Toda va sobre ruedas en Patin Eskola

Patin Eskola Bera Bera, durante una de las carreras populares en las que participan./BB
Patin Eskola Bera Bera, durante una de las carreras populares en las que participan. / BB

Pertenece al club Bera Bera y lleva más de ocho años enseñando a patinar. Con más de 200 alumnos de todas las edades es uno de los referentes de la ciudad en la práctica de esta disciplina

IMANOL LIZASOAINSAN SEBASTIÁN.

Se trata de uno de esos deportes en los que hay que prestar especial cuidado para no partirse la crisma. Sobre todo los que somos más patosos a la hora de rodar sobre cuatro ruedas.

La historia de los patines en línea está estrechamente relacionada con el patinaje sobre hielo. Tenemos que dar las gracias a esos países del norte tan sesudos, probablemente en Escandinavia, que durante el siglo XVII utilizaron algo similar a los patines de hielo. En lugar de cuchillas bien afiladas emplearon unas guías muy rústicas de madera con unos rulos de ruedas, con los cuales recorrían cortas distancias durante el periodo estival. Para la carta de nacimiento de los patines en línea tendremos que esperar hasta 1760, cuando la primera patente patinadora es registrada por Joseph Merlin, un músico Belga constructor de instrumentos musicales muy lanzado que en su primera exhibición en un salón de Londres entró tocando un violín sobre sus recién inventados patines para lograr más atención. Perdió el control y se estampó contra un costoso espejo. A Joseph no le quedaron ganas de continuar con su brillante ingenio. Eran unos patines muy difíciles de maniobrar, con ruedas de metal; pero la cosa no quedó en el olvido y los inventores de patines continuaron mejorando el invento y dándose unos buenos golpetazos.

Por suerte, o por desgracia para aquellos que se regocijan con una caída tonta, pocas veces hemos visto por los bidegorris donostiarras a patinadores tirados por los suelos. El asfalto de la capital guipuzcoana es casi perfecto para la práctica de este deporte y se disfruta mucho más ahora, con la llegada del buen tiempo. Charlamos con una de las pocas escuelas de patinaje que existen en la ciudad, Patin Eskola, perteneciente al club donostiarra Bera Bera. Roberto Pastor (Donostia, 1967) es uno de los monitores y también una de las personas encargadas de dirigir y gestionar la sección de patinaje del Bera Bera. «Tengo que hacer memoria pero juraría que la escuela tiene ya ocho años. Empezamos como una especie de asociación y enseguida quisimos poner en marcha una escuela. En un principio nuestra idea era centrarla única y exclusivamente en enseñar a niños, pero para ello necesitábamos un local o más bien un pabellón donde entrenar e impartir las clases. Contactamos con el Bera Bera y les gustó la idea. Nos propusieron empezar en el polideportivo de Manteo y con el paso del tiempo pasamos a formar parte del club, en la sección de patinaje».

«Comenzamos enseñando solo a niños y niñas, pero los padres también se sintieron atraídos»

«En el escuela estamos entre ocho y diez monitores, además de un profesor de alto nivel»

Una de las muchas ventajas que tiene este deporte es que puede practicarlo cualquier persona. Aunque requiere de técnica y horas de entrenamiento para practicarlo con total seguridad. «Como decía anteriormente comenzamos solo con niños y niñas, pero nos dimos cuenta de que a los padres también les podría interesar, así que empezamos a organizar las clases por diferentes rangos de edad. Aquello fue creciendo y creciendo hasta el punto de que actualmente impartimos clases en diferentes polideportivos de la ciudad».

Seguridad y confianza

El patinaje en línea ha crecido exponencialmente a lo largo de esta última década hasta convertirse en uno de los deportes de moda al aire libre. Patin Eskola también ha tenido que adaptarse a los cambios que ha sufrido esta disciplina. «Creo que somos un total de 300 alumnos en la escuela, aunque a lo largo del periodo escolar llegamos solo a 200, puesto que hay alumnos que no disponen de tiempo para venir a los entrenamientos. En la escuela estamos entre ocho y diez monitores además de un entrenador de alto nivel. Dependiendo del nivel existente en cada clase, planteamos un planning de trabajo que dura desde octubre hasta junio. De esta manera los alumnos van progresando poco a poco y al término de la temporada pueden salir a patinar a la calle con confianza y seguridad. Durante las clases hacemos de todo, desde circuitos hasta juegos de habilidad».

Todo aquel que quiera sentir la adrenalina de este deporte puede apuntarse en www.patineskola.com o mandar un correo a patineskola@berabera.com.

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