Urbanismo probará a pulir los adoquines para mejorar la accesibilidad en el Peine del Viento

Adoquines del Peine del Viento, un elemento que por sus características obstaculiza el paso de las personas con discapacidad física. / AYGÜES
Adoquines del Peine del Viento, un elemento que por sus características obstaculiza el paso de las personas con discapacidad física. / AYGÜES

La actuación afectará a una franja de 10 metros cuadrados e incluye el relleno de las juntas. El socialista Ramos avanza que si la idea surte el efecto deseado se extenderá para que las sillas de ruedas puedan llegar hasta las esculturas

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

El Ayuntamiento ha alcanzado un acuerdo con las familias Chillida y Peña Ganchegui para probar una solución de accesibilidad en el Peine del Viento. Según anunció ayer el concejal de Urbanismo, Enrique Ramos, la propuesta consiste en rellenar las juntas existentes entre los adoquines del pavimento y pulir su cara superior, de modo que se genere un paso que puedan superar las sillas de ruedas.

En principio, el test se realizará sobre una superficie de unos 10 metros cuadrados, en concreto la franja de acera que, en perpendicular al paseo, conecta la terraza de hostelería existente con el muro de costa. Si la idea surte el efecto deseado, se aplicará hasta las esculturas, aunque todavía está por decidir si a modo de pasillo -en el lado más próximo al mar- o en toda la explanada.

Ramos detalló en la Comisión de Espacio Público, Obras y Servicios Urbanos que hace dos semanas se reunieron con los herederos de ambos artistas en el propio Peine del Viento. Allí les plantearon la posibilidad de actuar sobre el pavimento, que no presenta su mejor estado de conservación y requiere de mejoras estéticas y funcionales. El delegado de Urbanismo señaló a preguntas del PP que «propusimos tapar las juntas entre adoquines, que hoy por hoy están excesivamente abiertas por la pérdida de material de agarre, además de un ligero pulido de los adoquines».

En este último encuentro, las partes se comprometieron a seleccionar un pequeño espacio en el que probar estas técnicas, «preferiblemente» a la entrada del conjunto monumental. Con los resultados y conclusiones en la mano, se tomará una decisión. «Si el resultado satisface a todas las partes implicadas, se adoptaría», aseguró Ramos, quien recordó que una de las dificultades «más frecuentes» para los visitantes con sillas de ruedas es que las ruedas delanteras «se quedan atascadas» entre las piedras del suelo por esa pérdida de masa y huecos existentes. «Con esta intervención se podría reducir mucho el problema y el Peine del Viento sería prácticamente accesible para todo el mundo, más allá de la incomodidad del propio pavimento», argumentó el edil del PSE en la comisión.

Ramos adelantó que el gobierno municipal ya ha contactado con diferentes empresas del sector, entre ellas los canteros que hacen los machones de piedra en los que se apoya la barandilla de La Concha. No pudo hablar de plazos de ejecución, toda vez que con la nueva ley hay que preparar un contrato por invitación -con un presupuesto inferior a 18.000 euros- para acometer el proceso, cuyo coste total no se ha calculado todavía.

Opciones descartadas

Las familias Chillida y Peña Ganchegui aprovecharon la reunión con responsables del consistorio para reiterar su rechazo a las dos soluciones alternativas en las que se había venido trabajando desde Urbanismo. La primera, una pasarela de vidrio que podía anclarse o apoyarse sobre los adoquines, ya fue calificada en 2017 de «gravísimo e innecesario atentado a la integridad de esta obra de arte». La segunda opción barajada consistía en levantar el actual pavimento y volverlo a colocar una vez cortada una cara para hacerlo completamente liso. En este caso, los interesados manifestaron su opinión contraria a «cualquier alteración de las singulares características materiales y espaciales con las que fue concebido» este espacio. «Las familias no veían nada claras estas dos posibilidades, así que propusimos una tercera opción, que es la que se va a testar in situ», concluyó Ramos.

La accesibilidad del Peine del Viento es una demanda histórica de Elkartu. Desde la Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Gipuzkoa advierten de que la accesibilidad «no es cuestión de derechos, sino que es un derecho», por lo que insisten en pedir «que se acometan las actuaciones necesarias en el pavimento de manera que, respetando la protección de que ha de gozar un espacio de un valor cultural y artístico tan relevante, se posibilite al conjunto de la ciudadanía -y a las personas con movilidad reducida en particular-, el acceso y desenvolvimiento en la zona en condiciones de seguridad, comodidad y dignidad».

Elkartu siempre se ha decantado por la propuesta de pulir adoquines ya que, según ha transmitido a los grupos políticos municipales -el PP ha sido el más proactivo contra la falta de accesibilidad del Peine del Viento-, la pasarela acristalada habría «segregado visualmente» a las personas que la usaran.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos