Visibilizar la enfermedad mental

Voluntarios de Gizaide montan la exposición de manualidades en la Casa de Cultura de Intxaurrondo. /
Voluntarios de Gizaide montan la exposición de manualidades en la Casa de Cultura de Intxaurrondo.

Gizaide inauguró ayer una exposición de manualidades en el centro cultural | Los trabajos se han hecho en los talleres de la entidad, especialmente en el de arteterapia

YOLANDA SÁNCHEZ SAN SEBASTIÁN.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas padece una enfermedad mental en el mundo. En algunos casos, el proceso de recuperación suele ser largo y doloroso. No sólo por la gravedad de la patología, sino por la imagen negativa que la sociedad posee de las personas con enfermedad mental. El estigma social, basado en prejuicios y tópicos, impide la total recuperación de este tipo de pacientes y les mantiene aislados en su dolencia, lo que agrava su sufrimiento. El desconocimiento y desinformación contribuyen a mantener esa percepción negativa. La fundación Gizaide estrenó ayer una exposición de trabajos manuales confeccionados por sus usuarios en el C.C. Intxaurrondo para dar visibilidad a esta clase de enfermedades y luchar contra el estigma y los prejuicios sociales. La muestra se puede visitar hasta el día 22 de este mes, de 16 a 20:30 h, y del 25 al 29, de 10 a 14 h, en la sala polivalente de este centro cultural. Asimismo, ayer ofreció una charla con profesionales y voluntarios que opinaron sobre este relevante tema.

Gizaide fue fundada en 1997 por la orden religiosa de las Siervas de María de Anglet, la congregación de Salesianos y Cáritas Diocesana de San Sebastián con el propósito de ayudar a adultos con enfermedades mentales y sus familiares. En la actualidad, cuenta con la colaboración de la Diputación Foral de Gipuzkoa y la Asociación de Entidades Sociales de Gipuzkoa (Sargi). Integrada por un equipo de 20 personas entre profesionales y voluntarios, aporta instrumentos y técnicas de superación de debilidades y refuerzo de fortalezas a sus usuarios bajo la filosofía de la recuperación.

«Buscamos facilitar una mayor autonomía y calidad de vida a estas personas (talleres psicoterapéuticos, arteterapia, salidas culturales...). Profundizamos en la asertividad, relajación, autoestima o estimulación cognitiva, entre otros aspectos. Una parte muy importante de nuestra labor es trabajar el estigma para que ellos reconozcan su propia enfermedad y miedos y sean conscientes de cuándo pedir ayudar o acudir a profesionales. La esquizofrenia, trastornos límites o depresión son algunas de las patologías más frecuente que tratamos ', explica Asier Odriozola, educador de Gizaide.

La labor de Gizaide se desarrolla en dos espacios: su sede de Ategorrieta (c/Intxaurrondo, 1, antiguo colegio Nôtre Dame) donde se ubican el centro de rehabilitación psicosocial (CRPS) y el hogar de acogida, y un piso tutelado en Andoain. Cada uno de ellos presenta «diferentes niveles de autonomía» para los usuarios derivados desde la Diputación, explica este educador. El CRPS es un centro de día con 22 plazas para hombres y mujeres entre 18 y 64 años y actividades individuales y grupales. El hogar de acogida se dirige a mujeres de la misma franja de edad con dos niveles de supervisión: una, más intensiva, con refuerzo de labores domésticas, gestión económica y habilidades sociales, que busca empoderar a las usuarias para que sean partícipes de la sociedad. En los pisos de baja supervisión, las usuarias tienen una autonomía real en la toma de decisiones y responsabilidad de su propia vida. En el caso del piso tutelado de Andoain, se destinan 4 plazas a hombres y mujeres para mayor autonomía e integración social.

La muestra incluye manualidades confeccionadas por los usuarios en las actividades y talleres de Gizaide, especialmente, en el de arteterapia. Labores de costura, trapillo, mimbre, acuarelas o cuadros en estaño componen la exposición, colocada con mimo por los profesionales y voluntarios de la fundación.

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