El río ha triplicado su capacidad hidráulica en la primera fase

El Gobierno Vasco tiene ya datos de los efectos positivos que ha causado la primera fase de las obras de ensanchamiento del cauce del Urumea. Aguas arriba del puente de Martutene se registran descensos de la lámina de la corriente de entre 1,2 y 1,5 metros respecto a la situación anterior «cuando había un cauce de 25 metros e anchura (hoy 50 metros) y el antiguo puente ejercía de tapón». Esto se traduce en que el río, una vez finalizada la primera parte de las obras, «casi triplica» el caudal que puede circular sin que desborde y se produzcan daños apreciables en Martutene. «Antes de las obras, los desbordamientos en Martutene se producían a partir de los 250 m³/s. El nuevo cauce puede contener avenidas con caudales de hasta 700 m³/s a su paso por el barrio», explicaron fuentes del Gobierno Vasco.

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