«Dicen que creen en el multilingüismo, pero practican el monolingüismo»

Considera que es necesaria «una Ley de Lenguas que reconozca el uso de las otras lenguas oficiales en las instituciones del Estado»

N. AZURMENDI SAN SEBASTIÁN.

Las cuestiones relacionadas con las lenguas denominadas «no hegemónicas» interesan sobre todo en las comunidades que cuentan con alguna de ellas, pero su vitalidad se juega también fuera de casa. Por ejemplo, en Europa, donde opera una red, la NPLD, que promueve la diversidad lingüística y preside, en nombre del Gobierno Vasco, Patxi Baztarrika.

¿La diversidad lingüística está en la agenda europea, o no está ahora la UE para esas cuestiones?

Europa, entre otros muchos problemas, sufre la creciente desafección por parte de la ciudadanía, por lo que es necesario fortalecer un sentimiento de pertenencia a un proyecto común, sentirlo propio. En ese camino, entre otras cosas, las instituciones europeas deben abordar la diversidad lingüística desde un enfoque inclusivo y equitativo, que vaya más allá del club de las 24 lenguas de Estado. La nueva narrativa europea debe asumir la diversidad lingüística en clave inclusiva, con un proyecto lingüístico común y plural. Ese es el objetivo de la NPLD. Se lo hemos presentado recientemente al comisario de Educación, Cultura, Juventud y Deporte, Tibor Navracsics. Le ofrecimos y le pedimos colaboración, y nos encontramos con una actitud muy receptiva por su parte. Aunque no se llegue al reconocimiento oficial, se puede avanzar para pasar de ignorarlas, que es lo que ocurre ahora, a ir teniéndolas en cuenta.

Aproximando un poco el foco, más allá del espacio que tienen en sus propias comunidades ¿hay sitio en España para las lenguas distintas al castellano?

En ese ámbito, el Gobierno Vasco colabora de manera formal con la Generalitat de Cataluña y la Xunta de Galicia, y estamos en fase de que se adhieran a ese protocolo Aragón, Asturias, Navarra y Valencia.

¿Y fuera de ese universo?

También se están dando pasos. En febrero, unos 250 académicos, políticos, historiadores, escritores y periodistas firmaron el 'Manifiesto por el reconocimiento y el desarrollo de la pluralidad lingüística en España', poniendo fin a un proceso que se inició en 2014. Entre ellos había muchas personalidades de comunidades sin lengua propia.

¿Qué propone el manifiesto?

Que se ponga final al olvido de la riqueza que representan todas las lenguas, y que se reconozca la realidad plurilingüe del Estado español. Es algo que parece obvio teniendo en cuenta que casi la mitad de sus habitantes viven en comunidades con lengua propia. La propia Constitución, en el mismo artículo en el que establece que el castellano es la lengua oficial del Estado, la que todos tenemos el deber de conocer, dice casi a renglón seguido que la riqueza lingüística debe ser objeto de respeto y protección.

¿En qué se pueden plasmar ese respeto y esa protección?

España necesita un nuevo pacto político en el tema de las lenguas, que suponga un paso adelante respecto a la situación actual, en la que se reconoce el plurilingüismo ceñido solo a determinados ámbitos territoriales. El manifiesto plantea la necesidad de una Ley de Lenguas estatal que reconozca el uso de esas otras lenguas en las instituciones del Estado. Esas instituciones dicen que creen en el multilingüismo, pero practican el monolingüísmo.

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