Diario Vasco

La DGT rebaja sin avisar el margen de denuncia de sus radares fijos y móviles

La DGT rebaja sin avisar el margen de denuncia de sus radares fijos y móviles
  • Esta modificación no afecta a los ubicados en Euskadi, pero los vascos que viajen asiduamente a otras comunidades deberán tenerlo en cuenta

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha rebajado el límite de denuncia de toda su red de radares fijos y los móviles que utiliza la Guardia Civil. La modificación se denomina ‘Operativa 7’ y su puesta en marcha, hace sólo unas semanas, se ha traducido en un aluvión de multas que está cogiendo por sorpresa a los usuarios, acostumbrados a los antiguos márgenes. Esta modificación no afecta a los cinemómetros ubicados en el País Vasco ya que son controlados por la Ertzaintza.

La horquilla que ahora se ha reducido solía oscilar entre los 10 y los 20 kilómetros por hora una vez sobrepasado el máximo permitido. Ese límite era discrecional, lo fijaban las jefaturas locales de la DGT utilizando criterios como el tipo de vía, la siniestralidad y el volumen de circulación, por lo que era distinto según el radar y la provincia. Con ello, se compensaba el margen de error de los cinemómetros de Tráfico y también el del cuentakilómetros de los vehículos.

Para los responsables de la DGT, ese sistema presentaba dos problemas. El primero, el agravio comparativo entre provincias. El segundo, que las infracciones más leves, las que superaban por poco el límite, se escapaban sin castigo mientras que para el resto no existía tolerancia alguna.

Mismo criterio

Ahora, se utilizará el mismo criterio para todos, sin distinguir entre leves y graves los excesos de velocidad a la hora de activar el radar (el importe de la multa y la pérdida de puntos sí es diferente). Aunque la ‘operativa 7’ se ha puesto en marcha ahora para toda España, la DGT hizo una prueba piloto en verano en Galicia.

El presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, considera que la medida no está justificada por la siniestralidad, sino por un «claro afán recaudatorio» de la administración.