Diario Vasco
Un hombre exhala el vapor de un cigarrillo electrónico.
Un hombre exhala el vapor de un cigarrillo electrónico. / M. BARTOLOMÉ

La industria del cigarrillo electrónico pide una regulación ajena a la del tabaco

  • La asociación ANCE rechaza el proyecto de Ley vasca de Adicciones que plantea las mismas prohibiciones al vapeo que a fumar, lo que incluye el veto en bares y restaurantes

En la guerra abierta por Euskadi contra el tabaco ha aparecido un nuevo enemigo: el cigarrillo electrónico. Los partidos políticos vascos han cerrado un texto con las bases para el acuerdo de la Ley sobre Adicciones, en la que se propone regular el uso de los vapeadores con las mismas restricciones que el cigarro de tabaco. Según el documento, que ahora inicia la fase de debate parlamentario, y que por lo tanto está todavía sujeto a modificaciones, quedaría prohibido vapear en lugares públicos, espacios sanitarios y educativos, tanto cerrados como al aire libre, en los medios de transporte público y en espacios infantiles, pero también en bares y restaurantes.

La industria del cigarrillo electrónico no ve con buenos ojos la normativa vasca. Defienden que el producto esté sujeto a una regulación, pero no a la del tabaco, porque, a su juicio, ni es el mismo producto ni produce los mismos efectos. Quieren un marco específico acorde a la normativa europea, en la que se pone límites a la venta, publicidad y consumo, pero no se llega hasta el punto de prohibir el vapeo en los lugares de ocio, que es lo que quieren evitar a toda costa los fabricantes. La normativa estatal, que se rige por la Ley de Defensa de los Consumidores de 2014, también hace esa distinción entre tabaco y cigarrillo electrónico. El Ministerio de Sanidad tampoco ha prohibido su consumo en los espacios de ocio, recuerdan desde la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico, ANCE.

La falta de regulación persigue a este mercado desde sus inicios. El producto se popularizó antes de que existiera cualquier tipo de regulación. Aquel boom por el vapeo, que se tradujo en la apertura de numerosas tiendas, se diluyó luego con la crisis, que provocó el cierre de muchos puntos de venta. En los últimos meses las cifras se han estabilizado, aseguran desde ANCE. En Euskadi existen a día de hoy entre 25.000 y 30.000 vapeadores, es la tercera comunidad autónoma tras Cataluña y Galicia en consumo de este producto.

El anteproyecto de ley del Gobierno Vasco sobre la Ley de Adicciones se aprobó a finales de 2014, precisamente en ese contexto de vacío legal. ANCE considera que ahora que se ha avanzado en la legislación europea y estatal, el texto vasco debería acogerse a esas directrices y no plantear un marco propio.

División de opiniones

La industria del cigarrillo electrónico insiste en diferenciar su producto del tabaco para subrayar que apenas tiene riesgos para la salud comparados con los que provoca el tabaco. La industria de los vapeadores se apoya en informes favorables. Uno de ellos ha sido publicado por la agencia de salud pública del Reino Unido, donde se asegura que este dispositivo «es un 95% menos dañino que el tabaco».

Dentro de España, la asociación cita un informe del CSIC en el que se concluye que el vapor exhalado «no presenta en términos reales un riesgo para terceras personas». También recalcan que el 'e-cig' no es un medicamento, ya que no es un método probado para dejar de fumar, sino una alternativa para la persona fumadora. El debate sigue vivo.