Vuelta a Donostia por los bidegorris

La puerta roja de Ategorrieta, un lugar por el que pasarán los ciclistas de la marcha de Kalapie./
La puerta roja de Ategorrieta, un lugar por el que pasarán los ciclistas de la marcha de Kalapie.

Una marcha reivindicativa en bici tendrá lugar el domingo con guías de Kalapie. Solicitan al Ayuntamiento que complete una larga lista de infraestructuras ciclistas pendientes

GORKA LARRUMBIDE

La asociación de ciclistas urbanos de Donostia, Kalapie, propone este domingo un paseo en bicicleta para completar «una vuelta a Donostia por los bidegorris». Preciosos 25 kilómetros ciclables con máximas garantías de seguridad para conocer la ciudad de otra forma y solicitar al Ayuntamiento la resolución de una larga lista de infraestructuras pendientes en la ciudad enviadas por la entidad para su conocimiento y actuación. La salida tendrá lugar a las 9 de la mañana desde el Auditorio Kursaal y no es necesaria la inscripción.

San Sebastián, con una red de 74 kilómetros de pistas ciclables, permite conocer la ciudad, tanto para los nativos como para los visitantes, de una manera diferente, cómoda y con el ritmo que marca la bicicleta.

El dato

75
kilómetros de carriles bici tiene la red de bidegorris de Donostia, de los que se recorrerán 25 en la marcha convocada por Kalapie para el domingo.

La capital guipuzcoana, con una orografía casi plana, permite recorrerla tranquilamente en bici, con poco esfuerzo, sin riesgos y disfrutando de paisajes incomparables, intimando tanto con la tradicional como con la 'otra' Donostia.

Como propuesta, se ha organizado una ruta, una vuelta urbana, que no dejará indiferente al que la complete, tanto parcialmente como íntegramente, uniendo las vías ciclables existentes.

«Un experimento que funciona, con ejercicio saludable y, además, pedaleando que es un placer incuestionable. Lástima que aún estemos a años luz de otras ciudades europeas que ofrecen estos divertimentos y nos falten las señaléticas, esos pictogramas que permiten progresar sin dudar», denuncian los responsables de esta salida ciclista.

Salida del Kursaal

Con inicio en uno de los modernos iconos de la ciudad, el auditorium del Kursaal, y tras cruzar el puente de la Zurriola, los ciclistas pedalearán por el Paseo Nuevo hasta llegar a la escultura 'Construcción vacía' de Oteiza. Descenderán por el ascensor del Aquarium para disfrutar con el Muelle, desde donde accederán al paseo de La Concha.

Contorneando la bahía harán una pequeña parada para observar el horizonte marino en la plaza del Peine del Viento, ya en el barrio del Antiguo. Los participantes en la marcha volverán por el paseo de Ondarreta para tomar el bidegorri del Antiguo a través de la calle Infanta Cristina.

Hacia Lugaritz

Después de las Universidades, cruzarán de orilla -de derecha a izquierda- para acercarse al apeadero de Euskotren de Lugaritz, con la idea de continuar el trayecto hacia Amara Berri. Una vez allí, se enlazará con el estadio de Anoeta y el resto de complejos deportivos, a través de la vía ciclable del paseo de Errondo.

Tras circunvalar la ciudad deportiva, los paseantes se dirigirán hacia el Urumea, entre calles, por el bidegorri de Balleneros, donde llegarán al extremo del último barrio construido, Riberas de Loiola. Accederán al barrio de Loiola por el puente de Sarasola (Loiola-Egia) y continuarán por los históricos cuarteles hasta Txomin Enea.

Por otro puente, el de Txomin (Espartxo), cruzarán el Urumea y se iniciará una suave subida al parque de Ametzagaña hasta llegar a Garbera.

La puerta roja

Se cerrará el círculo de esta travesía desde Intxaurrondo Sur, donde el carril bici comunica con Ategorrieta, atravesarán la puerta roja e iniciará el descenso hasta Sagüés. Tras una visita a la Paloma de la Paz, todos los ciclistas regresarán al punto de partida, el auditorio Kursaal, lugar donde completarán el itinerario. «San Sebastián bien merece tener su vuelta por los bidegorris como la tienen ya otras ciudades europeas (dentro de Euskadi, es el caso de Vitoria- Gasteiz).

La asignatura pendiente del Ayuntamiento es «señalizar con balizas homologadas esta fiesta del pedal que permite intimar con la urbe más intensamente y de forma diferente», dicen desde la asociación de ciclistas urbanos Kalapie.

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