«La vida en Larramendi está algo decaída»

La calle Larramendi, hoy zona 30 de prioridad ciclista, se convertirá en peatonal a partir de 2018./MICHELENA
La calle Larramendi, hoy zona 30 de prioridad ciclista, se convertirá en peatonal a partir de 2018. / MICHELENA

Comerciantes y hosteleros aplauden la decisión del Ayuntamiento de peatonalizar esta calle del Centro. Algunos vecinos alertan del riesgo de que se llene de terrazas y de ruido y se convierta en «una segunda Peña y Goñi»

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

Falta una semana para el sorteo de Navidad, pero en Larramendi algunos ya se sienten como si les hubiese tocado el gordo. Son los vecinos y comerciantes que durante años han reclamado al Ayuntamiento la peatonalización de esta calle del Centro y su integración en la trama de itinerarios libres de vehículos en torno a la catedral del Buen Pastor. Acaban de conocer que el gobierno municipal ha incluido esta obra en los presupuestos para 2018, noticia que reciben con alegría y satisfacción.

«Al vecindario le viene bien que se peatonalicen esta y otras calles porque habrá más espacio para poder andar tranquilos. Además, pondrán terrazas y se creará ambiente, que siempre es buenos. Mientras no cierren al tráfico las vías principales, creo que este tipo de actuaciones son positivas», argumenta Mari Pepa, residente en la zona.

Los hosteleros de Larramendi ven con buenos ojos la transformación en camino. Alain Lojo, del bar Kalima, no alberga dudas de que será un éxito y ayudará a regenerar el entorno: «Servirá para animar el comercio, para animar la vida del barrio, que está un poco decaída, la verdad. Estamos en pleno centro de la ciudad, en el área romántica, un lugar emblemático, y me da pena que esté como está», afirma.

Shops Donostia pide un control de la ocupación del espacio para evitar que la zona se masifique

Aunque abrió su negocio hace menos de un año y ha sido uno de los últimos en instalarse en Larramendi, sabe que el movimiento en favor de la peatonalización viene de lejos y cuenta con un amplio apoyo del sector. «Estamos contentos y ojalá todos lo estén. Lo que está claro es que si no se interviene, las cosas seguirán igual. Yo estoy convencido de que va a funcionar. Hay muchos locales cerrados y es probable que puedan reabrir si la calle gana actividad y movimiento», subraya, al tiempo que menciona el caso de Peña y Goñi y otros más recientes como el cierre dominical de Matia.

«Allí se ha intervenido y el efecto ha sido positivo. Es verdad que en invierno todo se resiente: la Parte Vieja, Gros... Pero en verano, cuando en esas zonas no cabe un alfiler, aquí tenemos sitio de sobra para sentarse con tranquilidad», recuerda.

El perfil de la oferta de hostelería de Reyes Católicos ha cambiado con los años y eso es otro punto a favor de quienes defienden la peatonalización frente a aquellos que alertan de sus riesgos. «Hoy el ambiente es más diurno, más familiar. Hay una cafetería que acaba de abrir, por ejemplo», dice Alain, quien cuantifica en un 70% el peso que tiene la terraza en el negocio de su establecimiento en los meses de temporada. «La peatonalización nos dará un impulso», concluye, no sin recordar que con este proyecto se ganará en seguridad vial.

«Los coches pasan en ocasiones a demasiada velocidad y cualquier día se van a llevar a alguien por delante. En el cruce con Reyes Católicos, que ya es peatonal, los niños cruzan sin darse cuenta y hemos escuchado unos cuantos frenazos. Ojalá se haga realidad y podamos disfrutar de un nuevo espacio más tranquilo para todos», relata.

En la esquina con Urbieta, donde arrancaría la peatonalización, Josune Álvarez, vecina y responsable de la óptica Alain Afflelou, ha coliderado las iniciativas para conseguir el compromiso del departamento de Movilidad de hacer de Larramendi una calle de uso exclusivo para peatones. Lamenta que toda la gente que viene en Topo se dirige hacia el Centro por Easo sin tomar en consideración otras calles. «Cuando esta zona esté peatonalizada será más atractiva para quienes van andando y podremos captar parte de ese flujo», apunta.

Josune celebra la noticia de que el gobierno municipal ha decidido reservar 200.000 euros dentro del capítulo de inversiones para este proyecto, que considera «bueno para el barrio, sobre todo para las personas».

También hay en el barrio quien no ve tan claros los beneficios de la peatonalización. Algunos vecinos han mostrado su preocupación por el incremento del ruido, en especial en horario nocturno. Y algunos comerciantes temen que Larramendi se convierta en «una segunda Peña y Goñi», donde las terrazas dominan el paisaje y el boom de la actividad hostelera provoca que a veces sea complicado atravesar la calle.

Peligro de 'terracización'

No quieren que la peatonalización derive en una 'terracización' y al final haya menos sitio para pasear que ahora con dos filas de aparcamiento y un carril de circulación. Otro peligro que le encuentran a la intervención es la propia ordenanza municipal que permite a los bares colocar mesas y sillas más allá de su fachada, para lo que invaden los escaparates vecinos.

Desde la asociación Shops Donostia, Lourdes Lázaro pone voz a ambos posicionamientos. «La receptividad de comerciantes y hosteleros es positiva. Esta es una reivindicación que hace tres años ya se trasladó al Ayuntamiento y ver que se puede materializar nos alegra. Las zonas peatonales atraen público y oportunidades para los establecimientos», subraya.

La gerente de la asociación de comerciantes admite sin embargo que «hay un cierto temor, sobre todo entre los vecinos, a que se produzca una masificación de terrazas y se generen molestias y afecciones al día a día del barrio. Y ejemplos de este tipo ya tenemos en la ciudad. Por eso confiamos en que desde el Ayuntamiento haya un seguimiento y una ordenación real de los espacios públicos para que no se produzca esa invasión».

El gobierno municipal ha reservado 200.000 euros en el presupuesto de 2018 para el proyecto

Al igual que ocurrirá con la peatonalización de la calle Carquizano de Gros, que también se ejecutará durante el próximo curso, la intención del gobierno municipal es evaluar al cabo de un año la experiencia para saber si se han cumplido las expectativas de vecinos, comerciantes y hosteleros.

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