Tesoros arquitectónicos donostiarras en peligro de extinción

Villa urbana en el número 11 de Infanta Beatriz, en Ondarreta. Data de 1927./Juantxo Lusa
Villa urbana en el número 11 de Infanta Beatriz, en Ondarreta. Data de 1927. / Juantxo Lusa

Casi medio centenar de edificios de valor histórico-artístico quedarán desprotegidos en junio si no se aprueba el Peppuc. Quince villas clásicas de Ondarreta y dieciséis inmuebles del Ensanche, entre los elementos pendientes de entrar en el catálogo municipal de patrimonio construido

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

La revisión del Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc) ha entrado en un laberinto que hace peligrar los elementos de valor histórico-artístico que el Ayuntamiento pretende proteger. Casi medio centenar de fichas correspondientes a edificios, villas, caseríos, ruinas, jardines y demás tesoros corren el riesgo de quedarse fuera del catálogo municipal, lo que a partir de junio puede resultar fatal por el levantamiento de la suspensión de licencias de derribo.

La falta de un estudio de impacto medioambiental -advertida por los grupos de la oposición- y las dudas sobre la necesidad de incorporarlo al expediente han provocado un frenazo en los planes del ejecutivo de Eneko Goia. El alcalde y su equipo disponen de cuatro meses para reconducir la situación y aprobar el documento actualizado antes de que algún propietario puedan presentar proyecto de demolición en Urbanismo.

Hay que recordar que la revisión del Peppuc se inició en 2016 y que una comisión técnica, formada principalmente por arquitectos municipales, analizó 90 construcciones que quedaron fuera del catálogo en 2014 -fecha de la anterior aprobación definitiva- y propone incluir con algún grado de protección a 47 de ellos.

Los caseríos Baldazar y Plasencia, las ruinas de Ulia, jardines y fuentes completan el listado analizarse

Los técnicos que firmaron la propuesta en diciembre de hace dos años son el arquitecto y director del Departamento de Urbanismo, Juan Carlos Cuevas, el arquitecto y subdirector del Departamento de Urbanismo, Juan Mari Echeberria, la arquitecta de Edificación y Peppuc del Ayuntamiento Elena Arrue, la arquitecta de Edificación y Peppuc Irantzu Ortuzar, la doctora en Historia del Arte y asesora técnica de la comisión Peppuc Ana Azpiri y el doctor arquitecto Jon Chávarri, a quien se encargó la asesoría técnica.

Del proceso de análisis concluyeron que dos de los elementos deben obtener el máximo grado de protección (A) por su pertenencia a conjuntos monumentales: el Fuerte del Almirante de Ulia y la Fuente del Castillo o Fuente de Bardocas.

Con el grado C se protegerán otros ocho elementos: tres edificios residenciales -Fuenterrabía 2 y avenida de Ategorrieta 23 y 25-, el edificio de la Hacienda estatal de la calle Okendo, y cuatro fortificaciones: el fuerte de Ametzagaina, y las baterías de Kutarro (San Marcos), Ulia y Mompás.

En el grado de D de protección se incluirán un total de 33 construcciones, a destacar dieciséis edificios del Ensanche -Aldamar 12, paseo Colón 23, Miracruz 28, Miguel Imaz 10 y plaza Easo 2, entre otros- , quince villas de Ondarreta -Brunet 3, 4 y 6, Infanta Beatriz 2, 9, 11 y 15, Infanta Cristina 2, Infante Don Jaime 3, 5, 6, y 7, e Infante Don Juan 4, 5 y 6- y los caseríos Baldazar y Plasencia.

Aparte de los elementos citados, en la revisión del Peppuc se ha procedido a modificar o subsanar errores del documento de 2014. Así, del Castillo de Santa Cruz de la Mota se señala explícitamente la inclusión de la Fuente del Castillo o Fuente de Bardocas como elemento perteneciente al conjunto, conforme a lo ya recogido en su declaración como monumento arquitectónico-artístico de 1925.

