El túnel peatonal de Ondarreta registra 4,45 millones de tránsitos en un año

'MiramArt', el túnel 'submarino' de Ondarreta, con el tótem que ofrece cifras de tránsito y otros datos en tiempo real. / UNANUE

Por 'MiramArt', que une el Centro y el Antiguo, pasan a diario una media de 12.151 personas. Goia explica que los sensores de detección de personas instalados en la entrada y salida marcaron el récord la víspera de la Virgen con 47.731 movimientos

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

'MiramArt', el túnel peatonal de Ondarreta, ha registrado en un año un total de 4.457.012 tránsitos, un dato que permite cuantificar la importancia de esta vía de conexión entre el Centro y el Antiguo que discurre bajo el Palacio de Miramar. Los sensores de detección de personas instalados por la empresa donostiarra Igarle hace ahora doce meses, cuando se inauguró la intervención artística de Víctor Goikoetxea, arrojan cifras de alto valor en asuntos como la movilidad, el turismo o la capacidad de atracción de los principales eventos que se organizan en la ciudad.

Según explica el alcalde, Eneko Goia, el mes de agosto marcó el récord con 610.240 movimientos, con la Semana Grande y, sobre todo, la víspera de la Virgen -máximo anual con 47.731- como fechas señaladas. El récord de tránsito nocturno quedó establecido el 13 de agosto, entre las 22 horas a la medianoche, con 9.982 personas, con el lanzamiento de los fuegos artificiales como reclamo más popular.

En el lado opuesto de la balanza aparecen los días de menor actividad. El 10 de enero se captaron 2.142 entradas o salidas del túnel, el mínimo anual. Era martes y la resaca de las Navidades pesaba con la Tamborrada a la vuelta de la esquina.

Las condiciones meteorológicas también influyen en el flujo peatonal. El día más lluvioso, con 40,64 litros caídos por metro cuadrado en el Observatorio de Igeldo, apenas se computaron por este punto 2.358 movimientos, muy lejos de la media anual de 12.151. Por contra, la jornada más calurosa, con máximas de 38 grados, se alcanzaron los 11.694 tránsitos.

El desarrollo de pruebas deportivas como la Behobia-San Sebastián es otro factor que influye en el volumen del tráfico de peatones. El pasado 13 de noviembre se registraron un total de 13.430 movimientos. El día de la apertura al público de 'MiramArt', el 14 de julio de 2016, el tránsito fue de 16.727.

El gráfico por horas refleja los momentos de mayor o menor afluencia, con medias que van desde un suelo medio de 43 accesos (entre las 5 y las 6 de la madrugada) hasta un techo de 1.201 (de 12 a 13 horas). Las franjas comprendidas entre las 11 y las 12 del mediodía (1.179) y entre las 18 y las 19 horas (1.022) le siguen en la cabeza del ranking. Este torrente de datos que Igarle gestiona en tiempo real está a disposición del Ayuntamiento para la toma de decisiones en capítulos como el de la movilidad.

Laboratorio urbano

'MiramArt' es un laboratorio urbano que engloba arte, arquitectura, tecnología y energías renovables y ha transformado el túnel peatonal de Ondarreta en una experiencia única. Quien lo cruza puede experimentar la sensación de sumergirse en la unión subacuática entre la tierra y el mar. Para lograr este efecto, el artista Víctor Goikoetxea pintó la bóveda del túnel, de 29 metros de longitud, con diferentes materiales, espesores, brillos y rugosidades, que evocan esta unión y convierten el túnel en un lugar para el disfrute.

La obra se completó con un sistema de iluminación diseñado ad hoc que da movimiento al conjunto, lo que amplía la sensación submarina. Asimismo, quienes transitan por el túnel generan energía con sus pasos gracias a unas losetas tecnológicas que se colocaron bajo las clásicas baldosas hexagonales donostiarras. La electricidad que producen los propios peatones sirve para alimentar el tótem de Igarle que hay a la entrada del túnel desde Ondarreta, una pantalla interactiva que redondea la obra con una capa inteligente. En ella se ofrece información acerca de la intervención y otros datos de interés de la ciudad, además de estadísticas del número de personas que transitan y la posibilidad de opinar sobre el proyecto.

La actuación tuvo un coste de 120.000 euros, de los cuales el Ayuntamiento aportó 20.000 euros para la obra civil y la integración arquitectónica. El resto fue sufragado por las empresas mecenas Angulas Aginaga, Aelvasa, Lurgen y la propia Igarle.

La construcción del Palacio de Miramar, finalizado en 1893, requirió de la creación de un falso túnel para el paso de los tranvías y el tráfico, pero no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando se abrió este segundo falso túnel peatonal. Según argumentaba Goikoetxea en la memoria del proyecto, este es el único espacio en todo el recorrido litoral de la bahía donde no se observa el mar. Por eso, la obra buscaba transformar por completo la experiencia de atravesar este punto con una piel pictórica que recubre interiormente la bóveda semicilíndrica.

Iniciativa público-privada

Goia destaca la «exitosa combinación de disciplinas» que se da cita en 'MiramArt'. «Este es un espacio simbólico y muy transitado y esta obra que fusiona montaña y mar tiene carácter perdurable», subraya el alcalde, quien recuerda que ya forma parte del legado de la Capitalidad Cultural Europea.

El alcalde subraya la importancia de la colaboración público-privada en este tipo de actuaciones, una formula que el gobierno municipal continuará explorando en este y otros ámbitos de su competencia.

Fran Manzano, gerente de Igarle, ahonda en esta reflexión: «El planteamiento funcional que garantiza la sostenibilidad del modelo de crecimiento público-privado es utilizar el atractivo de la obra y la tecnología que la complementa para exponer, comercializar y fidelizar sobre temas y productos relacionados con el arte y la cultura. Es un modelo fácilmente expandible a otros puntos o proyectos de la ciudad».

Por desgracia, ni el túnel ni el tótem se han librado de la acción de los gamberros. Goikoetxea ha tenido que personarse en varias ocasiones para limpiar con disolvente firmas de grafiteros. De hecho, en previsión de vandalismo antes de colocar los paneles en el techo abovedado del túnel, el artista realizó diferentes pruebas de resistencia, con resultados exitosos. El tótem ha sufrido en este primer año hasta doce ataques vandálicos, con pintadas e incluso rotura de las pantallas.

2.358 movimientos
se registraron el 23 de noviembre, el día más lluvioso del primer año de 'MiramArt' con 40,64 litros por metro cuadrado.
610.240 entradas
al túnel detectaron los sensores de detección de personas en agosto, el mes con más tráfico peatonal.
2.380 tránsitos
diarios se computan de media entre las 11 y las 13 horas, la franja del día en la que más gente pasa bajo el Palacio de Miramar.
11.694 personas
recorrieron el túnel el 19 de julio de 2016, el día más caluroso de estos últimos doce meses con máximas de 38 grados.
13.430 accesos
computaron los sensores durante el desarrollo de la Behobia-San Sebastián, que se celebró el 13 de noviembre.
16.727 movimientos
se registraron el 14 de julio de 2016, día de la inauguración de 'MiramArt', legado de la Capitalidad Cultural Europea.

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