Los souvenirs son para el verano

Comercios donostiarras de ayer y de hoy

Muy pocos establecimientos hay en la ciudad, que lleven más de cien años con el mismo tipo de negocio y en la misma familia. Uno de ellos es PYC y qué mejor que el verano, para recordar su larga historia como tienda de souvenirs

Bazar de la Concha en Avenida 43.
Bazar de la Concha en Avenida 43.

Cuando nació el veraneo en las ciudades balnearias europeas del siglo XIX, pronto aparecieron tiendas especializadas en la venta de pequeños recuerdos, destinados a los adinerados turistas de la época. Los souvenirs eran entonces finos objetos artesanales, como figuritas de porcelana, artículos de plata, juguetes, mantones bordados, pequeñas joyas damasquinadas, abanicos u otros recuerdos que publicitaban el nombre del lugar de procedencia.

La historia de PYC empezó en 1908 con un Bazar llamado 'El Porvenir' en la c/ Príncipe, actual Arrasate 46, esquina Easo, donde ha estado hasta su reciente traslado, la librería Ubiria. Su propietario era Isidoro Pajarón Ferrari, quien eligió para su tienda este acertado nombre, porque ciertamente su bazar tuvo mucho porvenir, continuando hoy en día en el establecimiento PYC de la Parte Vieja.

En 1911, trasladó el negocio a la Avenida 43, muy cerca de la Concha, dándole el nombre de 'Bazar La Concha'. Allí entró a trabajar José Castellví, catalán de Villafranca del Penedés, que pronto se asoció con Pajarón. Se trataba de una hermosa tienda con dos escaparates y tres vitrinas exteriores, situada en la última manzana de la Avenida, sitio de paso obligado para ir a la playa por las mañanas o de paseo por las tardes. En su publicidad anunciaban juguetes, tarjetas postales, abanicos, damasquinados de Eibar y el gran surtido de recuerdos de San Sebastián.

En 1930 se vieron obligados a dejar el local de la Avenida, trasladándose a la calle Garibay 32. Entonces crearon la firma PYC, con las iniciales de los apellidos de ambos socios, Pajarón Y Castellví. Estos lazos se estrecharon aún más en 1939 cuando José Castellví se casó con Ricardina Pajarón, sobrina de Isidoro.

Para entonces las ventas del bazar eran importantes, fabricando ellos mismos muchos de los artículos en el taller de la villa 'Las Dunas' donde vivía la familia. Esta villa se había edificado en el Paseo Colón cuando era la primera línea de la primitiva playa de la Zurriola, quedando en los años 20 rodeada de edificios al construirse el ensanche del Kursaal. En aquel taller se elaboraron durante 45 años, piezas de bisutería como collares, broches, pendientes y pulseras, y muchos souvenirs como las inolvidables cajitas de conchas, dedales o figuritas. También decoraban artículos de madera y cerámica.

De la villa Las Dunas salían para todo el país artículos con motivos característicos de cada lugar, desde unas castañuelas recuerdo de Córdoba, hasta una pareja de mañicos, recuerdo de Zaragoza. Este taller daba trabajo a más de una docena de operarios, conociendo la mayor expansión durante la postguerra, dado que no entraban géneros del extranjero, y continuando hasta finales de los 70.

El bazar de Garibay 32 estaba situado entre el Banco de España y el Cine Novedades. Para dar un aspecto de modernidad, encomendaron el diseño del escaparate y del logo comercial, a los innovadores arquitectos, autores del Náutico, Aizpurua y Labayen. Era una tienda muy grande con suelo y columnas de mármol y con grandes vitrinas donde se exponían los objetos. En la entrada tenía una pequeña sección con souvenirs, pero la mayor parte de la tienda se dedicaba a bisutería y artículos de regalo. Al fondo había unas cristaleras que daban al patio cubierto, que ellos llamaban «la rotonda» y que daba luz al local. Este comercio perduró hasta 1990. Ahora, casualidades del destino, hay un bazar chino.

En 1947 abrieron una nueva tienda especializada en souvenirs, en la calle Mayor 15 esquina con calle Puerto de la Parte Vieja, que empezaba a ser una zona atractiva para los turistas. La espaciosa tienda conserva el sabor de antaño con algunas vidrieras del local de Garibay, y parte del inmenso armario archivero del primitivo bazar de la Avenida, así como la magnífica caja registradora de bronce dorado marca 'National', en perfecto funcionamiento desde 1908.

José Eduardo Castellví Pajarón continuó con el negocio iniciado por su padre y en la actualidad es su hija Ana quien prosigue al frente de este bazar que sigue atrayendo a los turistas con sus escaparates llenos de souvenirs, entre los que destacan la auténtica bisutería vintage, realizada en sus talleres entre los años 20 y 60 del pasado siglo y las imperecederas cajitas de conchas que llevan el nombre de San Sebastián por todo el mundo.

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