Diario Vasco

El estrés crónico fomenta la propagación de tumores y acelera la metástasis

El estrés crónico fomenta la propagación de tumores y acelera la metástasis
  • Una investigación descubre que provoca cambios en el sistema linfático que favorecen la diseminación del cáncer

Un equipo internacional de científicos ha encontrado pruebas de que el estrés crónico acelera la propagación de tumores a través del sistema linfático. Traducido: vivir en un estado continuo de inquietud y presión hace que aumenten las probabilidades de sufrir metástasis, la complicación responsable de la mayoría de fallecimientos entre los pacientes de cáncer. Tras su descubrimiento, además, los invetigadores proponen una estrategia médica para prevenir que eso ocurra.

El hallazgo aporta una explicación -y da una cierta validez- a la creencia popular de que el estrés es doblemente perjudicial si la persona que lo sufre además tiene cáncer. Otras investigaciones anteriores ya habían aportado pruebas de que esta relación existe. Hace años que se demostró, por ejemplo, que muchos tumores crecen más rápido cuando el paciente vive en un estado de alerta y angustia permanentes. Otros trabajos han concluido que los pacientes que sufren ambas dolencias tienen una mortalidad mayor. Este último trabajo, que se publica hoy en la revista ‘Nature Communications’, ahonda en los motivos por los que el estrés también influye en la propagación de los tumores hacia otros órganos a través del sistema linfático.

«Ya sabíamos que el estrés crónico impulsa el avance del cáncer por el cuerpo, aunque las rutas de diseminación de las células tumorales no estaban claras», explican los autores del trabajo. «En este estudio mostramos que el estrés crónico reestructura las redes linfáticas tanto dentro como alrededor de los tumores, lo que abre caminos para que las células tumorales escapen». Cuando éstas se desprenden del cáncer original pueden llegar a otras regiones del cuerpo, asentarse donde se queden atascadas y desarrollar allí, en un órgano distinto, otra neoplasia (otro tumor).

Una alternativa

El sistema linfático es una red de canales que se extiende por todo el cuerpo, similar a los vasos sanguíneos, encargados de activar el sistema inmunitario y de atrapar y llevarse cualquier célula de la que el cuerpo quiere deshacerse. Como, entre otras cosas, asume la función de ‘servicio de recogida de basura’ de un organismo, se extiende por casi todos los órganos del cuerpo.

Según el trabajo de los investigadores, las responsables de estos cambios en el sistema linfático que fomentan la metástasis son las hormonas del estrés. Estas sustancias -la más famosa es la adrenalina- son las que segrega el organismo ante situaciones de peligro y tensión para aumentar la atención y los reflejos. Cuando estas circunstancias perduran demasiado -semanas o meses-, el estrés pasa a considerarse crónico y provoca efectos graves sobre la salud. Cambios bruscos de peso, ansiedad, depresión o impotencia, entre otros.

Para poner a prueba su hallazgo, los investigadores, dirigidos por Erica Sloan de la Universidad de Monash (Australia), estudiaron los efectos del estrés en ratones a los que habían implantado tumores provenientes de cáncer de mama humano. Tras provocar a los roedores una situación de amenaza prolongada analizaron los cambios que se habían producido en su sistema linfático y determinaron que éste no solo había aumentado el número de conductos, sino también su grosor. «Nuestros hallazgos identifican el estrés crónico como un regulador del sistema linfático asociado a los tumores y demuestra que los cambios provocados en la arquitectura linfática son funcionales y establecen vías para que las células tumorales se dispersen y provoquen metástasis en los nódulos linfáticos», detallan los científicos.

Para comprobar que sus conclusiones eran correctas, además, bloquearon con fármacos las señales que transmite el organismo ante una situación de estrés. En estos casos los ratones no registraban ningun cambio en su sistema linfático, por lo que los investigadores sugieren estudiar esta estrategia para limitar el riesgo de metástasis en pacientes oncológicos con un único tumor.