La soñada posibilidad de subir a Urgull en funicular

El funicular de Igeldo, sin compañero en Urgull. /fotocar / vicente martín
El funicular de Igeldo, sin compañero en Urgull. / fotocar / vicente martín
La calle de la memoria

1953. La construcción del monumento al Sagrado Corazón reavivó el viejo proyecto de crear un transporte a la cima

MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

Tiene su lógica. Teniendo, desde 1912, un funicular a la vista, el del monte Igeldo, y otra pequeña cumbre más cercana al centro, la de Urgull, no extraña que a alguien se le ocurriera instalar un funicular que permitiese llegar sin cansarse al castillo de la Mota.

Más que de alguien tendríamos que hablar de 'alguienes', puesto que el soñado y nunca realizado funicular de Urgull ha sido acariciado por distintas personas a lo largo de la historia. Si no nos confundimos, el primer proyecto serio se planteó en 1924 y por partida doble. El Ayuntamiento dudó entre la propuesta del concejal Luciano Abrisqueta de instalar un ascensor junto al convento de Santa Teresa y el proyecto de un trasbordador aéreo desde el Muelle al Macho, presentado por Evaristo San Martín. Al final, se convocó un concurso, que ganó la empresa catalana de Montagut, que llegó a diseñar dos opciones de funicular, una con vías y otro aéreo.

Sin embargo, nada se hizo, que entre una fuerte polémica el Ayuntamiento se posicionó contra el funicular. Pero la idea volvió en 1949, resucitada y modificada por el ingeniero de caminos y concejal Luciano Abrisqueta, que pasó de la idea del ascensor a la de funicular.

«Merendero con gramola»

El proyecto volvió a atascarse pero renació hace 65 años, cuando podemos leer a Alfredo R. Antigüedad en DV (5 de mayo de 1953)...

«Nosotros creíamos que se había abandonado la idea, de la que no habíamos oído que se ocupara nadie. Sin embargo, el proyecto seguía su camino. Con la lentitud que la burocracia imprime a sus movimientos, pero con la ayuda de las circunstancias que se inclinan ahora muchísimo más en favor del funicular. Porque si antes eran muchas las personas que deseaban subir y no podían al bello monte donostiarra, en la actualidad esas personas son muchas más. En Urgull se alza el magnífico y espléndido monumento al Sagrado Corazón y una capilla en la que se celebran cultos. La existencia del funicular permitiría a todos el acceso, y sería una garantía de que no habría de convertirse el monte en un merendero con gramola».

La creación del monumento al Sagrado Corazón reavivó, pues, el proyecto de funicular, cuyo expediente tomó nueva vida, como contaban en nuestro diario.

«Según autorizadas noticias que nos llegan, ya ha recibido el informe de la Junta de Urbanismo del Consejo de Obras Públicas. Por cierto, que dicho alto organismo nacional encomendó que emitiera un informe el ingeniero donostiarra don Juan Machimbarrena».

Discusiones

Veían con optimismo la posibilidad de que finalmente pudiéramos subir a Urgull en funicular.

«No sabemos cuánto tardará en pronunciarse la última palabra en torno a este proyecto que, actualizado por el informe del señor Machimbarena, volverá a dar lugar a esas discusiones a que tan propicia es nuestra ciudad».

Con o sin discusiones, ya saben cómo termina esta historia. Nos quedamos sin aquel funicular, que hubiera partido del barrio marinero de La Jarana y nos hubiera evitado la, por otra parte, preciosa ascensión por los caminos de Urgull.

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