La Unión Artesana prevé incorporar en marzo a sus dos primeras socias

Las dos candidatas a ser socias de la Unión Artesana, Naike Senderos y Jone Goitia, junto al Cabo de Barriles, José Luis García, durante la Arriada./I. A.
Las dos candidatas a ser socias de la Unión Artesana, Naike Senderos y Jone Goitia, junto al Cabo de Barriles, José Luis García, durante la Arriada. / I. A.

Los 220 socios deberán aprobar por mayoría la entrada de Jone Goitia y Naike Senderos

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

La Unión Artesana vivirá en marzo, si las previsiones no fallan, uno de esos momentos que quedarán marcados para la posteridad. La sociedad gastronómica más antigua de San Sebastián, y también de Euskadi, prevé aprobar ese mes, previa votación de todos los socios, la incorporación de sus dos primeras socias mujeres. Se trata de Jone Goitia y Naike Senderos, dos jóvenes veinteañeras y donostiarras que, de hecho, ya participan en las actividades de la sociedad y utilizan las instalaciones de la sede en la calle Euskal Herria desde el mes de septiembre.

Es más, en la celebración de la Arriada del pasado domingo ellas dos fueron las encargadas de dirigir juntas la marcha de San Sebastián desde el tablado de la plaza de la Constitución con la que se cerró la gran fiesta de la ciudad. Aun así, todavía les falta el último paso para ser miembros de pleno derecho: el visto bueno de la mayoría de los 220 socios que componen la sociedad. No obstante, la junta directiva de la Unión Artesana confía en que este nuevo paso en la incorporación de la mujer a sus filas se produzca sin ningún tipo de problema.

«En los estatutos de la Unión Artesana no se habla de hombres o mujeres, sino de personas que quieran optar a ser socios», explica Javier Martínez, presidente de esta sociedad que en 2020 cumplirá 150 años de vida. Las únicas condiciones que deben cumplir aquellos interesados son tener más de 18 años y contar con dos miembros que avalen su incorporación. Asimismo, una vez dentro todos deben abonar 3.000 euros, ya que se convierten en socios propietarios. Tras un tiempo en la lista de espera, a Jone y a Naike les ha llegado su turno.

«A un 99,9% de los candidatos a entrar se les admite. Ese 0,1% serían casos muy extremos y que yo no he llegado a conocer», apunta Martínez que confía en que no habrá mayor problema para admitirlas como socias.

En este sentido, destaca que «en la directiva de la Unión Artesana estamos ilusionados con este hecho. Hemos trabajado por ello, porque nos parece que hoy en día no podemos dejar atrás a una mujer por el simple hecho de serlo. Creemos que tienen que tener las mismas posibilidades». No obstante, como es lógico, él no puede hablar por el parecer de todos y cada uno de los socios restantes y que también tienen derecho a voto.

Lo cierto es que en el año 2006, coincidiendo con el traslado de la sede desde el número 1 de la calle Soraluze al número 7 de la calle Euskal Herria, los 220 miembros que quedaron se convirtieron en socios propietarios y se redactaron nuevos estatutos que incluyeron algunas modificaciones. Entre ellas, el cambio abrió la posibilidad de la incorporación de mujeres como socias de pleno derecho, ya que se incluyó el término 'persona', indistintamente del sexo al que perteneciera.

«Los estatutos de nuestra sociedad no diferencian entre mujeres y hombres, hablan de personas»

«La directiva está ilusionada, creemos que hoy en día no podemos dejar atrás a una mujer»

No obstante, no ha sido hasta ahora cuando realmente se han incorporado nombres femeninos a la lista de interesados. «No sé cuál será el motivo. Tal vez la falta de información, o que igual no hay muchas mujeres interesadas en entrar en la Unión Artesana y prefieren ir a otra», explica su presidente.

También comenta que hay muchas personas que se incorporan como socias sólo por participar en su tamborrada. «A algunos no se les ve durante el resto del año por nuestra sede», indica. En cualquier caso, en la actualidad hay 12 personas en la lista de espera para entrar en la Unión Artesana, entre las que se encuentran cuatro mujeres. Naike y Jone, serán recordadas como las primeras en propiciar este cambio.

Marcando el camino

La posibilidad de que una mujer se incorpore como socia de una sociedad no es ninguna novedad en Donostia. Pero la noticia adquiere su carácter simbólico cuando hablamos del paso que da la entidad gastronómica más antigua de la ciudad y la que, en su época, marcó el camino a las demás.

La Unión Artesana nació un 14 de mayo de 1870. Aquel día, tal y como se refleja en su acta fundacional, «los reunidos conferenciaron detenidamente al objeto de constituir una Sociedad de artesanos cuyo fin sea la distracción y recreo». Y en su artículo 47 se señala la categórica exclusión de la mujer: «Así mismo se prohíbe la entrada en los Salones a las señoras, aun cuando sean forasteras». Esto marcaría la norma para las siguientes sociedades que se fundaron, hasta alcanzar el final del siglo pasado.

Otro momento clave en el cambio de tendencia llego con la aprobación de la Ley Vasca para la Igualdad en 2005. Las instituciones públicas se dirigieron a las tamborradas protagonistas tanto del arranque -Gaztelubide- como del cierre -Unión Artesana-, de carácter masculino, para sugerirles estudiar formas de integrar a la mujer en sus filas. En la Unión Artesana el cambio surgió con naturalidad y para el mes de junio de aquel año ya celebraron una asamblea en la que por 41 votos a favor y 18 en contra, se apoyó abrir su tamborrada a las mujeres, ampliándola con 10 puestos de aguadoras, que finalmente fueron catorce.

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