Había más turistas hace un siglo

Caseta real para los baños de mar.
Caseta real para los baños de mar.

Frente a la percepción de masificación, San Sebastián ocupó el año pasado el puesto 55 en pernoctaciones por número de habitantes La ciudad registró en 1907, con la cuarta parte de la población actual, más pernoctaciones que en 2016

AINGERU MUNGUÍA SAN SEBASTIÁN.

Fue la época dorada del desarrollo de la ciudad. Desde el derribo de las murallas (1863) hasta los años 30 del siglo pasado San Sebastián creció al calor del turismo y de una realeza que consagró la ciudad como capital del veraneo. El turismo no es en Donostia flor de un día, un 'boom' reciente, como ha podido ocurrir en otras capitales. Desde que unos bueyes acercaron a Isabel II a tomar baños de mar en La Concha hasta nuestros días, el municipio ha orientado buena parte de su actividad económica hacia este sector. Durante las tres primeras décadas del siglo XX la capital guipuzcoana despuntó como un destino estival referente a nivel europeo y sus cifras lo demuestran, según un informe elaborado por San Sebastián Turismo. Durante diez de los primeros quince años del siglo pasado, la ciudad, que tenía la cuarta parte de la población actual, registró más de un millón de pernoctaciones anuales.

Las voces críticas contra la masificación, la campaña de algunos sectores contra la llegada de visitantes («Tourist go home») y el debate sobre la regulación de los pisos turísticos han puesto sobre la mesa si la ciudad ha llegado a su límite. El gerente de San Sebastián Turismo, Manu Narvaez, cree que hay que diferenciar unos casos y otros: «No se puede analizar el turismo mediante una foto de lo que pasa hoy, hay que observar la tradición de cada ciudad. El turismo puede ser un 'boom' en ciudades como Barcelona y Bilbao, que no han tenido una historia turística hasta antes de ayer cuando el fenómeno es catapultado por elementos como los Juegos Olímpicos de 1992 o el museo Guggenheim. San Sebastián, sin embargo, lleva siendo un destino turístico consolidado desde hace más de un siglo».

Datos

1917
«San Sebastián estaba hasta los topes y era muy complicado encontrar una habitación. Se llegó a hablar de la ciudad como 'el mayor hotel de Europa'».
2017
El final del terrorismo y la capital cultural europea han espoleado de nuevo el turismo en la ciudad, que registra más excursionistas que turistas alojados.

Algo más. El estudio encargado por la sociedad turística explica que desde hace casi dos siglos la relación de la ciudad con este sector «es un idilio» muy vinculado a la presencia de la realeza y la aristocracia, tanto española como de otros países. A finales del siglo XVIII se empezaron a poner de moda, en países como Inglaterra, los «baños de mar». Donostia no fue ajena a este fenómeno y comenzó a ser frecuentada por familias, fundamentalmente de Madrid, que escapaban de los calores del verano. En el siglo XIX «era habitual que los visitantes se hospedasen en casas particulares, donde se alquilaban habitaciones e incluso se convivía con los inquilinos habituales. Para muchos donostiarras, este era un medio de ayudar al pago de la propia vivienda y sacar un dinero».

La primera visita real a San Sebastián se produjo en 1830 con la llegada del infante Francisco de Paula, hermano de Fernando VII, quien quedó cautivado por la ciudad, pero fue a partir de 1845 cuando la reina Isabel II comenzó la tradición, dejando atrás sus veranos en Aranjuez, de darse «unos baños de ola» en San Sebastián. Se instaló en La Concha una caseta real que, mediante unos railes y unos bueyes, acercaban a la soberana a la orilla para tomar el baño. «La presencia continuada de Isabel II supuso un auténtico altavoz para la promoción de la ciudad». Fruto de este empuje es la visita a Donostia del emperador de Japón Hakihito, quien «regaló los tamarindos que se hicieron populares en el paseo de La Concha, cuya playa se convierte en Playa Real en 1887».

