Contra la «sentina de vicios y pudridero de juventudes»

Otro tipo de 'vicio' junto al Victoria Eugenia, el del chocolate. / FONDO MARÍN / PASCUAL MARÍN
Otro tipo de 'vicio' junto al Victoria Eugenia, el del chocolate. / FONDO MARÍN / PASCUAL MARÍN

1918. Oposición conservadora al proyecto de instalar cabarets en los sótanos del Victoria Eugenia |

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

Los cabarets, ¿son espacios de ocio y esparcimiento admisibles, más o menos inocentes, o se trata de «antros de corrupción», «pudrideros de juventudes lozanas»? Las expresiones no son de ahora, sino de hace cien años.

La pretensión, entonces solamente en proyecto, de instalar unos cabarets en un lugar tan céntrico y emblemático como el teatro Victoria Eugenia, en sus bajos, desató en la ciudad todo un debate moral. Nosotros nos quedamos esta vez con el artículo que publicó en su primera página tal día como hoy, el 18 de mayo de 1918, el periódico conservador 'La Constancia'. Reproducimos íntegramente aquel texto interesante, más allá de reflejar una ideología y un momento político concreto.

Baco y Venus

«En la última sesión del Ayuntamiento se trató acerca de los cabarets que se pretendía instalar en los sótanos del Victoria Eugenia».

«Lo que suelen ser semejantes cabarets está en la conciencia de todos, y no es necesario que nosotros nos esforcemos en persuadir su inmoralidad. Antros de corrupción donde Baco y Venus reinan y viven en escandaloso maridaje, escuela y sala de armas de vicios que ni nombrarse merecen, eso suele ser por regla general y casi sin excepción los cabarets en todas partes».

«Claro está que a aquellos que tienen por regla única y norma exclusiva de moral el utilitarismo, esos centros son altamente morales, porque rinden».

«No nos extrañó la defensa que hicieron de los cabarets en la sesión última del Ayuntamiento algunos concejales liberales, lo que nos sorprendió sobre manera fue el argumento que en pro de ellos adujo el señor Rebollar, diciendo, entre otras cosas, que los cabarets no eran perjudiciales porque a ellos irían los forasteros más bien que los vecinos de San Sebastián. Y nosotros preguntamos: ¿Es tan estrecha la noción que de la fraternidad tiene el concejal socialista, para no extenderla más allá del término de San Sebastián?».

Pervertir a «los de afuera»

«¿No proclama el socialismo que el señor Rebollar defiende que no hay fronteras ni diques que separen y circunscriban a la humanidad, toda una y toda hermana? Si pues no nos gustaría que nuestros convecinos se pervirtieran y enviciaran en esos lugares, ¿por qué ha de parecer bien a nadie y menos a un socialista que se perviertan los de afuera que son hermanos con tal que dejen unas pesetas en la patria chica que él no reconoce? ¿Y era éste señor Rebollar el que arengó a los obreros el 1º de Mayo entre los acordes de 'La Internacional'?».

Y concluían en 'La Constancia' hace ahora un siglo: «Nosotros, como católicos hermanos de todos los hombres, a todos queremos preservar del vicio, que corrompe las almas y pudre los cuerpos; por eso protestaremos siempre contras los centros que sean sentina de vicios y pudridero de juventudes lozanas».

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