Moda a partir de los toldos de la concha

Iban Bujan, Oihana Legorburu y Alberto Gastón con los complementos realizados con tela de toldo.
Iban Bujan, Oihana Legorburu y Alberto Gastón con los complementos realizados con tela de toldo. / LOBO ALTUNA
Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

Son txuriurdines, aunque no sean las camisetas de la Real. Estos bolsos, alpargatas o delantales no se producen en cadena, ni tienen sello chino, ni falta que les hace. Tras pasar años en nuestras playas, se rescataron de la basura y se han convertido en objetos de valor. Se trata de supra-reciclaje o 'Up Cicling': transformación de un residuo en un producto exclusivo y numerado. Emaús y dos diseñadores locales han realizado un ejercicio práctico de reutilización con este símbolo donostiarra por excelencia que corre el riesgo de ser lo más 'trendy' del verano.

Alberto Gastón, responsable de Sindesperdicio, una empresa de Emaús especializada en convertir banderolas publicitarias en complementos, explica que todo empezó por la inquietud de reciclar nuevos elementos. «Gracias a un convenio con el Ayuntamiento nos ceden material de desecho y nos preguntaron si nos interesarían las telas viejas de los toldos porque, de lo contrario, irían a la basura. Las recogimos y empezamos a pensar qué hacer». Lo primero fue limpiar el material, un trabajo que se hizo en la lavandería del centro de día que Emaús gestiona en Aiete. «Gracias a un trabajo lento y cuidadoso, nos devolvieron las telas en muy buen estado».

Sindesperdicio contactó con algunos diseñadores para ver qué se podía hacer con este material y la respuesta fue muy buena. Oihana Legorburu (Haria Slow Fashion), a la que ya conocían por su participación en una acción solidaria, se enamoró del proyecto y se puso manos a la obra, como también el taller artístico Galarre. «Pensamos en devolver a la playa los materiales con otro uso. Y las alpargatas te llevan otra vez a la playa», explica Iban Bujan.

Gastón indicó que a iniciativa es «un ejemplo de economía circular» porque todos los materiales y los recursos empleados son locales. «Para nosotros es un valor que todo se haga aquí y vuelva a aquí». Oihana explicó que «lo podíamos haber comprado todo en China, pero todo se ha hecho con proveedores locales. La tela del interior de los bolsos son de un tapicero de Egia que cerró, las etiquetas de madera son de Errenteria, el cuero es de un proveedor de Ubrique pero lo he numerado yo a mano...». El resultado del proyecto está siendo tan «ilusionante» que Emaús ha comenzado a difundir de forma entusiasta los productos en Instagram, Facebook o Twitter con el hagstag #telamarinera. El objetivo no es económico sino lograr «un posicionamiento del comprador» al adquirir un producto «auténtico, exclusivo, producido de forma 'slow'» y cargado de «un componente simbólico y emocional muy importante». El producto es tan redondo que si no se convierte en moda será por lo limitado de las existencias -solo hay cien pares de alpargatas (39 euros)-. «Ya me han pedido hasta biquinis», confiesa Oihana. Los complementos se pueden adquirir en www.sindesperdicio.es, en la tienda Haria Slow Fashion de Tejería número 5 o en un contenedor de la Diputación que recorre el litoral guipuzcoano durante el verano en una campaña en favor de la limpieza en las playas y que recalara en Sagüés en julio y en Ondarreta en septiembre.

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