Los sombreros de la libertad

Historia de Donostia

Las hermanas Victoria, Dolores y Petra Múgica Anibarro fueron toda una institución de la moda donostiarra desde el final del siglo XIX hasta bien pasada la mitad del siglo XX

La reina Victoria Eugenia saliendo de Múgica Hnas. en 1924. :/ Fondo Kutxateka
La reina Victoria Eugenia saliendo de Múgica Hnas. en 1924. : / Fondo Kutxateka

Las hermanas Victoria, Dolores y Petra Múgica Anibarro fueron toda una institución de la moda donostiarra desde el final del siglo XIX hasta bien pasada la mitad del siglo XX. En su taller se confeccionaban ropa y sombreros de señora, estando siempre al día de las nuevas tendencias que iban apareciendo en la capital de la moda de aquella época, París.

En 1886 se establecieron en la plaza de Gipuzkoa 4, cogiendo el traspaso de la tienda de moda de María Carabias. Hacia 1890 se trasladaron a la calle Garibay, que entonces tenía abundancia de comercios de ropa, tejidos y mercerías. En esta calle permanecieron hasta que en 1920 se ubicaron definitivamente en el edificio de la avenida de la Libertad, 21.

La elegante decoración de la tienda la realizó el propio arquitecto Ramón Cortazar. La familia recuerda cómo era: «Ocupaba la planta baja y exteriormente estaba recubierta de mármol negro veteado. Tenía dos grandes escaparates con cristales curvos y puerta central. El interior parecía un salón de Viena con dos grandes espejos dorados a cada lado de la entrada sobre unas mesas y otra mesa redonda en el centro. Los muebles, también dorados, eran de estilo francés con las sillas y silloncitos tapizados de seda azul pálido. Las paredes estaban pintadas en gris perla y el suelo cubierto de gruesas alfombras también de color azul pálido delimitando las diferentes zonas».

Entre sus clientes, estaba por supuesto la familia real. Xabier Múgica, sobrino de las sombrereras, recordaba la siguiente anécdota: «Cuando era un chaval, solía llevar los encargos de la tienda. En una ocasión el destinatario fue el Palacio de Miramar. La guardia me dejó pasar y llamé a la puerta. Salió una señora mayor y le dije: ‘Traigo esto para la reina’. A lo que me contestó: ‘Pues la reina soy yo’. Y me dio una estupenda propina». Nunca se hubiera imaginado que fuera la propia reina quien, con toda sencillez, le abriera la puerta.

Arriba, Modas Múgica en la calle Garibay, 20, en 1914. Abajo izquierda el personal de Múgica Hnas y abajo derecha, Bittori (arriba), Delia, Itziar y Tere, en la cárcel de Ventas.

La fama del establecimiento continuó aunque el cambio progresivo de costumbres hizo que el trabajo de sombrerería fuera decayendo. Hasta los años 30 el sombrero fue prenda imprescindible de diario para mucha gente, tras la guerra dejó de serlo, utilizándose sólo en ocasiones especiales.

Sin embargo, durante esa época se produjo una historia que puede recordar a las vividas en los ‘best sellers’ de espionaje. Se había incorporado a la tienda Itziar Múgica, sobrina de las fundadoras, y de ideas nacionalistas. Sus hermanos siguiendo la estela del Gobierno Vasco durante la Guerra Civil, habían ido primero a Bilbao y luego a París. Ante la represión que se estaba llevando a cabo, se creó una red de espionaje que recogía directamente de las cárceles la información sobre los apresados y los condenados a muerte. Fueron principalmente mujeres las que se encargaron de llevar a cabo esta tarea.

A Itziar le pidieron que contactara con el Gobierno Vasco en París. En aquellas circunstancias bélicas era muy difícil salir de España, pero en San Sebastián la tranquilidad era relativa y convenció a la mujer de un general, clienta de la sombrerería, para acompañarla en su viaje a París con la excusa de traer los últimos diseños de sombreros. Con ese aval no hubo problemas en la frontera y en París pudo escabullirse y contactar con su hermano.

Datos

1886
Modas Hnas. Múgica se establece en plaza de Gipuzkoa, 4.
1890
Pasa a la calle Garibay, 20
1920
Se instala en avenida de la Libertad, 21.
1969
Cierra.
1970
Abre Óptica Bik.
2011
Se instala Lotusse.

Esta red de espionaje consiguió sacar más de 1.200 documentos, muchos de ellos en el forro de los sombreros, salvando la vida a muchos prisioneros, al hacerse públicos sus nombres en el extranjero. Mientras tanto, había comenzado la Segunda Guerra Mundial. Alemania ocupó París y la Gestapo encontró la información necesaria para coger a toda la red, que cayó en la Navidad de 1940.

Veintiuna personas fueron procesadas y diecinueve condenadas a muerte en 1941, Itziar entre ellas. La apelación en 1942 resolvió aplicar sólo la pena capital al que consideraron cabecilla, el doctor Luis Alaba, que fue ejecutado en mayo de 1943. De las cuatro principales participantes en la red, Itziar Múgica y Bittori Etxeberria fueron condenadas a 30 años, Tere Verdes a 25 años y Delia Lauroba a 20 años.

Estuvieron recluidas en la durísima cárcel de mujeres de Ventas en Madrid, donde había 1.300 reclusas en un espacio preparado para 400. Itziar y sus compañeras salieron de la cárcel en 1945. Nunca tuvieron en vida un reconocimiento por su actuación, aunque ahora se recuerde su valiente y humanitaria labor.

A partir de 1946 fue Carmen Clemente, hija de Victoria, la titular del establecimiento de modas Múgica, hasta su cierre en 1969. Su local fue ocupado por la óptica Bik de la familia Garmendia, que a lo largo de tres generaciones (Honorio, Ignacio e Iñaki) había trabajado esta especialidad. Tras su cierre en 2011 el local ha sido ocupado por la prestigiosa casa Lotusse, firma mallorquina fabricante de zapatos y bolsos desde hace 140 años.

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