Diario Vasco

Vivir la vida como uno más

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Por la mañana. Mikel Fiz se levanta a las 9.00 de la mañana, se prepara una taza de café con leche y algo de azúcar y después se relaja un poco viendo la televisión. / DE LA HERA

  • DV comparte 24 horas con Mikel, hondarribiarra de 31 años, con dispacidad intelectual

  • Trabaja, actúa en un grupo de teatro, practica varios deportes, viaja y es asiduo al pintxopote con sus amigos

Suena el despertador. Son las 9.00 de la mañana. Mikel Fiz se levanta de la cama, va a la cocina y prepara una taza de café. Lo toma con un poco de leche y lo endulza con unas cucharadas de azúcar. Su trabajo le obliga a «comer muy pronto, a las 12.30», por lo que no acostumbra a sumergir magdalenas o galletas en el café. Saciado el apetito matutino, enciende la tele para distraerse un poco antes de coger el Topo e ir a trabajar. Pero esta semana sus rutinas se han visto alteradas: «Me caducó la tarjeta Mugi y mientras me hacen una nueva cojo el autobús». Cuando dan las 10.20 horas sale de casa y se dirige a la parada de Amute, en Hondarribia, donde coge el autobús de las 10.45. «Vamos con tiempo», asegura tras mirar su reloj.

Mikel, de 31 años, tiene una discapacidad intelectual, pero no es algo que nunca le haya frenado para llevar una vida como la de cualquier otra persona. Trabaja de lunes a viernes en la cafetería del aulario de la UPV en Donostia, a media jornada, y divide su tiempo de ocio entre un grupo de teatro -que le apasiona-, clases de informática o el grupo de lectura fácil. Todo aderezado con partidos de fútbol los sábados por la mañana, practicar surf una vez al mes y esquí de fondo una vez al año.

Bajo el título '¿A que no adivinas como es mi vida?', la nueva campaña de concienciación de Atzegi busca mostrar a la sociedad que este colectivo tiene una vida muy alejada de los estereotipos que aún planean sobre ellos. Ejemplo de ello es Mikel, activo, autosuficiente y que siempre ha contado con el apoyo de sus padres, Eugenia y Agustín, y sus hermanas Ainhoa e Irati.

El E28 se detiene en la parada. Al abrir sus puertas Mikel sube y cuenta las monedas que tiene en la palma de la mano para asegurarse de que sean 2,35 euros. Mientras el vehículo inicia la marcha él se sienta. «Me encargo de recoger la vajilla de las mesas de dentro y de fuera. Meto los platos y vasos en un carro y los ordeno bien para que no se caigan al suelo», explica acerca de su trabajo. Estar de cara al público no es fácil y en ocasiones ha tenido que poner orden. «Una vez un chico puso un pie encima de la mesa. Me tuve que poner serio y le dije 'el pie fuera'». En otra ocasión otro alumno sentó a su perro en una silla. «Le dije que tenía que ir al suelo, porque se ensucia y la gente se tiene que sentar ahí», recuerda. «Tienes que hacerte respetar», añade.

Mikel se baja en la parada que hay frente a la Facultad de Filosofía de Donostia y pone rumbo al aulario. «¡Hola José Luis!», saluda a uno de sus compañeros, que recoge algunas mesas en el exterior de la cafetería, y entra en el edificio. «A las 14.00 es cuando más trabajo tenemos, es la hora punta», explica, mientras aprovecha un momento para charlar con Víctor, que se afana en quitar un chicle pegado en el suelo. Las manecillas de su reloj marcan las 11.53. Se despide y se va a cambiar para estar puntual en su puesto a las 12.00.

Vestido con camisa y pantalón negro, empieza a preparar el comedor para que todo esté listo cuando estudiantes, profesores y «todo el que quiera» acudan a saciar su apetito. Sobre un carro coloca una veintena de jarras que llena con agua fresca y que reparte por las diferentes mesas.

El fútbol es una de las grandes debilidades de Mikel, que devora todo partido que echan por la tele. Forofo de la Real Sociedad, sus jugadores favoritos son el Chory Castro, Mikel González y Carlos Vela. «Me gusta como juegan». Él forma parte del equipo de Atzegi, con partidos todos los sábados, aunque asegura que le gustaría «poder subir de categoría y jugar en el Sanse». Aunque parece un reto difícil, por el momento ya ha estado cerca con aquellos que pueden mover ciertos hilos. Algunas veces Mikel y otros compañeros suyos son llamados para atender eventos especiales, entre ellos, un catering en el palco de la Real Sociedad. Allí ha coincidido con el máximo dirigente del club, Jokin Aperribay, y cuenta que también con el presidente del Real Madrid, el del Barcelona y el del Atlético de Madrid. «Son gente seria pero son muy majos», asegura.