Y del Camino de Santiago se suman al listado el Fuerte del Almirante y el Faro de la Plata, que constan como tales elementos de este conjunto monumental según decreto de febrero de 2012. Del faro se modifica su grado de protección, que pasa del C al A, mientras que el fuerte cambia el D por el A.

En el texto que iba a ser aprobado en el Pleno del pasado jueves y que se retiró del orden del día por las incertidumbres legales que rodean la tramitación se recogen asimismo los acuerdos transmitidos por el Ayuntamiento para la inclusión de la escultura 'La Paloma de la Paz' de Néstor Basterrechea en el grado F, además de la modificación puntual del régimen específico de intervención del edificio dotacional de Pescadería para poder cumplimentar de forma efectiva las condiciones de su uso, programa y fin de servicio público al que se destinará: ambulatorio.

Desde la aprobación definitiva del Peppuc de 2014 se ha alterado la calificación de diversos elementos por parte de Gobierno Vasco, los cuales se actualizan en esta revisión. Es el caso del Funicular y Parque de Atracciones de Igeldo, bien cultural calificado con categoría de conjunto monumental por decreto 84/2014, de 27 de mayo; o del Palacio Aldama-Enea, con incoación de expediente para su inclusión en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco, según resolución de octubre de 2016. Otro ejemplo es el teatro Bellas Artes, bien cultural inventariado, con categoría de monumento, según orden de marzo de 2015.

La revisión llegó tarde para tres villas del Antiguo y Gros que fueron demolidas antes de poder

En total, el vigente Peppuc da cobertura a del orden de 1.051 edificios o elementos catalogados en los grados A (44), B (20), C (268) y D (719), y se complementa con ocho conjuntos protegidos de grado E y 44 elementos de grado F. La revisión llegó tarde para tres de los 90 inmuebles analizados durante estos últimos meses: las villas Chomin (Infanta Beatriz 16) y Kanimar-Kanesi (Infanta Cristina 18-20) y la villa urbana situada en el número 27 de la avenida de Navarra de Gros. Las tres fueron derribadas antes.

Sin alegaciones ni enmiendas

La actualización del catálogo de patrimonio urbanístico ha cubierto los diferentes periodos de alegaciones y enmiendas exigidos por la ley, pero finalmente ninguna de las propuestas presentadas por la ciudadanía o los grupos políticos será aceptada. La única alegación que admitió en un principio el gobierno municipal abría la puerta a la incorporación del edificio Urumea (Ramón María Lili 3-4), ignorando el criterio temporal marcado para construcciones anteriores a 1950.

Este inmueble fue proyectado en 1970 por Rafael Moneo, Javier Marquet, Javier Unzurrunzaga y Luis M. Zulaica y construido nueve años después en la parcela de Gros que ocuparon el frontón y hotel Urumea (Eladio Laredo, 1926).

Pero todo saltó por los aires en la fase de enmiendas. Al referirse en su mayoría a elementos sobre los que no se ha realizado el trabajo previo ni la exposición pública necesaria, los servicios jurídicos del Ayuntamiento rechazaron su admisión a trámite. Esto, unido a la falta de garantías legales por la no existencia de un estudio de impacto medioambiental, provocaron asimismo que decayera la ficha de edificio Urumea, por lo que el Peppuc de 2018 no incorporará ninguno de los elementos referidos en alegaciones y enmiendas.

El Ayuntamiento busca fórmulas para sacar adelante el documento con las 47 novedades propuestas por los expertos antes de que en junio venza la moratoria de licencias. Se barajan todas las opciones y escenarios posibles, sin descartarse ninguna solución. La maquinaria administrativa de Ijentea ya se ha puesto en marcha para encargar el informe de Medio Ambiente -a la espera de que el secretario se pronuncie respecto a la obligatoriedad del mismo- para que el nuevo Peppuc sea una realidad y no haya que temer por el futuro de las joyas que protege.

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