Sensores medirán el nivel de llenadoy la temperatura de los contenedores

Los contenedores de la fracción resto -los verdes- serán los que probarán esta tecnología. / LUSA
Los contenedores de la fracción resto -los verdes- serán los que probarán esta tecnología. / LUSA

Donostia pondrá en marcha una experiencia piloto para mejorar la eficacia y la seguridad en la gestión de este tipo de mobiliario urbano

DANI SORIAZU SAN SEBASTIÁN.

La tecnología se pone, otra vez, a disposición de los donostiarras para mejorar la gestión de uno de los servicios que más cuesta a los ciudadanos: el de la recogida de las basuras. La ciudad pondrá en marcha en los próximos meses un proyecto piloto para controlar, mediante sensores, el estado de los contenedores de la ciudad, midiendo parámetros como su nivel de llenado o su temperatura. Esta tecnología traerá mejoras en la recogida de los residuos urbanos permitiendo, por ejemplo, adecuar los periodos de vaciado de los containers en función de cuanta basura tengan.

La Junta de Gobierno Local prevé aprobar hoy el convenio firmado entre el Ayuntamiento con la Diputación de Gipuzkoa para poder materializar la implantación de esta tecnología «de gran interés para todo el territorio», según apuntan desde fuentes municipales. En un primer momento se instalarán este tipo de sensores en 100 contenedores abiertos de la fracción resto de la ciudad.

La elección de San Sebastián para llevar a cabo esta experiencia piloto responde a dos aspectos clave que la sitúan como la mejor opción. El primero, que la capital guipuzcoana tiene unas tasas de recogida selectivas bajas, con un amplio margen de mejora. Y el segundo, que se trata de una urbe de gran dimensión -supera la cuarta parte de la población de Gipuzkoa-, lo cual facilitará en un futuro la extensión de esta experiencia a otros municipios.

El Ayuntamiento y la Diputación han firmado un convenio para implantar esta tecnología

Además de mejorar la eficacia en la gestión y recogida de los contenedores, los sensores permitirán evitar los riesgos más habituales en este tipo de mobiliario urbano, como por ejemplo los incendios, a través de la medición de la temperatura ambiente. Todo ello redundaría, hipotéticamente, en una merma del coste que suponen los containers, cuya gestión comprende otras acciones como su compra, mantenimiento, lavado, reparación o desecho. «Indudablemente es posible reducir costes en muchas de esas acciones o realizarlas con mayor eficacia y calidad si se dispone de la información adecuada en el momento preciso», apuntan desde el Ayuntamiento.

Una tasa que no para de subir

Cualquier mejora que permita una mayor eficacia en la gestión de los residuos será bien recibida por los donostiarras, siempre y cuando permita reducir o al menos frenar el incesante incremento de la tasa de las basuras que se viene produciendo en los últimos años.

De hecho, la Comisión de Residuos creada a iniciativa del PP el año pasado analizó el gasto en este impuesto por parte de una familia donostiarra media, formada por tres personas -antes cuatro- y que vive en el barrio de Gros. Se recopilaron los recibos de la basura que el Ayuntamiento les giró desde 1990 y al compararlos se comprobó que ahora pagan cerca de dieciocho veces más que entonces, una progresión imparable que en 2018 se disparará otro 5%.

Durante la década de los noventa la tasa sufrió varios ascensos consecutivos de entre un 3% y un 7%. Ya en 2007 ésta experimentó un nuevo estirón de un 20,5%. En 2008 y 2009 se aprobaron subidas de un 28,7% y un 19,4%, respectivamente. Saltando a los años recientes, en 2016, ya con el nuevo gobierno, la tasa subió un 5% y para este 2017 se aprobó un incremento de otro 8%, todo ello con el objetivo de reducir el déficit.

La estimación es que los hogares tipo como el mencionado de Gros paguen unos 320,60 euros solo de basura el año que viene, lo que representa un 1.800% más que hace 28 años y un 500% más que en 2006.

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