Las últimas mediciones confirman que el aire de Altza está libre de amianto

Un hombre pasea con su perro junto a la valla que delimita el solar del antiguo polideportivo de Altza. / ARIZMENDI

El muestreo de junio no detectó fibras de asbesto en el ambiente de las parcelas contaminadas. El Gobierno Vasco realizará estos análisis periódicos hasta que se ejecute la solución definitiva al depósito de material tóxico

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

El departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco puso en marcha el pasado mes un plan de vigilancia de la calidad del aire en las parcelas contaminadas de Altza y los primeros resultados obtenidos vienen a confirmar los análisis de octubre de 2016: no hay amianto en la atmósfera.

Las mediciones se realizan a través de captaciones cada 7 u 8 horas en cinco puntos diferentes representativos de las circunstancias del entorno y durante varios días por semana para la evaluación del riesgo. Las condiciones ambientales se certifican in situ mediante el empleo de un anemómetro y sondas de presión, temperatura y humedad relativa.

En cada punto se han analizado más de 620 litros de aire y el informe del departamento de Salud concluye que los vecinos del barrio no respiran fibras de asbesto. El recuento por microscopia óptica ha dado negativo en todas las muestras procesadas en junio.

Estas campañas semanales de control del aire se seguirán acometiendo de forma periódica hasta que se haya ejecutado la solución definitiva al depósito de amianto actual, que consistirá en la inertización del terreno bajo una red geotextil y una densa capa de tierra. Los datos obtenidos se facilitarán al consistorio y también estarán a disposición de los ciudadanos que los soliciten, así como el expediente completo.

A pesar de que las mediciones encargadas en su momento por el Ayuntamiento permitieron descartar la presencia de fibras de amianto en el entorno del colegio y el polideportivo, el Gobierno Vasco consideró «conveniente» el establecimiento de este plan de vigilancia.

Salud ha realizado asimismo un estudio epidemiológico en el barrio que no halla indicios de una mayor incidencia de la mortalidad asociada al amianto. Tal y como adelantó el sábado este periódico, ninguna de las enfermedades que se consideran directamente relacionadas con el asbesto ha provocado más muertes en Altza en comparación con el resto de la ciudad y del País Vasco.

De hecho, el número de personas fallecidas por mesotelioma -un tipo raro de cáncer- no es superior al registrado en áreas próximas y es menor que en otras zonas de Euskadi cuya actividad industrial determina un mayor riesgo de exposición laboral al amianto. En cuanto a las asbestosis, enfermedad que causa fibrosis pulmonar- dibuja una línea ascendente en la comunidad desde 1999 pero en este tiempo no se han producido casos mortales en este barrio donostiarra. Y la mortalidad entre los altzatarras por cáncer de pulmón -en el que concurren otros factores como el tabaco- se ha reducido en hombres desde 2008 y es similar a la media vasca en mujeres.

El estudio recuerda que en atención a los periodos de latencia -hasta 40 años desde el momento de la exposición al amianto- del desarrollo del mesotelioma, el cáncer de pulmón y la asbestosis, se hace necesario continuar con la vigilancia de la población potencialmente expuesta a este elemento tóxico.

Catas del terreno

La próxima semana concluirán entretanto las catas previas a la inertización de los terrenos contaminados. Este procedimiento tiene por objeto analizar el suelo en veintisiete puntos, doce dentro del solar que ocupaba el polideportivo y otros quince en las parcelas exteriores. Los trabajos permitirán descartar definitivamente la presencia de material contaminante donde se van a edificar las nuevas instalaciones y delimitar con precisión hasta dónde llega el rastro del amianto en el área exterior.

La contaminación en Altza se produjo en los años 60 y 70 del siglo pasado por la actividad de la fábrica Boost Fibrocementos Toschi-Ibérica. Desde los años 50 operó en el barrio de Buenavista, pero no fue hasta 1963 cuando se trasladó a los terrenos del polideportivo. Su actividad se prolongó hasta 1981. Los vecinos de más edad aún recuerdan el riachuelo grisáceo de desechos que salía de aquel lugar en dirección a la vaguada de Larres. Entonces se desconocían las dañinas repercusiones del amianto en la salud, un material que en España no se terminó de prohibir hasta 2002.

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