no parece que ha pasado».

A pesar de este incidente, el municipio de Galdakao es un ejemplo en la convivencia vecinal con los canes, ya que ha puesto en marcha ocho espacios del municipio convertidos en zonas de esparcimiento para perros. Estos perímetros cuentan con horarios concretos en los que los dueños pueden pasear a los animales sin necesidad de correas, aunque siguiendo una serie de pautas. El objetivo del Ayuntamiento es que «los propietarios de estos animales dispongan de un entorno en el que puedan estar con ellos sin necesidad de correa, aunque con una serie de pautas para garantizar el bueno uso de esos espacios». También existen espacios en los que se permite pasear con los mejores amigos del hombre las 24 horas como ocurre en la rotonda de Altzadi.