Disfrutar de la tarde

A las 16.30 horas la jornada laboral llega a su fin. Vuelve a subirse al E28, rumbo a Irun. Al poco tiempo algo vibra en su bolsillo. Saca el teléfono, lo desbloquea con un rápido movimiento del pulgar y abre un mensaje de Whatsapp. «Estoy enganchado al móvil», confiesa con una sonrisa. La remitente es una monitora que conoció este verano. «Estuvimos 12 días en Tosa de Mar de vacaciones», explica, y «como le caí bien me dio su número de teléfono». Durante dos semanas diez chavales y tres monitoras disfrutaron de «un plan de piscina y playa» bajo el sol de la Costa Brava. «Me encanta salir fuera», asegura, mientras recuerda visitas a «Sevilla, Madrid, Barcelona...». Llega otro mensaje. «Vamos a hacer una comida los que fuimos al viaje».

El autobús entra en Irun. Hoy toca ensayo con Ezezagunok (Los Desconocidos), así que Mikel se baja en la parada de Elizatxo. Lleva ocho años como actor en la compañía, formada por 15 actores con capacidades diversas, y 2015 está siendo el año de todos ellos. Con la obra 'La verdadera historia de Romeo y Julieta' -cuyo trailer puede ver pasando el móvil sobre el bidi- están consiguiendo divertir y «poner los pelos de punta» de emoción al público. Pero no solo eso. La calidad de la obra y sus interpretaciones, fruto de su empeño y esfuerzo, les valió el pasado junio el primer premio a la puesta en escena en la XXVII Muestra de Teatro joven de Donostia, algo en lo que son pioneros en el Estado.

«Los directores siempre nos dicen 'si te confundes en una cosa no me mires a mí, tú sigue'», comenta Mikel, con lo que les toca improvisar. «Te inventas palabras», asegura con una sonrisa en la boca. En la obra interpreta a Lucrecia, «la mejor amiga de Julieta». Rimmel, sombra de ojos, pintalabios... a lo que suma una peluca rubia y un vestido, para dar vida a su personaje. Además de su aspecto físico, el papel le exige modular su voz para que se asemeje a la de una mujer, algo que «cansa mucho la garganta».

El local de ensayo está en lo que antiguamente era una centro escolar de primaria. Lo habitual es que en el último piso tan solo estén los actores y los directores, pero hoy también están presentes sus padres. La razón es que toca hacer balance de los dos bolos que han tenido el pasado fin de semana en Lasarte-Oria y Hernani. Mikel entra en el aula, en el último piso del edificio, y coge sitio para atender la reunión. «Hubo un par de veces que se perdió el hilo pero se retomó. Eso me parece que estuvo muy guay», comenta Luisma Moreno, uno de los directores. Pero no todo es analizar donde no se anduvo fino y donde no. La charla también sirve para recordar que en Lasarte-Oria los actores «tuvieron que salir dos veces a saludar porque la gente aplaudía a muerte».

El director prosigue y hace balance del año. «Llevamos ocho representaciones, más que nunca», y se congratula de que «por fin entramos en líneas de programación más habituales». Además, y a la espera de poder cerrar algunos bolos antes de actuar en Elgoibar el 11 de diciembre, 'La verdadera historia de Romeo y Julieta' ya la han visto 1.700 espectadores. «Ya sé que vosotros -por los padres- habéis visto la obra ocho veces, pero aún así no llegamos a 1.700 personas», bromea, lo que despierta una carcajada en el grupo.

Durante la reunión algunos padres recuerdan que veían «imposible» que sus hijos pudieran memorizar los textos, algo que se ha logrado con los ensayos en casa. En su caso, Mikel explica que «cierro la puerta de la sala y repaso todo. Luego cierro el cuaderno y lo hago todo de memoria». El truco, explica, está «en no leer el cuaderno» mientras se recita, sino «repasarlo todo muy bien y cuando se acaba soltarlo. Tengo que buscar todas las palabras en mi mente».

Un nuevo local para 15 actores

Ahora Ezezagunok se enfrenta a dos importantes retos. Por un lado la nueva obra, un texto de la Grecia clásica que tendrán lista para 2017. Por otro, y más importante, encontrar un nuevo local porque el actual «se ha quedado pequeño y no es muy accesible», comenta Luisma en la reunión. Necesitan «más espacio», así que les toca «ver opciones y tocar puertas». Una tarea en la que confían contar con la implicación del Ayuntamiento de Irun, para que los actores continúen progresando en sus capacidades a la vez que divierten y emocionan al público.

Con este último punto del día la reunión llega a su fin. Mikel se despide de su madre y con Sergio pone rumbo a la plaza Ensanche de Irun, donde se encuentran con Rafa. «El pintxopote no nos lo perdemos», asegura, mientras disfruta de un sabroso pintxo de chorizo. Pero no es su única debilidad. «Siempre pido uno de tortilla con chatca, y si hay bola de picante también», explica, al tiempo que suelta una sonrisa picarona al confesar un pequeño pecado: «No cojo una, me cojo dos».

A eso de las 20.15 horas los tres amigos se separan y Mikel pone rumbo a casa. Después de cenar y de disfrutar de 'Hawai 5.0' o de 'La que se avecina', sus series favoritas, llega el momento de acostarse para reponer fuerzas y poder afrontar un nuevo día con una sonrisa pintada en la cara.