En 1863 se acuerda el derribo de las murallas y «San Sebastián se consolida como ciudad de veraneo». Tras la inestabilidad que provocó el exilio de Isabel II y la segunda guerra carlista, la capital guipuzcoana retomó su desarrollo. Al Parador Real se le sumaron diferentes fondas y pensiones (Laffite, Aizpurua, de la Victoria, Beraza, Martin Ezcurra, Bermejo, Sebastopol...) que sumaban 55 establecimientos en 1885. Empezaron a aparecer los hoteles (Londres, du Palais, Continental, de Francia, Berdejo...) a partir del nuevo empuje que dio al turismo la reina regente María Cristina quien, con la construcción del Palacio de Miramar, estableció a la familia real en San Sebastián durante cuatro décadas (hasta 1929). Son los años de mayor prosperidad de la ciudad: «Se desarrolla en ensanche, aparece la primera línea telefónica San Sebastián-Madrid, el tranvía eléctrico, el alumbrado eléctrico de la calles, se crea la Semana Grande como tractor de visitantes, y el casino se convierte en motor urbano al patrocinar el Paseo Nuevo, el Teatro Victoria Eugenia, el Hotel María Cristina».

Hotel Continental en el paseo de La Concha.

Un millón de pernoctaciones

San Sebastián tenía 35.583 habitantes en 1901, año en que superó la cifra del millón de pernoctaciones. En 1915 la estancia promedio de los turistas en los alojamientos era de 7 días (hoy apenas llega a 2 días). Fueron años de esplendor, que no se detuvieron durante la I Guerra Mundial. En 1907 la ciudad, que tenía 44.454 habitantes, registró 1.356.019 pernoctaciones, más que el año pasado (1.265.546) cuando Donostia contaba con 186.064 vecinos.

En 1917 «San Sebastián estaba hasta los topes y era muy complicado encontrar una habitación. Se llegó a hablar de la ciudad como 'el mayor hotel de Europa'», dice el informe. «Había entonces 39 hoteles y 15 fondas, además de muchas pensiones, casas de huéspedes y casas particulares que, masivamente, alojaban a visitantes». Diez años más tarde (1927), el apogeo continuaba: Había «40 hoteles y 13 pensiones, más de 100 casas de huéspedes y un millar de pisos y villas en alquiler que ofertaban más de 5.000 camas, sin olvidar el alquiler en casas particulares. En total, la oferta rondaba las 20.000 camas en la ciudad, superior a la que se registra hoy en día».

En la actualidad, San Sebastián dispone de 38 hoteles, 104 pensiones, 12 albergues, 6 casas rurales, 11 agroturismos y 2 campings, que suman 9.100 camas a las que habría que añadir las 6.500 camas que se estima ofrecen los pisos turísticos de las diferentes plataformas (P2P). Sumando las 1.200 camas más que aportarán los nuevos hoteles que abrirán en los 3 próximos años, la cifra de alojamientos seguirá siendo inferior a la que disponía la ciudad en 1927.

La Guerra Civil española hace que baje el padrón municipal de 80.000 a 35.000 habitantes. Pero a partir de 1939 Franco fija también su residencia de veraneo en San Sebastián lo que provoca una nueva fase de crecimiento en el sector. En 1946 había 26 hoteles, 28 fondas y 21 casas de huéspedes. El veraneo está protagonizado fundamentalmente por madrileños y aragoneses, junto a franceses e ingleses. En 1970 hay 30 hoteles en la ciudad. «Es la época de los años más negros de la historia del turismo donostiarra. El proceso de Burgos, los fusilamientos de Txiki y Otaegi, el terrorismo de ETA, la legislación antiterrorista, los estados de excepción, las manifestaciones, las barricadas y la crisis económica de los 90 hacen que el turismo se aleje de la ciudad».

A partir de 1995 se produce la inflexión con la superación de la crisis y el desarrollo urbanístico de Donostia. «En marzo de 2006 ETA declara el alto el fuego permanente y se percibe un claro incremento de pernoctaciones». La vuelta de los atentados hacen que el turismo caiga. «En 2010 ya se respira el inminente cese definitivo de ETA» y el turismo despunta un 11%, una tendencia al alza que se mantiene hasta 2016, año de la capitalidad cultural europea. Pese a todo, el año pasado San Sebastián ocupó el puesto 55 de pernoctaciones por número de habitantes, superado por ciudades como Llanes, Santiago, Granada, Sigüenza, Barcelona, Toledo, Ronda, Segovia, Teruel o Salamanca.

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